Continúa polémica entorno al Trump Ocean Club

Continúa polémica entorno al Trump Ocean Club

Alma Solís

asolis@capital.com.pa

Capital

 

El Hotel Trump Ocean Club Panamá se ha convertido en un icono del turismo panameño, sin embargo, sus propietarios continúan enfrentando dificultades, más ahora que Gary Lundgren, propietario del 15% de los bonos que se utilizaron como financiamiento para la construcción del edificio, amenaza con demandar a Newland Propierties por incumplimiento al no pagar en noviembre de 2011 el capital acordado.

Lundgren quien formaba parte del comité de negociaciones para la reestructuración de los bonos representando a los bonahabientes decidió salirse porque no estaba de acuerdo con las negociaciones y afirma que pondrá una demanda para ejecutar la hipoteca.

Por su parte, Roger Khafif, propietario de Newland Propietires, empresa desarrolladora del Hotel Trump Ocean Club asegura haber llegado a un acuerdo con los otros bonahabientes (que representan más del 50% de la emisión) donde se les concedió mayor participación estos, pero su empresa mantendría el control del proyecto y de las ventas de las unidades que restan por vender.

Precisamente Lundgren estaba proponiendo que los bonahabientes tuvieran el control de las ventas y precios de la parte del proyecto que aún no se logró colocar en el mercado.

Lundgren aseguró que su decisión de demandar ya está tomada y es independiente del acuerdo al que llegue Newland con el resto de los bonahabientes e incluso señaló que el piensa que al final el resto terminará tomando la misma decisión que él.

Aunque no tiene una fecha definida afirmó que irá a los tribunales panameños en un periodo que no sobre pasa los 30 días que está discutiendo los términos con los abogados.

El inversionista además aseguró que es uno de los principales acreedores de Newland porque no solo adquirió los bonos, sino que además mantiene préstamos privados con la empresa (estos si están en orden), y adquirió varias propiedades.

Lundgren además se quejó de que a pesar de haber cancelado las propiedades que tiene en el Trump Ocean Club no ha recibido sus escrituras y varios propietarios están en la misma situación, sin embargo la empresa todavía no les ha dado respuesta satisfactoria.

Khafif por su parte confirmó que conoce el descontento del inversionista y que advirtió que su salida del comité negociador se dio hace algún tiempo.  Agregó que a pesar que prefiere no ser demando y que las cosas se resuelvan a través del diálogo, dijo que Panamá es un país libre y Lundgren está en su derecho de hacerlo.

También explicó que el retraso en la emisión de las escrituras se debe a trámites con las entidades correspondientes y que en el caso especifico de Lundgren también se debió a un tema de diferencias en cuanto al costo de mantenimiento.

Afirmó que continuará negociando con el comité de los tenedores ya que representan a la mayoría.

Newland Popierties emitió el 7 de noviembre del 2007 por la suma de $220 millones, pero para el 15 de noviembre del 2011 debería realizar un pago de $31,4 millones y no lo realizó  y desde entonces está negociando un acuerdo de restructuración con los bonahabientes, sin embargo el próximo pago debería ser por $41 millones en mayo del 2012.

Khafif señaló que se terminó la negociación con los tenedores, y aunque no puede revelar lo acordado porque el documento final todavía no está firmado, dijo que se extendió el plazo y además llegaron a un acuerdo sobre una nueva inyección de capital necesaria y que ya no hay presión por las ventas. El acuerdo será público según el desarrollador en al menos 30 días.

Según Khafif todos los involucrados, incluyendo la organización Trump, estaban de acuerdo y están haciendo esfuerzos por asegurar el éxito del proyecto. Pero reconoció que los precios si han bajado un poco, por ejemplo, las unidades más económicas tuvieron un precio tope de $4.500 el metro cuadro y hoy en día están en $3.500.

Entre Khafif y Lundgren existe diferencia sobre cuál es el porcentaje real de lo que queda por vender del edificio. Khafif habla de un 40% a 45%, mientras que Lundgren estima que es el 60%, aproximadamente.

Ludgren explicó que la diferencia puede ser porque Khafif se refiere al 60% de lo que se vendió originalmente que se trataba de 85% del proyecto y no del total. Además recordó que al menos 80 unidades habían sido reservadas por el propio desarrollador pero finalmente fueron incorporadas al inventario.

Sin embargo, Khafif sostuvo que la cifra correcta es 55% o más vendido y cerrado. Que esto incluye un 35% aproximado de incumplimiento y un 10% que no se había vendido.

 

El negocio sigue en marcha

De acuerdo con Khafif el Hotel y el negocio están marchando con éxito al punto que el Hotel registró casi un 100% de ocupación en dos semanas febrero y que actualmente estaban trabajando al 78% de la ocupación. Niveles de ocupación que superan significativamente el promedio de ocupación hotelera registrado en el  país durante los años 2010 y 2011 que según la Contraloría General de la República, fueron de 66,8% y 65,2%, respectivamente.

Aseguró que sus planes negocio continúan en firme y estarán invirtiendo unos $15 millones en el Beach Club que ahora será construido en Isla Viveros y contará con un hotel.

Resaltó que la semana pasada zarparon del muelle del Hotel uno 100 turistas canadienses hacia la isla de Contadora al pasar el día y que dentro de los planes también estarán incluidos paseo por la bahía de Panamá y taxis acuáticos.

También aseguró que mantiene ofertas de tres empresas estadounidenses para instalar el Casino, pero hasta que no se cierre un acuerdo con los tenedores de bonos no se firmará un contrato para desarrollar esta actividad de esparcimiento.

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