Cuidado con el éxito

Cuidado con el éxito

Panamá sigue cosechando éxitos en los diversos foros internacionales como una economía en franca expansión,  lo que atrae capital e inversiones a un país de tres millones y medio de habitantes, pero que por su posición estratégica y vocación de servicio le sirve al comercio mundial.

A los resultados del Índice de Competitividad Global, del Foro Económico Mundial y el Doing Business del Banco Mundial, se une el nuevo Índice de  Exuberancia Económica, del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) de Uruguay que coloca a Panamá como una de las primeras economías exuberantes de la región.

Este índice  que surge como consecuencia de la crisis financiera global del 2008 mide seis variables claves que son: Producto Interno Bruto (PIB), desempleo, demanda interna, crédito bancario, inflación y tipo de cambio real.

A Panamá, tras la medición, se le identifica como uno de los países ganadores de la última crisis mundial en función de los indicadores arriba descritos y que nos colocan entre las mejores economías del mundo.

Lo que demuestra este nuevo índice es que pese a la situación mundial, Panamá mantiene un ritmo acelerado de crecimiento, aunque advierte que al igual que otros países de América Latina, tiene vulnerabilidad macroeconómica.

Es aquí donde debemos empezar nuestra reflexión como país. Hoy degustamos las mieles del éxito y nos embriagamos de ella pensando que la crisis europea o estadounidense no tendrá mayores efectos en nuestra economía. Siempre es justo que en la bonanza hagamos un alto en el camino, para planificar el futuro y eso debe aplicarse al gobierno actual.

El hecho que tengamos una economía que pueda crecer a dos dígitos este año y que las perspectivas para el 2012 sean mejores, no indica que no nos debemos preparar ante la probabilidad de shocks externos que puedan afectar a los indicadores macroeconómicos.

El éxito que disfrutamos hoy, hace que los gobernantes tomen decisiones  equivocadas sobre la base de un país que crece a pasos agigantados. En la actualidad no hay una contención del gasto, sino todo lo contrario y aunque se desarrollan proyectos de inversión muchos son cuestionados sobre su valor real.

El peligro está en que son muchos los compromisos financieros que asume la administración del Gobierno, pero no tenemos cubertura económica ante situaciones adversas que puedan poner en riesgo la culminación de obras o proyectos, que podrían, incluso, no ser rentables para el país.

Por otro lado, en medio de la embriaguez que nos da el éxito, es justo y necesario examinar si el mismo también le está llegando a todos los panameños, en especial a los más vulnerables.

Es bueno tener indicadores económicos saludables y envidiables en la región, pero lo más importante no es llegar a la cima, sino mantenerse. Ese es el reto que deben asumir los gobernantes y manejarse con prudencia.

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