Crecimiento más fuerte en América Latina para 2018, pero los riesgos a la baja son sustanciales

Crecimiento más fuerte en América Latina para 2018, pero los riesgos a la baja son sustanciales
Río de Janeiro. La economía brasileña se beneficiará de la recuperación de la dinámica en el mercado laboral, de la baja inflación y de la flexibilización de la política monetaria.| Pixabay

Continuamos esperando que la mayoría de las principales economías de América Latina presenten un crecimiento real del PIB más fuerte en 2018 respecto de 2017. Las perspectivas de crecimiento de la economía mundial han mejorado desde nuestra anterior actualización trimestral, llevándonos a incrementar marginalmente nuestra proyección de crecimiento del PIB en 2018 para la mayoría de las economías de la región.

En nuestro escenario base, asumimos que las condiciones globales de liquidez se mantendrán favorables para la región. Es decir, esperamos que la eliminación gradual de las políticas monetarias muy flexibles en las economías avanzadas se sincronizará con dinámicas de crecimiento mundial más fuerte, lo que a final de cuentas mantendrá a América Latina como un destino atractivo para los flujos de capital. Esto contribuirá a que los tipos de cambio mantengan cierta estabilidad, permitiendo a los bancos centrales en la región continuar con políticas monetarias acomodaticias a fin de facilitar que continúe la recuperación de la demanda interna.

Nuestras proyecciones macroeconómicas

Economía de Argentina toma impulso conforme mejoran las perspectivas de las reformas. Incrementamos nuestra proyección de crecimiento real del PIB para Argentina a 3.2% en 2018 desde 3.0% que esperábamos previamente. En nuestra proyección, asumimos un impulso considerable en la inversión fija del año próximo. La dinámica política en Argentina ha mejorado en los últimos meses, especialmente después de un resultado favorable para la coalición gobernante, Cambiemos, en las elecciones legislativas del 22 de octubre.

El presidente Macri ha visto aumentado su capital político para impulsar reformas clave tales como las medidas fiscales para reducir el déficit presupuestal, impulsando el optimismo de los inversionistas. Sin embargo, los riesgos a la baja para el crecimiento de Argentina son significativos. El avance en el frente fiscal depende en gran medida de la reducción de los subsidios a los servicios públicos, que de lo contrario continuarán presionando la inflación al alza y llevando al banco central a mantener una política monetaria restrictiva.

Brasil extenderá su recuperación el año próximo, pero el riesgo político es alto. En Brasil, ahora proyectamos un crecimiento real del PIB de 2.2% en 2018, en comparación con el 2.0% que estimábamos antes. La economía brasileña se beneficiará de la recuperación de la dinámica en el mercado laboral, de la baja inflación y de la flexibilización de la política monetaria.

Sin embargo, la dinámica política sigue siendo desafiante y la incertidumbre sobre la aprobación de
la reforma clave de pensiones se ha incrementado en los últimos meses. En nuestro escenario, asumimos que se aprobará una versión de la reforma de pensiones antes de que tomen impulso las campañas para la elección presidencial de octubre de 2018, en cuyo momento se volverá políticamente difícil aprobar una ley de pensiones significativa. El fracaso para aprobar dicha reforma probablemente evitaría la recuperación de la inversión fija, que actualmente constituye el principal impedimento para el crecimiento económico.

Economía mexicana tendrá un volátil 2018. Mantuvimos nuestra proyección del crecimiento real del PIB de México para 2018 sin cambio en 2.3%. Aunque el mayor crecimiento económico mundial es ciertamente positivo para la economía mexicana, la creciente incertidumbre en torno al TLCAN y al resultado de la elección presidencial de julio de 2018 probablemente traerán consigo mayor volatilidad, lo que nos lleva a adoptar un enfoque cauteloso sobre el panorama de crecimiento para el país.

