Cigarrillos ilegales golpean a Centroamérica

Solo este año Costa Rica ha dejado de recaudar $24 millones en impuesto al tabaco

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pesar de sus diferencias en materia de tamaño de mercado, estructura económica y hábitos de consumo, Costa Rica, Guatemala y Panamá tienen algo en común: Las marcas de cigarrillo más vendidas no son las que distribuyen las empresas tabacaleras pagando los impuestos correspondientes, sino aquellas que ingresan a cada uno de esos países sin pagar las tasas impositivas, es decir, de contrabando.

Se trata de un fenómeno en crecimiento y altamente complejo, en el que Panamá junto a otros países como China, Canadá, México y Paraguay, son señalados como puntos de fabricación y/o distribución de esta mercancía que en otros países se comercializa de forma ilícita. Pero como todo problema o crisis, el contrabando de cigarrillos es también una oportunidad para establecer una alianza que permita establecer los mecanismos de coordinación entre las autoridades aduanales y fiscales de la región para frenar esta y otras formas de comercio ilícito.

Cifras de la Cámara Americana de Comercio de Costa Rica (Amcham Costa Rica) indican que a nivel mundial el comercio de mercancías ilícitas representa para los gobierno $625.000 millones en impuestos no recaudados, sin embargo, en Centroamérica uno de los principales componentes de este tipo de defraudación fiscal corresponde al cigarrillo que ingresa de contrabando, cuyo comercio deja pérdidas fiscales por valor superior a los $100 millones, sin tomar en cuenta otros impactos como el riesgo a la salud y la competencia desleal frente al producto que se comercializa cumpliendo con las normas establecidas.

La ruta a Centroamérica

Capital Financiero recorrió las principales calles de Gran Área Metropolitana (GAM) de San José, así como las ciudades de Alajuela y Heredia, para constatar la fuerte presencia de cigarrillos de contrabando en el mercado minorista de Costa Rica, en el que este producto es comercializado en un gran número de cigarreras y abarroterías a un precio que fluctúa entre 600 y 1.000 colones la cajetilla de 20 unidades, es decir, entre $1,136 y $1,893 al cambio actual.

Es importante destacar que estos precios están muy por debajo de los $2,40 que cuesta en promedio una cajetilla de cigarrillos de 20 unidades que ingresa a Costa Rica pagando los impuestos correspondientes, que según la Amcham ronda los 750 colones ($1,325), lo que supone que el precio de los cigarros de contrabando en algunas ocasiones no alcanza para cubrir siquiera la tasa impositiva vigente en ese país.

Durante este recorrido de dos días por el comercio minorista costarricense se pudo comprobar que la marca más comercializada ilegalmente es Silver Elphant, seguida de Modern, Golden Deer y Cumbia. Las dos primeras fabricadas tanto en China como en Panamá, mientras que la tercera es producida únicamente en China y la cuarta en India.

Para el director de la Policía Fiscal de Costa Rica, Irvin Malespin, en la mayoría de los casos estos cigarrillos ingresan a territorio tico a través de Paso Canoas ya sea como mercancía en tránsito a otros países, con documentación falsa (que indica que se trata de otros productos) o como contrabando oculto tras la mercancía declarada oficialmente. Una vez en Costa Rica, las redes de contrabandistas los descargan fingiendo el robo del contenedor o utilizando prácticas como el desmonte de las puertas (para mantener intacto el cierre de seguridad) y finalmente lo distribuyen en el comercio minorista del país.

Fernando Rodríguez, viceministro de Hacienda de Costa Rica, explicó a Capital Financiero que aunque no existen estimaciones oficiales sobre las pérdidas económicas generadas por el contrabando de cigarrillos, sin duda alguna se trata de una situación preocupante ya que de acuerdo con estimaciones de la Amcham Costa Rica en ese país se consumen diariamente 1.000.000 de cigarros de contrabando, es decir, unas 50.000 cajetillas de 20 unidades, lo que arroja una defraudación estimada de $36 millones.

Agregó que en el 2014 la Policía Fiscal decomisó un total de 33.000.000 de cigarrillos de contrabando, sin embargo, tan solo a septiembre de este año 2015 la cifra de cigarrillos decomisados se elevó a 35.000.000, reflejando un incremento de 6,06%.

Para Rodríguez, esta situación sólo se podrá superar con una cooperación cada vez más efectiva entre las autoridades de Costa Rica y Panamá, por lo que su despacho ha adelantado comunicaciones con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la Autoridad Nacional de Aduanas (ANA) para mejorar el flujo de información sobre el origen y destino de los contenedores con este tipo de carga, a fin de transparentar su tránsito e incrementar los controles.

No obstante, advirtió que debido a la situación fiscal de Costa Rica, los primero pasos para el combate de este delito serán la reforma de las leyes vigentes en el país para aumentar las sanciones pecuniarias y las penas de cárcel aplicadas en estos casos, así como incrementar el pie de fuerza de la Policía Fiscal de 100 a 300 unidades.   

