¿Cuál es el rol de la SMV frente a las empresas emisoras?

¿Cuál es el rol de la SMV frente a las empresas emisoras?

El regulador podrá negar el registro a empresas que presenten datos falsos

SMV

Una Ley para brindar total y justa divulgación de las características de los valores vendidos en el comercio interestatal y foráneo y a través de correspondencia, y para prevenir fraudes en la venta de aquellos, y para otros propósitos.

Así indica el preámbulo de la Ley de Valores de 1933 de los Estados Unidos (EE.UU.), referente internacional e influencia directa la Ley del Mercado de Valores de 1999 (LMV) de Panamá. Siendo ese el espíritu de dicha ley y de la nuestra, existe gran confusión sobre el rol del regulador de valores, la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV), frente a las empresas que se registran para poder emitir sus valores públicamente.

Primeramente debemos indicar que las empresas, en búsqueda de una alternativa al financiamiento bancario, deciden emitir u ofrecer sus valores públicamente, ya sean acciones (que harían co-dueño de la empresa al comprador-inversionista) o bonos (que lo harían acreedor).

Previamente a ofrecer los valores al público, las empresas (conocidas como emisores) deben obtener un registro ante la SMV, que implica presentar información relevante del emisor (directiva, accionistas principales, gerencia, negocio, situación financiera, etc.), sustentada en declaraciones juradas. Durante este proceso, la SMV casi siempre solicita al emisor que adicione o corrija aspectos de la solicitud o del prospecto (documento con que el emisor ofrece el valor), a fin de que los riesgos estén claramente indicados.

Así, la SMV otorga el registro o autorización para oferta pública. Se dice que la empresa se hace pública, puesto que toda esta información que consta en el regulador será de acceso público, y puesto que, a partir de ese momento, la empresa deberá reportar periódicamente sobre su situación financiera y hechos de importancia.

La filosofía subyacente a este registro es que el regulador vela por que la empresa divulgue de forma oportuna- la información relevante para que el inversionista (o su corredor de valores o analista) pueda realizar un análisis sobre la conveniencia de invertir en los valores de dicha empresa. Esta filosofía, conocida como el principio de transparencia, ha sido consagrada como un objetivo en el artículo 3 de nuestra ley y es un objetivo de los principios de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (Iosco).

Siempre que el regulador, para el proceso de registro, se apoya en declaraciones juradas de los directivos, abogados y/o auditores del emisor (quienes podrían incurrir en responsabilidad administrativa y penal si presentan información o declaraciones falsas o engañosas u omiten información de importancia), el artículo 121 de nuestra ley indica que la Superintendencia no será responsable por la veracidad de la información o de las declaraciones contenidas en las solicitudes de registro o en los informes.

Para evitar que se pueda pensar lo contrario, todo prospecto para ser aprobado por la SMV, requiere indicar en su portada y en mayúscula cerrada: La oferta pública de estos valores ha sido autorizada por la Superintendencia. Esta autorización no implica que Superintendencia recomienda la inversión en tales valores ni representa opinión favorable o desfavorable sobre la perspectiva del negocio. La Superintendencia no será responsable por la veracidad de la información presentada en este prospecto o de la declaraciones contenidas en la solicitud de registro.

Por último, la SMV podrá negar el registro a los emisores si presentan información o declaraciones falsas o engañosas u omiten información de importancia; o cuando el emisor no esté al día en la presentación de sus reportes.

Es también importante resaltar que la SMV no cuenta con facultades para inspeccionar, intervenir, reorganizar o liquidar a los emisores, toda vez que su actividad económica no es propia del mercado de valores; únicamente lo utilizan como plataforma de financiamiento.

Este tratamiento es diferente al de los intermediarios (casas de valores, bolsa de valores), cuyo negocio exclusivo es en el mercado de valores.

Invertir conlleva implícitamente el riesgo de perder lo invertido. Decidir en qué valores invertir y cuánto riesgo tomar es decisión y responsabilidad del inversionista.

El regulador no puede ni debe recomendar la inversión en determinados valores, ni asegurarse  que un emisor genere utilidades. Ningún regulador de valores de las economías que emulamos lo hace. El rol del regulador, cumpliendo el principio de transparencia, es velar por que el emisor divulgue de forma oportuna la información relevante para que el inversionista pueda tomar una decisión informada. 

Allan Binns
Asesor del Despacho Superior de la  SMV, Abogado y docente universitario.

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