Competitividad regional: Un paso adelante

Mapa-de-Chiriqu

La decisión de los empresarios aglutinados en la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede) capítulo de Chiriquí, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de esa provincia y la fundación Pro Chiriquí de impulsar una agenda de competitividad que facilite el crecimiento económico y el progreso social del Occidente del país (conformado por las provincias de Chiriquí, Bocas del Toro y la Comarca Nögbe Buglé)  es sin duda, un paso adelante que debería ser emulado por otras regiones del país.

Es importante admitir que igual que Colón, Chiriquí es una de las provincias del país que más reciente el excesivo centralismo que caracteriza la administración pública panameña, por considerar que la mayor parte de los impuestos que pagan las empresas que en ella operan y quienes consumen sus productos o servicios se destinan a resolver los problemas sociales que aquejan a la región metropolitana, compuesta por las provincias de Panamá y Panamá Oeste,
en lugar de revertirse en proyectos que faciliten el crecimiento económico de las comunidades que los aportan.

Y por si esto fuese poco, debemos recordar que gran parte de la producción de alimentos que el país requiere para abastecer el mercado nacional y para la exportación a los mercados internacionales se da en esa provincia, por lo que cualquier apoyo que se pueda ofrecer a los empresarios chiricanos para que puedan crecer sus negocios sin duda tendrá un impacto positivo en el resto del país y en los bolsillos de todos los panameños.

En este sentido, contar con una agenda que defina los proyectos que requiere la región occidental para mejorar su competitividad, facilitar su crecimiento económico y fomentar la inclusión social, sin duda alguna, es una iniciativa que podría rendir grandes frutos, toda vez que contiene lo que el sector empresarial de esa provincia ha definido como una estrategia para el desarrollo sostenible, la cual se basa en cuatro pilares fundamentales: Inclusión, productividad y sostenibilidad, gobernabilidad e integración económica.

En cuanto a la competitividad, esta estrategia incluye el desarrollo de diversos proyectos orientados a mejorar la productividad y sostenibilidad de cuatro áreas fundamentales para el crecimiento económico y social del occidente del país como son las actividades logísticas,  el turismo, la agroindustria y la Zona Franca del Barú.

No obstante, el proyecto más importante que contempla esta estrategia de competitividad es el desarrollo de una moderna terminal portuaria multipropósito en Puerto Armuelles  y un canal seco que lo una a un puerto en la provincia de Bocas del Toro, lo que permitiría no solo el trasbordo de mercancías del Pacífico al Atlántico, sino que reduciría, además el costo de exportación de los productos agropecuarios que se producen en el occidente del país.

Se busca, pues mejorar la producción agropecuaria mediante el uso de nuevas tecnologías, el desarrollo de infraestructura para facilitar el transporte de mercancías, fomentar el crecimiento del turismo, eliminar las barreras a la circulación de carga con Centroamérica y establecer programas de capacitación de mano de obra, todo lo cual incrementará la competitividad no solo de la provincia de Chiriquí, sino también de la provincia de Bocas del Toro y la Comarca Nögbe Buglé.

Esta iniciativa ha encontrado el respaldo incondicional del  CAF (Banco de América Latina), organismo multilateral que no solo financió la producción de la estrategia de competitividad denomina Visión Chiriquí 2025, sino que ha ofrecido, además el respaldo económico necesario para el establecimiento del Centro de Competitividad de la Región Occidental (Cecom-Ro), entidad que ofrecerá un acompañamiento institucional a la agenda de competitividad.

Es importante destacar que la agenda de competitividad y el Cecom-Ro que habrá de impulsarla llegan precisamente en el momento indicado, porque en este momento el presidente de la República, Juan Carlos Varela, precisamente adelanta una iniciativa legislativa para descentralizar, transfiriendo a los gobiernos locales, alcaldías y juntas comunales, las competencias y los recursos necesarios para atender de forma directa y rápida los problemas que aquejan a sus comunidades. Esto sin duda pueda facilitar que los proyectos que proponen los empresarios chiricanos puedan transformarse en parte del programa de las inversiones estatales para el período 2014-2019, poniendo fin al erróneo camino que el país ha trazado hasta la fecha, que es definir desde la capital lo que se supone son las soluciones a los problemas que afrontan las provincias del interior.   

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