COVID-19 acelera el desarrollo de la cuarta revolución industrial

COVID-19 acelera el desarrollo de la cuarta revolución industrial
Esta situación evidencia la subestimación a la cuarta revolución industrial, un cambio radical en el sistema productivo, educativo, en la manera en la que gestionamos empresas y en el modo en que nos relacionamos unos con otros.| Cortesía

“Vivimos una etapa crucial en la historia de la humanidad, el confinamiento obligatorio por la crisis sanitaria nos obliga a darle paso casi acelerado a la transformación digital, para avanzar en labores diarias, a través del teletrabajo y la educación virtual, esta última muy cuestionada al no contar con las herramientas o plataformas adecuadas”, destaca Omar Sugasti, Chief Growth Officer de NDC Digital a Capital Financiero.

Señala que esta situación evidencia la subestimación a la cuarta revolución industrial, un cambio radical en el sistema productivo, educativo, en la manera en la que gestionamos empresas y en el modo en que nos relacionamos unos con otros, la cual ya había comenzado, pero hoy avanza de manera vertiginosa.

“Con esta pandemia somos forzados a validar fuentes y canales nuevos para darle continuidad a nuestros empleos, negocios y empresas, y en algunos casos hasta recurrir a la reinvención. Hay que entender que de aquí en adelante nuestras empresas deben tener un propósito de cambio, de impacto, de transformación y dirigir los proyectos en un camino de empatía y entendimiento”, plantea el experto en tecnología a Capital Financiero.

Para Sugasti como resultado a estos cambios se han producido nuevos modelos y conceptos de organizaciones. Aquellas que utilizan tecnologías punteras que les permiten ser mucho más competitivas, quienes hoy se denominan “Organizaciones Exponenciales”, un nombre que se le atribuye a su crecimiento acelerado y sin precedentes, como, por ejemplo: Uber, AirBnB, Tesla, Google; entre otras.

Precisó que estas empresas poseen algo que va más allá del uso de tecnología y metodologías nuevas y es que se rigen con un propósito que trasciende los clásicos conceptos de la “misión y la visión”. Han logrado entender que las personas se ven atraídas por el concepto del cambio y por empresas que más allá de tener un buen producto o servicio tengan un impacto global.

Google no solo es un buscador en un navegador, Google tiene como propósito “Ordenar la información del mundo “para que el usuario, logre tener acceso a lo que buscas de la manera más acertada.

Waze no es solo una App de tráfico, su propósito es orientar al conductor sobre las condiciones del tráfico, a través de las diferentes rutas para evitar percances de última hora. Existe un propósito detrás de estas empresas, dirigido a un bien común.

A las personas no les interesa comprar lo que estas empresas venden, lo que les importa es el ¿por qué? lo hacen. Al utilizar Waze no solo obtenemos información en tiempo real del tráfico, de hecho, ayudamos de manera colectiva a otros conductores, y nos permite pertenecer a una comunidad.

Queda en evidencia que ya no es suficiente un slogan atractivo, ahora tener un propósito genera más atención y lealtad en clientes y consumidores. Las compañías innovadoras se enfocan en la experiencia y las expectativas de los clientes más que en sus productos o servicios en sí. Estas organizaciones son capaces de entender a sus clientes y porque están conectadas a un propósito, entienden cuál es el resultado de su actuación.

En su opinión, es la oportunidad para que las empresas vinculen su relación con sus clientes más allá de preocuparse de qué han de venderles. Esto genera retos permanentes y permite readaptarlo de forma natural en el tiempo, en función de la evolución de expectativas de los clientes, haciendo que la organización innove por voluntad (con naturalidad), más que por necesidad o modernidad.

Toda empresa o negocio que busque abrirse camino hacia el futuro debe tener un propósito de cambio, transformación, conexión y solución para la sociedad. Solo así lograrán sobrevivir en un mundo acelerado e interconectado, consciente de su entorno y una ciudadanía que valore más todos estos aspectos que los productos en sí.

Sugasti recomienda que debemos detenernos y evaluar: ¿Qué necesita el mundo de nosotros?, ¿Qué nos apasiona como empresa?, ¿Qué podemos mejorar? Y ¿A quiénes podemos ayudar?

Darsy Santamaria Vega
dsantamaria@capital.com.pa
Capital Financiero

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