Cumbre de Las Américas: Una inversión altamente rentable

VII Cumbre de las AméricasTal como era de esperarse, algunos panameños han cuestionado duramente la celebración en Panamá de la VII Cumbre de la Américas por considerar que no es justo que se hayan destinado $15 millones a la organización de este evento en lugar de utilizar ese dinero para resolver algunos de los problemas que afectan negativamente la calidad de vida de todos los panameños.

No obstante, la verdad sea dicha, los $15 millones destinados a organizar la Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de América, fue sin duda un dinero bien invertido, ya que este evento no solo le dejará al país beneficios económicos y sociales, no solo de forma inmediata, sino también a mediano y largo plazo.

Las cifras son impactantes,  unos 5.000 funcionarios formaron parte de las delegaciones de los mandatarios,  más de 2.000 periodistas de todo el mundo se acreditaron para dar cobertura a la Cumbre, al foro de rectores acudieron las máximas autoridades de unas 400 universidades y a la denominada Cumbre Empresarial acudieron más de 800 empresarios del más alto perfil, todo ello suma un total de 8.200 visitantes.

Tan solo tomando como referencia el gasto turístico per cápita registrado en el mes de enero de este año, que se ubicó en $438,09, significa que la inyección económica directa sería de $3.592.338, sin embargo, hay que tener presente que la Cumbre convoca al país  a entre 18.000 y 20.000 personas que participaron no solo en los cuatro foros (empresarios, jóvenes, sociedad civil y rectores universitarios) realizados en el marco de la reunión de mandatarios, sino en la gran cantidad de eventos paralelos que se registraron en el país bajo la cobertura de este cónclave, lo que elevaría la llamada derrama turística entre $7,9 millones y $8,8 millones.

No obstante, hay que tener presente que el gasto de la mayoría de los visitantes que acuden a esta Cumbre supera significativamente el de un turista común, lo que implica que la derrama turística durante el evento fácilmente superará la inversión  realizada por el país para su organización. De hecho, durante un evento que congregó a un número menor de personas y a empresarios de un perfil mucho más modesto que el de las personas que nos visitaron la semana pasada, Expocomer 2015,  se estimó la derrama turística en $30 millones.

Pero si queremos hablar del rédito de la Cumbre de Las Américas hay que tener presente que a lo largo de una semana el país fue centro de la atención internacional. Quizás pocos recuerdan que durante la administración anterior el país invirtió cientos de millones de dólares en diversas campañas de promoción turística, inversión que registró buenos resultados, pero sin duda alguna, dólar a dólar no fue más rentable que los $15 millones invertidos en este evento, gracias a la exposición mediática que está recibiendo el país. 

Ahora bien,  sin duda este evento generará otros beneficios para el país. El simple hecho de reunir en Panamá a empresarios de la talla de Carlos Slim, Melinda Gates, Mark Zuckerberg y Stanley Motta, así como los presidentes ejecutivos (CEOs) de Citi Bank, Arcos Dorados, Pepsi Co., Bancolombia, Odebrecht y AES Corporation, entre otras empresas multinacionales, podría generar un nuevo flujo de capitales a nuestra economía. Y es que los más altos dirigentes empresariales del continente pudieron palpar de primera mano las oportunidades de negocio e inversión que ofrece una economía que según todas las estimaciones será la que registrará la mayor tasa de crecimiento en América Latina este año, con un 6%.

Además, la decisión de Mark Zuckerberg, fundador y presidente de Facebook, de iniciar en Panamá un proyecto para garantizar el acceso a Internet de manera universal, sin duda alguna hace ver ridícula la inversión realizada por Panamá para la celebración de la VII Cumbre de las Américas.

Pero no solo se trata de beneficios económicos, la existencia de la Ciudad del Saber coloca a Panamá en una posición privilegiada para sacar provecho de iniciativa presentada por Colombia para establecer mecanismos que faciliten el intercambio de experiencias y tecnologías que faciliten el desarrollo de la educación superior, así como el intercambio de estudiantes y docentes, lo que deberá redundar en una revolución de la educación superior, algo indispensable para que el país pueda dar a la denominada economía del conocimiento. 

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