¡Danilo Pérez presidente!

¡Danilo Pérez presidente!

Jaime Porcell

Investigador de Mercado

El legendario pianista Herbie Hancock  afirma, Danilo no tiene miedo. Pero, una cosa supone fusionar jazz con tamborera y punto panameño en un canto de elegancia sonora. Otra es, con la política. Arrobados por el éxito de este 9th Panama Jazz Festival, algunos sueltan un pregón. Leído a primera vista, me desafina,  Danilo Pérez presidente 2014.

Hace 17 años, el famoso cantautor y actor Rubén Blades participa en la elección 1994. La gloria lo esquiva. Allí, junto a Papa Egoró, arribó en tercer lugar. Abandonó Panamá y  partido el mismo día de aquel mayo.

Pasado un quinquenio, el 31 de diciembre  1999, y a pocas horas para levantar la última estaca colonial, un hermoso guaguancó Patria resonaba en cada esquina del país. La televisión  lo busca con fruición. Mas, en vez de celebrar el que una canción suya asumiera como segundo himno nacional, emprendió con dureza la autocrítica. Cometí la estupidez e irresponsabilidad de abandonar Papa Egoró a su suerte.

Blades  trabaja para desarrollar y explotar su propio talento. El camino inicial de Danilo corre paralelo en un irrefutable  esfuerzo en pulir su destreza.  Por esfuerzo propio gana una beca en la primerísima Berkley School of Music, en donde hoy dirige el Global Jazz Institute. Los jurados más estrictos lo incluyen entre los 100 mejores jazzistas.

Luego, al unísono que alcanza su madurez artística, se desdobla en gran filántropo. Durante 25 años, el jazzista toca a más de 30,000 niños humildes. Las  becas de cuatro academias, entre las mejores del mundo, entregadas por su Fundación, suman  casi dos millones de balboas. Provenir  de Betania le asegura  entender a los que poco tienen. Sabe trabajar y crear.

Su sencillez y orientación a la juventud  permiten a Danilo tomar de la mano divos y divas del jazz. Durante nueve festivales los trae a tocar en el Panama Jazz Festival y enseñar en sus clínicas.

Ahora, ¿cumplirá Cholo Pérez con las exigencias del elector?   Cierto, que el rechazo a los políticos tradicionales crece. Así, el provenir de fuera presenta una ventaja aparente. sta resulta insuficiente para que el conocido comentarista independiente Juan Carlos Tapia remonte en encuestas. Rubén Blades, con su partido Papa Egoró  arribaron terceros. A la hora de votar, sufragan al malo conocido, mientras desdeñan al bueno por conocer.

¿Podrá llegar uno sin más Dios-te-salve que su  música y una Fundación de bien intencionados cuatro gatos? ¿Será capaz de resistir una derrota y persistir, o Todos Vuelven a poner pies en polvorosa?

A Blades tocó evidenciarnos su disposición al sacrificio por Panamá. Aceptó de Torrijos el puesto de ministro de turismo. Vivió cinco años lejos de fama y fortuna, demasiado cerca de una insufrible burocracia. Aún resta convocar a festival de salsa o, junto a  su esposa, magnífica cantante y actriz, Luba Mason,  abrir escuela de música en San Carlos.

Durante cinco gobiernos y 21 años, vimos repetir  la historia. A medio camino de gestión,  aquel que recién electo lucía  cual Dios infalible, ahora padece  una alicaída imagen.

Los aspirantes a la presidencia necesitan distancia de unas calamidades percibidas en mandatarios venidos a menos. Así, cuando  el del momento pareciera indiferente con la suerte del panameño, el elector exaltará el que un candidato sea accesible y tenga roce. Ganan apreciación las evidencias de humildad, entender y trabajar por el panameño común, y por supuesto, una batería de atributos éticos.

Difícil aquello de ¡Danilo presidente! El Código Electoral otorga apenas seis meses para que el candidato independiente lleve a unos 50,000 adherentes a las oficinas del Tribunal Electoral para estampar firma de apoyo.

En música, imitar a los mejores es el paso previo a la grandeza. Apartar a Danilo de piano y Fundación suena nada fácil. Tampoco lo será encontrar otro que replique su desprendimiento, pero, allí permanece su ejemplo.

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