Competitividad del sector manufacturero y vuelta del crecimiento en América Latina

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América Latina logró mantener un ritmo de crecimiento cercano al 3,5% hasta hace un par de años. El dinamismo de la actividad económica en aquel período dejó en segundo plano la preocupación por el deterioro generalizado de la competitividad del sector manufacturero en la región, resultado de la apreciación de sus divisas y del aumento de los costes de producción, entre otros factores. Pero, ¿por qué preocuparse con esto si el aumento de los precios de las materias primas permitía que las exportaciones creciesen con robustez y garantizaba la entrada de recursos capaces de dinamizar las economías de América Latina?

Este razonamiento, quizás comprensible durante los años dorados, ya no tiene validez. El entorno global ha cambiado y los precios de las materias primas se han ajustado significativamente a la baja desde entonces. En este nuevo entorno, el crecimiento de la región se moderó. El Producto Interno Bruto (PIB) latinoamericano creció algo menos de 1% en 2014, algo similar a lo que debe ocurrir este año.

Más que en el pasado reciente, las economías de América Latina necesitan ahora que los sectores manufactureros contribuyan más al dinamismo de la actividad, ya sea a través de un aumento de sus exportaciones o a través de un aumento de su competitividad frente a los productos importados.

Para el fortalecimiento de los sectores manufactureros contribuirá un mecanismo automático de defensa con el que cuenta la mayor parte de los países de la región: La flexibilidad del tipo de cambio. Se espera que las divisas se deprecien a medida que los precios de los productos exportados por el país se reduzcan. Efectivamente, esto es lo que ha estado ocurriendo recientemente: Las divisas latinoamericanas se están debilitando por la caída del precio de los productos primarios, además de por la mayor fortaleza del dólar estadounidense en los mercados globales.

Al igual que la apreciación de las monedas de los países de América Latina contribuyó a la pérdida de competitividad hace algunos años, el actual proceso de depreciación de los tipos de cambio deberá hacer que el sector manufacturero latinoamericano gane competitividad.

Sin embargo, la región no debe dejar que la depreciación de sus divisas sea el único mecanismo de respaldo al sector manufacturero. Entre otras cosas, hace falta intensificar las inversiones en infraestructura con el objetivo de reducir los costes de producción, insistir en una agenda de reformas capaces de aumentar la productividad y apostar en la apertura de nuevos mercados a través de la adopción de acuerdos de integración económica. Con respecto a este último factor, vale la pena destacar la importancia de iniciativas como la Alianza del Pacífico -proyecto de integración económica entre Chile, Colombia, Perú y México- que pueden impulsar el sector manufacturero a través de, por ejemplo, la creación de cadenas globales de valor en la región.

Además de contribuir a la vuelta del crecimiento, los esfuerzos para estimular el sector manufacturero ayudarían a reducir la excesiva dependencia que los países latinoamericanos tienen de los sectores productores de materias primas.    

Enestor Dos Santos
Economista principal
BBVA Research Madrid

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