Colombia y las Farc llegan a un acuerdo de paz

Colombia y las Farc llegan  a un acuerdo de paz

De ser aprobado, el pacto pondría fin a más de 50 años de conflicto

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Las negociaciones de paz entre el Gobierno y los rebeldes marxistas han concluido exitosamente después de casi cuatro años de conversaciones difíciles y polémicas, poniendo fin a medio siglo de conflicto que ha cobrado la vida de más de 200.000 personas.

Hemos alcanzado un acuerdo final, completo, definitivo, para poner fin al conflicto armado con las Farc, dijo el presidente Juan Manuel Santos en un discurso trasmitido por televisión nacional, en referencia a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que se alzaron en armas contra el Estado colombiano en 1964.

Las negociaciones que iniciaron en noviembre de 2012 en La Habana, Cuba, terminaron el martes  pasado en la noche con ambas partes poniendo los toques finales a un extenso pacto que compromete al Gobierno a hacer presencia en áreas rurales pobres y a menudo olvidadas.

Santos dijo que iba a presentar el acuerdo ante el Congreso el jueves y luego solicitar a las autoridades electorales que organizaran un referendo no vinculante pidiendo a los colombianos si aprueban el acuerdo con las Farc el 2 de octubre.

Terminada la negociación y concluido el acuerdo, queda en manos de ustedes de todos los colombianos decidir con su voto si apoyan este acuerdo, dijo el mandatario en Bogotá.

Santos agregó que los cinco puntos del pacto dan a Colombia, desgarrada por diversas fuerzas guerrilleras en las últimas décadas, la posibilidad de construir juntos una paz estable y duradera.

En La Habana, los dos equipos de negociadores, vestidos de blanco, firmaron el acuerdo, que se completó en largas sesiones que dejaron a ambos lados exhaustos. Una segunda ceremonia para firmar el acuerdo tendrá lugar en Colombia.

Hemos ganado la más hermosa de las batallas, dijo Luciano Marín, un negociador guerrillero más conocido para los colombianos bajo el nombre de guerra de Iván Márquez.

El acuerdo hace un llamado para que el Estado trabaje con las Farc para mitigar el tráfico de drogas en las zonas donde la guerrilla tenía influencia; permite que el grupo rebelde se transforme en un partido político; establece un sistema para investigar los crímenes de guerra de rebeldes y militares; y establece la manera de reparar a las víctimas.

Según el acuerdo, tres ex rebeldes servirían en la Cámara Baja del Congreso y tres en el Senado en una capacidad sin derecho a voto, lo que permite a los ex combatientes a tener una voz en la implementación de los acuerdos, dijo el senador Manuel Enríquez Rosero, político del Partido Libertad y quien apoya el proceso. En las elecciones legislativas de 2018, las Farc tendrán garantizado al menos cinco asientos en la Cámara Baja y cinco en el Senado, dijo el senador Antonio Navarro Wolff, él mismo un ex rebelde. El mecanismo para permitir que los ex rebeldes tengan tantos escaños requiere una reforma constitucional que fue acordado en La Habana.

El pacto también contempla que las Farc concentren a sus 7.000 combatientes en 23 caseríos y ocho campamentos de cuatro hectáreas en regiones rurales de Colombia. Allí, los rebeldes entregarían sus armas a una comisión de verificación de Naciones Unidas (ONU) a lo largo de un período de seis meses.

Fundada por un grupo de campesinos, las Farc se transformaron en un ejército guerrillero que operaba principalmente en regiones remotas. A lo largo de la década de los 90 asestó golpes duros a las fuerzas militares del país, pero en los últimos 15 años ha sido debilitada por un aumento en las operaciones militares que ha dado de baja a muchos de los líderes del grupo y motivado miles de deserciones.

Hemos concluido la guerra de las armas para pasar a la discusión de las ideas, dijo Marín en La Habana. El cronograma para el acuerdo final y el desarme es complicado.

A medida que el Gobierno planea la firma del acuerdo, el secretariado de las Farc comenzó a convenir una reunión de sus comandantes en un lugar no revelado de Colombia. Los principales líderes del grupo guerrillero proveerán los últimos detalles de las negociaciones completadas y pedirán la aprobación del pacto final.

A su manera, ellos votarán el acuerdo, dijo Bernard Aronson, el representante estadounidense que ayudó a ambas partes a encontrar puntos en común en las negociaciones. Dijo que los líderes de las Farc necesitan ratificar el acuerdo antes que sea un hecho.

El gobierno de Santos, quien termina su mandato en 2018, también está apurándose para obtener la aprobación de una reforma tributaria por parte del Congreso en las próximas semanas para financiar lo que los economistas locales aseguran que será un programa de miles de millones para implementar los acuerdos de paz, incluyendo una ambiciosa modernización de regiones rurales olvidadas.

Juan Forero
Dow Jones

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