Combatiendo la excesiva demanda doméstica e inflación

Combatiendo la excesiva demanda doméstica e inflación

Enestor Dos Santos
Economista senior de la
Unidad de Economías Emergentes de BBVA Research

 

Tras el crecimiento económico del orden del 7,5% en 2010, los responsables de adoptar decisiones económicas en Brasil han implementado una serie de medidas para moderar la demanda doméstica: Desde enero, la tasa de interés SELIC se ha ajustado al alza en 125 puntos básicos, hasta situarla en el 12%; se elevaron los encajes bancarios y los requerimientos de capital; se implementaron impuestos sobre los créditos al consumo y sobre los capitales extranjeros a corto plazo, y se anunciaron recortes del gasto público. Sin embargo, hasta el momento las repercusiones de estas medidas sobre la economía han sido relativamente pequeñas.
Prevemos que el Producto Interno Bruto (PIB) habrá crecido al menos un 1,1% durante el primer trimestre del año, acelerándose en comparación al último trimestre de 2010 cuando su expansión fue de 0,7%.

El excesivo dinamismo económico es consecuencia de una demanda doméstica que se expande de una manera demasiado robusta debido a la fortaleza del mercado de crédito y en especial, del mercado laboral, ya que el desempleo se mantiene en mínimos históricos, los salarios siguen creciendo a fuerte ritmo y existen evidencias generalizadas de escasez de mano de obra.
Por otro lado, la inflación general alcanzó el 6,51% anual en abril, superando por primera vez en seis años el límite superior de la meta, fijado en 6,50% para el año.

Como en todas partes, las presiones inflacionarias se ven impulsadas por los precios de las materias primas. No obstante, los precios están siendo empujados también por el fuerte dinamismo de la demanda interna.
El brusco y repentino deterioro de las cifras de la inflación, conjuntamente con cierta inquietud por la política del Banco Central, que ha adoptado un tono menos agresivo que en el pasado, desencadenó la preocupación de que los precios pudiesen estar descontrolándose. Esto ha puesto de nuevo a la inflación en el centro de las preocupaciones y, en consecuencia, ha hecho al gobierno más tolerante al fortalecimiento del real.

En nuestra opinión, esta mayor tolerancia a la apreciación de la moneda es una estrategia temporal, y no permanente, para contribuir a bajar la inflación. Por consiguiente, una vez que la inflación empiece a bajar, creemos que se adoptarán nuevas medidas para evitar una apreciación excesiva del real.
Tanto el excesivo crecimiento de la demanda doméstica como la aceleración inflacionaria harán que las medidas anticíclicas ya implementadas se complementen con otras medidas en lo que queda de año. Esperamos que la tasa de interés SELIC se ajuste al alza en una o más subidas de 25 puntos básicos, y que se implementen más medidas macro-prudenciales para desacelerar el crecimiento del crédito desde el 21% anual hasta aproximadamente el 13% hacia finales de año. En adición, en el lado fiscal, creemos que el gobierno controlará los gastos de acuerdo a lo prometido y que alcance la meta de generación de un superávit fiscal primario de 2,9% del PIB.

Esperamos que el activismo de las políticas económicas posibilite una moderación de la demanda doméstica en los próximos meses y que el PIB crezca no más de 4% este año. Por otro lado, prevemos que las presiones inflacionarias se irán apagando gradualmente a lo largo del año, pero aún existe el riesgo de que la economía derive hacia un equilibrio perverso si los efectos de segunda ronda y un importante aumento del salario mínimo previsto para el año próximo provoquen que la inflación se mantenga alta, forzando tipos de interés igualmente altos y un tipo de cambio demasiado apreciado.

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias

Patrocinado por BANCO GENERAL