Compartiendo las Huellas de la historia

Compartiendo las Huellas de la historia

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Una cosa es conocer la historia a través de un libro y otra muy distinta beberla de la fuente original mediante el diálogo con uno de sus protagonistas. No obstante, hay ocasiones en que un libro nos abre esa puerta y podemos conocer la opinión personal de algunos de los protagonistas  sobre los  hechos que han marcado el devenir del país.

Esa precisamente es la oportunidad que nos ofrece Huellas, el libro que recoge las  memorias del ex negociado de los Tratados del Canal, ex ministro de Planificación y Política Económica, ex presidente de la República y ex Administrador de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), Nicolás Ardito Barletta, quien narra de forma sencilla y clara el nacimiento del país que los panameños tenemos hoy, en la medida en que nos explica el surgimiento de algunos de los componentes de nuestra plataforma de servicios internacionales.

Barletta, con quien hemos conversado largamente a lo largo de los últimos 20 años, y especialmente mientras estuvo al frente del Consejo Nacional de Competitividad (CNC), siempre ha mostrado una profunda preocupación por impulsar iniciativas que faciliten la inversión privada, eliminando la burocracia estatal y garantizando la formación de nuestro recurso humano para que nuestras empresas puedan incorporarse a una economía local cada vez más globalizada y competitiva.

Aunque al describirse a sí mismo y el contenido de Huellas, Barletta confiesa que si hay algo que jamás le ha movido es el ego y que su mayor interés siempre se ha centrado en hacer aportes para mejorar la economía del país, para que como consecuencia de ello aquellas personas que estén en condiciones de pobreza y pobreza extrema, o están marginadas del mercado nacional, puedan encontrar vías de movilidad social y mejorar así su calidad de vida y la de sus familias.

-¿Cómo nace Huellas?

-Primero creo que le debía al país un testimonio histórico sobre las oportunidades y el privilegio que tuve, a lo largo de los años, de contribuir al desarrollo económico. Algo que hice como ministro de Planificación y Política Económica, como presidente de la República y como administrador de la ARI. Y en todo ese proceso mi guía fue la estrategia para el desarrollo nacional, en la que hablamos de crecimiento económico, integración de todo el territorio nacional, desarrollo social y humano, desarrollo institucional y el desarrollo cultural,  entendido como el desarrollo de valores.

Esa estrategia fue mi guía en toda mi vida pública. Entonces, el libro Huellas lo que relata  es el privilegio y las oportunidades que he tenido de contribuir al desarrollo económico del país. Por ejemplo, allí narramos la creación en la década de 1970 del Centro Bancario  Internacional (CBI), la creación del Banco Latinoamericano de Exportaciones (Bladex) con la participación de los países de la región, la construcción de las grandes hidroeléctricas, la negociación de los Tratados del Canal de Panamá y los esfuerzos para convencer a los senadores estadounidenses que nuestro país estaba preparado para administrar esa vía acuática, la expansión de la Zona Libre de Colón (ZLC), la privatización de los puertos, la transferencia del ferrocarril y muchas otras iniciativas.

Pero déjame aclarar desde ya que Huellas no es un libro de ego, es un libro que relata los aportes de un gran número de personas que ayudaron a que estas iniciativas se dieran y se convirtieran en realidad en un momento dado.

-¿En este libro podremos conocer cómo fue su presidencia en medio de la dictadura de Manuel Antonio Noriega?

– Por supuesto, en Huellas explicamos cómo fue mi Presidencia, la cual yo describo como una vuelta a la democracia que se vio cuartada por la ambición de la cúpula militar que dirigía Manuel Antonio Noriega, que no entendió que el país quería una vuelta a la democracia.

-¿Tampoco entendieron la idea del General Omar Torrijos del repliegue a los cuarteles?

-Torrijos me lo dijo, que él lo que quería era la vuelta a la democracia y que para ello su plan era jubilar a esa cúpula militar para finalmente jubilarse él, pero lamentablemente murió en el accidente aéreo en 1981. Hubo varias personas que hicimos lo posible para que ese sueño de Torrijos se cumpliera como los expresidentes Aristides Royo y Ricardo De La Espriella, pero la cúpula militar se empecinó en permanecer en el poder y terminamos sufriendo una intervención militar de Estados Unidos
(EE.UU.) que fue una tragedia para el país.

-Pero, pocos países se recuperan tan rápido de una invasión militar y mucho menos entra en una fase crecimiento económico como la experimentada por Panamá en los últimos 10 años. ¿A qué se debió esto?

