Cuba y la lista del terrorismo

obama y castro

Aunque sea políticamente desagradable, la decisión del gobierno de Obama de sacar a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo era una inevitable concesión a la realidad. Cuba sigue siendo un Estado policial unipartidista y represivo, pero ya no exporta la subversión armada en el hemisferio como hizo durante el gobierno de Reagan, que la colocó en la lista en 1982.

En ese momento, el régimen cubano apoyaba activamente a las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), entre otros grupos terroristas. Por eso fue que lo colocaron en la lista.

Hoy, el Departamento de Estado reconoce que el régimen de La Habana está mediando en un acuerdo de paz entre las Farc y el gobierno colombiano. Ya no es el faro de la revolución en el hemisferio, en gran medida, porque el modelo cubano perdió su atractivo hace mucho tiempo, incluso entre los creyentes más ingenuos del marxismo.

Al sacar a Cuba de la lista, el gobierno de Obama está indicando que reconoce un cambio de conducta. Un cambio de conducta también fue citado por el gobierno de George W. Bush cuando en el 2006 sacó a Libia de la lista de patrocinadores del terrorismo, después que Trípoli puso fin a un programa de desarrollo de armas de destrucción masiva.

Los críticos de la Casa Blanca señalan que se están haciendo muchas concesiones a La Habana sin recibir nada a cambio. Pero los defensores alegan que mantener a Cuba en la lista es un obstáculo en el proceso de la normalización de relaciones.

Sacar a Cuba de la lista elimina ciertas sanciones financieras a la isla y da a los bancos estadounidenses la confianza de que no están violando las leyes si facilitan transacciones monetarias a sus clientes y quizá, más adelante, préstamos a las pequeñas empresas privadas en la isla.

De todas formas, no hay que olvidar que el régimen cubano sigue manteniendo un control represivo y que en su larga historia pesan crímenes como los fusilamientos llevados a cabo en los primeros años de la revolución, y más cerca en el tiempo, en 1994, el hundimiento del remolcador 13 de Marzo, cargado de fugitivos, entre ellos niños, que intentaban llegar a Estados Unidos, y en 1996, el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate y la muerte de sus cuatro ocupantes. Tampoco hay que perder de vista el misterioso envío de armas a Corea del Norte en el 2013, en violación de un embargo de la Organización de Naciones Unidas (ONU), interceptado en Panamá.

El Congreso tiene ahora 45 días para determinar si quiere que Cuba siga en la lista de patrocinadores del terrorismo. Los legisladores cubanoamericanos manifestaron su oposición a la decisión de la Casa Blanca. El régimen cubano puede quedar fuera de la lista de patrocinadores del terrorismo. Pero su pésimo historial de derechos humanos constituye un obstáculo considerable en el difícil camino del restablecimiento de las relaciones.

Editorial del diario
Miami Herald,
del viernes 17 de abril de 2015

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias

Patrocinado por BANCO GENERAL