En Guatemala la situación es aún más grave ya que en algunas zonas del país, como en Escuintla, el cigarrillo de contrabando se vende abiertamente por los comerciantes informales, que en Panamá conocemos como buhoneros, quienes ofrecen la cajetilla de 20 cigarros en solo 5 quetzales, es decir, unos $0,66, mientras que la cajetilla que se comercializa pagando los impuestos correspondientes cuesta en promedio12 quetzales ($1,58).

Igual que en Costa Rica, Capital Financiero recorrió las principales calles de ciudad de Guatemala y visitó comercios en Escuintla y Puerto San José, pudiendo constatar la presencia de una gran variedad de marcas de cigarrillo que ingresan a ese país centroamericano de contrabando como Joes de Canadá, Pine Red de Corea, Menthol de China, LG Premium y María y Juana de India y Modern, la marca más vendida, fabricado en Panamá.

Gran parte de esta mercancía ingresa a Guatemala desde la Zona Libre de Corozal, ubicada en Belice, país con el que los chapines mantienen un diferendo fronterizo, por lo que no existe una frontera formal, sino una zona de aproximación en la que ninguno de los dos países ejerce un control fiscal y en donde las organizaciones criminales han encontrado terreno fértil para operar.

Lógicamente, en muchas ocasiones estos cigarrillos entran al territorio fiscal guatemalteco como mercancía en tránsito con destino a El Salvador, Honduras o Nicaragua, pero termina en el mercado local. Aunque más recientemente se ha detectado el ingreso de cigarros de fabricados en Panamá por los puertos del Pacífico, Quetzal y San José, mercancía que en ocasiones es enterrada en la arena por los contrabandistas hasta el momento en que puedan comercializarla sin el riesgo de ser decomisada, lo que deteriora la calidad del producto y podría poner en peligro la salud de quienes lo consumen.

Según cifras oficiales entre el 2008 y el 2011 las recaudaciones generadas por el actual esquema de impuestos aplicado a la importación de  cigarrillo vigente en Guatemala pasaron de 377 millones de quetzales a 259 millones de quetzales, y si bien desde el 2012 a 2014 las recaudaciones se incrementaron hasta llegar a los 404 millones de quetzales, en realidad esto fue el resultado de un alza impositiva de 46% a 75% y no de un incremento de las importaciones.

Ana Elena Guzmán, fiscal de la Sección de Delitos Económicos del Ministerio Público de Guatemala, de enero a octubre de 2015 se han incautado aproximadamente 11.000.000 de cigarrillos, lo que implica una evasión fiscal de 5.209.069,15 quetzales, lo que evidencia que estamos frente a estructuras delictivas transnacionales y no ante una actividad de comercio informal como piensan la mayoría de los consumidores e incluso muchas autoridades que deberían combatir este tipo de delitos.

La fiscal guatemalteca explicó que la mayoría de las incautaciones de cigarrillo de contrabando se ha podido constatar que la marca más comercializada por los contrabandistas es Modern, elaborado en China, sin embargo, este año comenzó a detectarse la presencia de cajetillas de esta marca pero elaborada por la empresa Overseas United Inc. (OUI) con sede en Panamá, por lo que ha cursado nota a las autoridades panameñas para conocer el estatus de esta fábrica.

La fiscal Guzmán admite que al producir y exportar cigarrillos esta fábrica no comente ningún delito, y que, en todo caso, el delito de contrabando de cigarrillo lo comenten quienes introducen este producto a Guatemala sin pagar los impuestos correspondientes, sin embargo, consideró indispensable el intercambio de información entre las autoridades de la región a fin de determinar quiénes son clientes de esta empresas a fin de verificar que son comerciantes legítimos y no una fachada de las organizaciones criminales que se dedican al contrabando de mercancías.

Sobre el particular, la empresa OIU presentó una denuncia penal ante el Ministerio Público en la que aseguró ser víctima del crimen organizado,  ya que las marcas de cigarrillos que produce, tienen fines exclusivos de exportación, pero están siendo falsificadas e ingresadas al país ilegalmente. Asimismo, dijo que se ha puesto a disposición de las autoridades guatemaltecas que investigan el contrabando para aportar documentación que ayude a resolver las dudas que tengan dichas sobre sus operaciones comerciales.

En Panamá no escampa

La situación en Panamá no es muy diferente. Así lo revela un estudio de la Cámara de Comercio Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap) según el cual, pese a que desde la promulgación de la Ley 31 de 2008 la industria del tabaco está fuertemente regulada, esa regulación sólo afecta al 25% de la población fumadora (que es tan solo un 6,5% de la población), toda vez que el 75% de los cigarrillos que se venden en el país ingresan al mercado ilegalmente.

El estudio indica además que al cierre de 2014 las confiscaciones de cigarrillos de contrabando se ubicaron  en 294,3 millones de unidades, lo que representó un incremento de 38,2% respecto al año anterior y generó una afectación fiscal para el país de $104 millones.

Dicho documento destaca que la marca más confiscada es Jaisalmer, cuya fábrica está ubicada en India, seguido Silver Elephant proveniente de China y otras 40 marcas de contrabando en circulación en Panamá.

Según cifras oficiales de la ANA durante el presente año 2015 incautado y destruido en el país  3.025 pacas de cigarrillos, que representan más de 30.250.000 unidades con un valor CIF (costo, seguro y flete) aproximado a $1,8 millones. 

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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