Danske Bank lavó $230,000 millones usando compañías creada en el Reino Unido

Danske Bank lavó $230,000 millones usando compañías creada en el Reino Unido

Cuando los burócratas del Grupo de Acción Financiera (Gafi) vengan a Panamá a pasar juicio sobre nuestros esfuerzos para evitar el lavado de dinero y el uso ilegal de nuestro sistema de sociedades anónimas o de nuestro centro bancario, habría que preguntarles enfáticamente que han hecho ellos para evitar el blanqueo de capitales, el financiamiento del terrorismo y el mal uso de sus compañías.

Esto resulta obvio ya que las noticias sobre la negligencia, sin precedentes, que aflora de Fincen Leaks solo confirman que sus bancos son parte del problema y que son cómplices del sistema de lavado de dinero de terroristas, cleptócratas y traficantes de drogas.    Sí, cómplices pues lucran de sus actividades de lavado de dinero a sabiendas y esos ingresos llenan los bolsillos de sus ejecutivos y de sus accionistas. Algunos bancos dejan a los carteles colombianos como “niños en pañales”. Aun así, vendrán los tinterillos del Gafi a dictar cátedra sobre qué debe hacer Panamá para salir de las listas discriminatorias que tanto daño han hecho y hacen a la imagen y reputación de nuestro país.

Gafi y la Unión Europea (UE), deberían revisar bien las noticias de Fincen Leaks y ver qué bancos europeos o de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) salen retratados en esta fuga masiva de información que deja a sus ejecutivos como un grupo de amorales y avariciosos, y a sus autoridades como grandes incapaces. Gafi debe, por dignidad, cancelar las listas y autoevaluarse antes de seguir atacando a los países pequeños cuando el problema más grande radica allá, en las capitales financieras del primer mundo.

Danske Bank de Dinamarca, un país miembro de la Ocde, Gafi y de la UE lavó $230,000 millones en su sucursal de Estonia, otro país miembro de la Ocde, la UE y Gafi. Documentos recientemente publicados por el Fincen Leaks revelan el trato especial que recibieron clientes provenientes de Rusia, de estados de la antigua Unión Soviética, del este de Europa y de Asia central.

El denominador común de estos clientes era que tenían dudosa reputación y plata para pagar los servicios especiales que ofrecía dicho banco. Los documentos demuestran que las cuentas bancarias estaban a nombre de vehículos jurídicos creados en el Reino Unido bajo la modalidad de LLP (Limited Liability Partnership) con el único fin de esconder al beneficiario final de los fondos.  Si no lo cree le recomiendo leer nuevamente este último párrafo. Gracias.

Una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos (Icij, por sus siglas en inglés) encontró que miles de LLPs, que eran titulares de cuentas en Danske Bank, fueron creadas en forma masiva por un pequeño grupo de agencias sigilosas que las registraban en oficinas gubernamentales inglesas localizadas en Cardiff, Gales, entre otras ciudades del Reino Unido. L’Espresso, el diario italiano que participó en la investigación Fincen Leaks de ICIJ, informó que los banqueros de Danske Bank operaban una empresa secreta que ayudaba a sus clientes a incorporar las LLPs y LPs inglesas diseñadas exclusivamente para esconder al beneficiario final. Escribo este párrafo y es, exactamente, de lo que nos acusan los europeos y los mentecatos del Gafi. Solo que las pruebas indican lo contrario: Es en Europa -con sus complejos de superioridad intelectual y moral- donde el lavado de dinero sigue su curso ininterrumpido.

“La dignidad no consiste en poseer honores, sino en merecerlos” decía Aristóteles. Panamá merece ser tratado con dignidad por los países europeos y el país o los países que no lo hagan no merecen nuestra amistad ni acceso a nuestra economía.

Misonius Rufus
Abogado y analista internacional

 

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