Nuestro escenario base del resultado de la actual renegociación del TLCAN se mantiene sin cambio; esperamos que México, Estados Unidos y Canadá conserven en gran medida sus vínculos transfronterizos comerciales y de inversión.

También esperamos una modesta recuperación en 2018 para el resto de América Latina.

Asimismo, ajustamos al alza nuestra proyección de crecimiento real del PIB para 2018 de otras de las principales economías de América Latina.

En Chile, ahora proyectamos un crecimiento real del PIB de 2.2% el año próximo, en comparación con nuestra estimación previa de 2.0%. El sector del cobre en Chile se está recuperando lentamente de una importante huelga en la mina de cobre más grande del país que ocurrió en el primer trimestre de 2017, y esperamos que el sector siga recuperándose apoyado por el reciente repunte en los precios del cobre.

La inversión fija en Chile también se está recuperando lentamente después de la contracción de los últimos tres años, aunque la incertidumbre sobre el resultado de la segunda ronda de la elección presidencial el 17 de diciembre podría moderar la inversión en los siguientes meses. El expresidente Sebastián Piñera de la coalición de centro-derecha obtuvo el primer lugar en la primera ronda de la elección presidencial con poco menos de 37% de los votos, por arriba de Alejandro Guillier de centroizquierda con poco menos de 23% y de la izquierdista Beatriz Sánchez con poco menos de 20% de la votación. Estos resultados sugieren que quienquiera que encabece la próxima administración probablemente se enfrentará a un entorno político fragmentado que planteará un desafío para la formulación de políticas.

También subimos nuestra proyección de crecimiento real del PIB para Colombia a 2.4% en 2018 respecto al 2.2% de nuestra previa actualización trimestral. La recuperación del crecimiento mundial impulsará las exportaciones colombianas, pero la constante caída en la producción petrolera y las demoras en los proyectos de infraestructura del programa 4G limitarán el crecimiento del PIB.

La política monetaria flexible ayudará a que repunte la demanda interna en los siguientes meses: el banco central redujo su tasa de política en un total de 275 puntos base en lo que va del año a 4.75% desde 7.5% al cierre del año pasado.

Para Perú, mantuvimos sin cambio nuestra proyección de crecimiento real del PIB para 2018 en 3.5%. Esto indica no obstante una mejora respecto de 2017, cuando proyectamos un crecimiento real del PIB de 2.5%. La producción de cobre se está moderando tras el auge que inició el año pasado cuando las grandes nuevas minas entraron en operación. También incorporamos un modesto repunte en la inversión fija en 2018 conforme avanzan algunos proyectos de infraestructura que se habían retrasado.

En general, 2018 será un año desafiante para América Latina

Aunque nuestro panorama de crecimiento real del PIB para América Latina mejoró marginalmente desde nuestra anterior actualización trimestral, todavía vemos sustanciales riesgos a la baja para el crecimiento.

Como ya mencionamos, la activa agenda electoral del año próximo con potenciales campañas presidenciales divisivas en varios países, podría evitar la recuperación de la inversión fija en la región. El colapso de las renegociaciones del TLCAN también amenaza con generar un menor crecimiento en México, como recientemente comentamos en un análisis de escenarios que elaboramos.

Además de los riesgos específicos de cada país que ya describimos, cabe observar que la región sigue siendo altamente vulnerable a eventos que podrían dar como resultado una rápida salida de flujos de capital, lo que llevaría a los bancos centrales en la región a restringir su política monetaria y posiblemente a entorpecer la recuperación económica.

En particular, estamos monitoreando los cambios tributarios propuestos en Estados Unidos y su potencial de que generen un incremento más rápido de las tasas de interés de largo plazo respecto de lo que el mercado espera. Además, los precios de los activos en las economías avanzadas continúan aumentando y aunque no tenemos una opinión sobre si esta tendencia se mantenga o no, observamos que una corrección significativa en los precios de los activos probablemente generaría una salida de flujos de capitales de América Latina, afectando negativamente el crecimiento económico.

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