-Es que Panamá se caracteriza por tres conectividades: La conectividad marítima con el Canal de Panamá, la conectividad aérea con el Hub que opera en el Aeropuerto Internacional de Tocumen y la conectividad tecnológica con los cables submarinos de fibra óptica, lo que le garantiza a Panamá su competitividad, atrayendo la inversión extranjera y potenciando las exportaciones de servicios, al punto que el 90% de las exportaciones del país se enmarcan dentro de los servicios y crece 14,5% al año, compensando así el tamaño de nuestro mercado.

Por otro lado la inversión en Panamá es el 27% del Producto Interno Bruto (PIB), la más alta de América Latina. Un tercio de esa inversión proviene, a groso modo, del sector privado, otro tercio del sector privado local y el tercio restante es inversión directa extranjera, componentes que junto a un CBI generoso con el crédito para proyectos de buen riesgo, te dan la tónica para un crecimiento de casi 6%, manteniéndose como la economía más dinámica de América Latina.

Para la Cámara de Comercio de Panamá este es el año en que la tendencia a la desaceleración llegará a su fin y marca el comienzo de una nueva era de crecimiento económico. ¿Es esto factible?

-En mi opinión, lo que se ha hecho le debe permitir a Panamá, si hacemos las cosas bien, seguir creciendo entre 5% y 8% al año por los próximos 15 años, porque existen los fundamentos para que eso se dé. Pero eso depende de dos factores, primero de la economía mundial,  porque si el mundo entero colapsa a Panamá no le podrá ir bien, pero si la economía mundial se mantiene creciendo y nosotros hacemos las cosas bien, ese crecimiento es totalmente factible.

-¿Qué significa hacer las cosas bien?

-Primero, educación, capacitación de los panameños, porque se requiere más gente  preparada y esa es la mejor manera para que las personas de menos recursos se puedan beneficiarse del crecimiento económico que experimenta el país. Esto requiere que la  educación de calidad a todos los niveles sea una prioridad para el Estado.

Segundo, hay que seguir invirtiendo en infraestructura que abran oportunidades en carreteras puentes, transporte y en todo lo que potencie la conectividad del país.

Tercero, hay que fortalecer la institucionalidad. Es decir, hay que establecer reglas del juego transparentes y un sistema judicial que garantice la seguridad jurídica. Por qué, porque eso es lo que buscan los inversionistas, quienes quieren tener la certeza que viven en un país donde existen reglas y estas se respetan.

Cuarto, hay que mejorar los servicios públicos y reducir la burocracia. El país tiene que reducir la gran cantidad de permisos que requieren las empresas para invertir, exportar, importar, comerciar o producir bienes y servicios. Ciertamente la hemos reducido un poco en los últimos años, pero aún podemos hacer más para facilitar los negocios.

 Quinto, hay que reducir la pobreza. La hemos reducido de 40% en el año 2000 a 23% en el 2015, pero hay que seguir bajándola a todos los niveles, porque más del 50% de los pobres del país son menores de 20 años de edad. ¿Qué significa esto? Que hay que potenciar la inversión del Estado en salud y educación, de forma que la población menos favorecida  tenga las condiciones necesarias para poder mejorar su condición de vida.

Y sexto hay que fortalecer la gobernabilidad. Eso significa que haya consensos para que las políticas se mantengan a largo plazo. Aquí hemos tenido consensos sobre el Centro Bancaria, sobre el Aeropuerto de Tocumen, sobre el Canal y sobre el turismo y mira lo que eso nos ha permitido alcanzar. Por eso es importante que haya acuerdos de Estado y planes que se ejecuten a largo plazo.

Finalmente, el séptimo aspecto en el que tenemos que hacer las cosas bien es en el manejo de las finanzas públicas. En este tema debemos ser responsables para que los recursos del país se inviertan en las áreas que pueden potenciar nuestra competitividad.

-¿Pero los panameños somos muy pesimistas y no valoramos lo que hemos logrado?

-A mí siempre me ha gustado utilizar el ejemplo sobre el vaso que se puede ver como medio vacío o medio lleno. Y yo creo que los panameños podemos verlo medio  lleno, porque le hemos demostrado al mundo lo que podemos hacer al invertir más de $5.000 millones para ampliar el Canal y otro ejemplo es lo que hemos logrado en el aeropuerto Internacional de Tocumen, que es hoy en día uno de los mejor conectados del mundo, entonces si lo podemos hacer, pero necesitamos también que todos los panameños puedan ser partícipes de ese crecimiento económico, porque no tiene sentido que esa riqueza se quede en unas pocas manos.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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