Contrabando de cigarrillos gana terreno

Contrabando de cigarrillos gana terreno

Más de la mitad del mercado panameño es ilegal, según BAT. Y, a pesar de la Ley de 2009, el consumo sigue creciendo

Cuando se sancionó la ley que elevó los impuestos del cigarrillo, restringió las áreas de fumadores, limitó la publicidad de estos productos y obligó a las tabacaleras a estampar los pictogramas que advierten crudamente sobre los efectos para la salud de este hábito, muchos apostaron a que tales medidas serían suficientes para reducir el consumo del tabaco en Panamá y compensar a través de mayores recaudaciones los costos que las enfermedades derivadas de tal consumo significan para el Estado.
Pero de acuerdo con estudios realizados por las firmas GCS Prodatos, Mercadeo Inteligente  y Unimer, tanto el consumo de cigarrillos como el número de fumadores en Panamá siguen en alza (Ver en edición impresa recuadro: Consumo y consumidores en Panamá).
Y aunque la Autoridad Nacional de Aduanas ha logrado avances importantes en su lucha contra el contrabando de cigarrillos en el país, con la multiplicación de los decomisos y los nuevos sistemas aplicados para combatir a estas mafias internacionales, ese problema también sigue creciendo.
En efecto, el fenómeno del tráfico y consumo local del cigarrillo de contrabando ha aumentado, confirmó Ramón Fernández, director del Departamento de Prevención y Fiscalización Aduanera (DPFA). Y el alza de los impuestos y restricciones aplicadas al mercado legal ha influido considerablemente, ya que una cajetilla en el mercado está alrededor de $4.00 y la que adquiere de manera ilegal está entre $1.00 y $2.00, lo que refleja un 50% menos.
Según estudios hechos por la industria tabacalera, el contrabando de cigarrillos en Panamá controla actualmente más del 60% de las ventas de este producto, lo que representa más de 500 millones de cigarrillos ilegales que se venden al año en este país.
Ese es un porcentaje muy superior al de otros países de la región, como Brasil (30%), Guatemala (20%) o El Salvador (20%). De hecho, es el más alto de todos los países de los que llevamos registros, advirtió Alfredo Argueta,  gerente de British American Tobacco (BAT).
Al ser consultado sobre cómo calculan ese porcentaje, Argueta aclaró que las estimaciones y proyecciones matemáticas de cada mercado están basadas en encuestas hechas a los fumadores de cada país.
Tanto BAT como Philip Morris, la otra tabacalera con presencia fuerte en el mercado nacional, se muestran convencidas de que la reforma legal que se hizo en Panamá no consiguió el efecto esperado y que solo afectó al negocio de la industria legal.
Estas empresas están pagando ahora un mayor impuesto al fisco, a pesar de la merma de sus facturaciones, porque la tasa tributaria aplicada subió de 32,5% a 100% en 2009, y han perdido participación en el mercado con el avance del negocio ilegal, que no cumple normas sanitarias ni aplica controles de calidad ni tributa un centavo al Estado panameño.
Según cifras de la propia Autoridad Nacional de Aduanas, el Estado deja de percibir alrededor de $50 millones al año en impuestos por la venta de cigarrillos ilegales, precisó el ejecutivo.
Capital Financiero solicitó al Ministerio de Economía y Finanzas el detalle de la recaudación de impuestos de cigarrillos en Panamá y cómo ha evolucionado ésta en el periodo 2009-2013, para medir la efectividad que tuvo la reforma al menos en términos tributarios, pero al cierre de esta edición no se había recibido una respuesta.
Pero el alza de impuestos, que ha profundizado la brecha de precios entre los cigarrillos ilegales ($0,75-$1,00) y los legales ($3,50-$4,00), no es el único factor que está influenciando en el aumento del contrabando (Ver gráfica: Evolución del precios de las cajas de la industria legal).
La Zona Libre de Colón (ZLC) y la limitada actuación de la Policía en el levantamiento de los puntos de venta de cigarrillos ilegales, que están a la vista en plena Vía Veneto o calle Uruguay por ejemplo, o el encarcelamiento de sus responsables, también son una variable importante en esta ecuación.
El problema principal inicia en la ZLC, ya que por la falta de personal para realizar los debidos controles, el alto movimiento de mercancía, falta de asistencia por la administración de ZLC y lo antes mencionando, este lugar es el favorito para la salida de contrabando, reconoció Fernández.
La Autoridad Nacional de Aduanas está trabajando para controlar este flagelo, en conjunto con las tabacaleras. De hecho, próximamente se estarán incrementando los operativos en áreas de ventas al igual que en retenes de áreas clave, como Antón, Divisa, Guabala y Frontera Paso Canoas.
Además, se estarán realizando seminarios a los demás estamentos de seguridad para que nos apoyen en esta lucha que perjudica a toda la sociedad, acotó el funcionario.
Pero las tabacaleras saben bien que es muy difícil poder monitorear todos los movimientos que se dan en lugares como la ZLC.  Y por eso están asumiendo una posición más proactiva ahora y ofrecen al Gobierno hasta tecnologías de la nueva Asociación de Codificación y Rastreo Digital (Ver en edición impresa nota: Un lucrativo negocio ilícito, p. 11)
El flujo principal de este producto se da a través de esa zona franca y se calcula en alrededor de aproximadamente 5,5 billones de unidades al año. Y hay características que hacen de esta un punto estratégico para el flujo de este negocio ilícito, comentó Argueta.
Dichas características son: Porosidad en los puntos de control de salida, más de 500 establecimientos con licencia para vender cigarrillos, decenas de variedades de marcas procedentes de todas partes del mundo, presencia de productos vencidos y sin regulación de salud con regularidad y precios sumamente bajos.

BAT liquida a 80% del personal
La caída de sus ventas ha llevado a BAT Panamá a tomar una medida sin precedentes: Al cierre del año pasado, la empresa liquidó al 80% de su personal en el país.
Por las condiciones del mercado, nos vimos obligados a cerrar la unidad de Distribución y Ventas e hicimos una migración hacia un distribuidor externo exclusivo. Actualmente mantenemos una unidad comercial que cuenta con funciones de apoyo de Recursos Humanos, Finanzas, Mercadeo y Relaciones Corporativas, para manejar nuestra relación comercial con nuestro distribuidor en Panamá, explicó Argueta.
La mitad del personal que fue liquidado obtuvo una oportunidad de trabajo con el distribuidor exclusivo.
BAT no tiene pensado en estos momentos cerrar completamente sus operaciones en el país, pero si la tendencia actual del mercado se mantiene y el contrabando de cigarrillos sigue avanzando, ese escenario no se descarta del todo.
Pasó ya en Tailandia. No queremos que pase lo mismo acá y estamos haciendo todo lo posible por mantenernos, acotó Argueta.
Capital Financiero consultó a Philip Morris sobre el impacto que estas medidas y coyunturas del mercado han tenido sobre su negocio, pero la empresa no emitió comentarios.

Marianela Palacios Ramsbott
mpalacios@capital.com.pa
Capital Financiero

Más informaciones

Comente la noticia