Comunicación responsable para millennials

Comunicación responsable para millennials

Group of multiethnic busy people working in an office

La evolución constante de la comunicación digital y la búsqueda de tácticas que logren influir positivamente en nuestros millennials, generación subsiguiente a la famosa Generación X, y que se caracteriza por un impulso innato para entenderse con los dispositivos de más alta tecnología digital, así como por el uso aniquilador de las redes sociales comprendiendo con facilidad su oferta de valor, motiva a hacer una profunda reflexión sobre la realidad que se desnuda descaradamente a diario, a través de las plataformas digitales, así como la validación de una manera de desarrollar un periodismo que apueste por las nuevas tendencias, demostrando en su justa medida que el periodista funge como curador de la información veraz, responsable y comprometida con el desarrollo positivo de nuestra sociedad.

Si entendemos que el curador de arte ejecuta aquellas estrategias que le aseguren una exitosa relación entre los artistas y su público en cómo una obra debe ser presentada, los periodistas nos estamos convirtiendo en algo más que eficientes compiladores de datos y hechos veraces que elevan la voz para ayudar a orientar a la sociedad con compromiso social, ética, valores humanos y la búsqueda constante de lo que idealmente se entiende como la verdad. 

El poder de las nuevas herramientas de comunicación que desfilan ante múltiples formatos y plataformas es completamente palpable, sobre todo cuando interpretamos las razones por las cuales se difunden a diario campañas informativas que tienden persuadir a un público específico en un momento clave para la toma de alguna decisión importante. 

Asimismo, la utilización de estos soportes se está prestando para hacernos revivir, como sociedad, lamentables capítulos de nuestra historia que tanto cuestionamos y que en este momento parecen despertar las mismas pasiones, ahora con capacidades de data ilimitada. 

Vemos en redes sociales o escuchamos comentarios de gasolineras y pasillos de supermercado, cómo nos estamos volcamos hacia el evidente rasgo de xenofobia, la discriminación racial y sexual, el absurdo conservadurismo, el juicio sin el respeto a la legítima defensa, el linchamiento en redes sociales/foros virtuales y el desnudo como moda status quo de un movimiento social inmaduro muy contradictorio que nos mueven como horda hacia un moderno coliseo, en donde el smartphone es verdugo de un pulso social que clama por sangre, sudor, sexo, arena y prisión, sin una mayor reflexión. 

En su momento, un auto denominado comunicador digital mostraba la producción de un interesante video -de minuto y medio- sobre un hecho que según sus palabras haría estragos. Su idea era venderlo, como parte de un paquete de comunicación estratégica, junto con una grilla de tuits, un par de explosivos memes, una caricatura de grueso calibre y una cadena de cuestionadores mails, desde una personalidad digital anónima, para mostrar cuán poderosa sería esta campaña una vez se la posteara a los periodistas más influyentes de la ciudad. 

De inmediato, la pregunta necia: ¿Investigaste, corroboraste y verificaste esta información? Lejos de cuestionar su conducta profesional, compartí el propósito de comunicar con responsabilidad y evitarse problemas legales por promover un tipo de escenario desprovisto de información real, lo que de inmediato hizo recordar algo que Carl Bernstein mencionaba:  la esencia del periodismo, que debe ser la que guíe a todo buen profesional, es buscar la verdad y contarla sin manufacturas, ni sensacionalismos.

 En la actualidad, el buen periodista, sobre todo el que entiende su rol como buen comunicador social, debe interactuar con nuestra generación de millennials y se debe distinguir sencillamente por un común denominador: se trata de un ser social y profesional que sabe diferenciar entre una información veraz, relevante y actual, frente al resto que coloca cualquier contenido en los múltiples vehículos de la comunicación digital y otros soportes de la comunicación tradicional. 

De esta manera, la comunicación en estos tiempos digitales ha de desarrollarse a ritmo trepidante, pero con mucha responsabilidad, pues los datos que llegan en tiempo real requieren de una importante inflexión que lo lleve hacia el análisis y decantado profesional de hechos, que sean complementarios y ayuden a discernir entre un hecho cierto y el resto de información que se mueve sobre movediza pista digital.

En definitiva, porque somos parte de esta nueva cultura, tanto el Whatsapp, los teléfonos inteligentes, las redes sociales y los micro formatos son claramente algunas de las eficientes herramientas de la gestión comunicacional para nuestros millennials, porque superaron los paradigmas conocidos al servicio de la información, sin embargo, para ser efectivas y sostenibles deben ser parte de una estrategia comunicacional responsable que, más allá de los contenidos, muestre seriedad y compromiso para que todos podamos tomar las mejores decisiones como sociedad. 

Rainer Tuñón Cantillo
Periodista

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