¿De qué color es la reputación de Panamá?

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En junio de 2014, El Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi) incluyó por primera vez a Panamá en su llamada lista gris, señalando que el país tenía debilidades en la detección y fortalecimiento de la prevención de lavado de dinero en una amplia gama de servicios más allá de la banca.

En este momento los ojos están puestos sobre Panamá, las actividades ilícitas están vulnerando los sistemas financieros y el país no está alejado de ese riesgo. Incluso, ya la Unidad de Inteligencia Financiera del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos alertó a su sistema bancario sobre el alto riesgo que representa hacer transacciones con entidades panameñas y les exige ampliar las diligencias cuando esas transacciones provengan del Istmo. Y el Índice de Basilea Contra el Lavado de Dinero 2014, ubicó a Panamá como el país con mayor riesgo de blanqueo de capitales en la región centroamericana. 

Para atender las exigencias del organismo internacional, el Consejo de Gabinete aprobó el anteproyecto de Ley contra el blanqueo de capitales, el financiamiento del terrorismo y el financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva, en el que se incluyen una mejor supervisión y control a nuevos servicios como la Zona Libre de Colón (ZLC) y otras  zonas francas, la Lotería Nacional, casinos y de aquellos establecimientos dedicados a apuestas y juegos de azar, promotoras y corredoras de bienes raíces, compañías de seguros, reaseguros y corredores de reaseguros; entre otros sectores.

Pensar que la reputación de Panamá puede ser color gris, conlleva muchos riesgos reputacionales que impactarían directamente en la economía y crecimiento del país. No en vano el gobierno y los principales actores del sector económico han emprendido esta lucha contra reloj para retirar a Panamá de esta lista, y dejar en el olvido la reputación gris que se cierne sobre el país. 

En la actualidad, Panamá se luce como una de las economías de mayor crecimiento en América Latina al cerrar el año 2014 con un incremento del Producto Interno Bruto (PIB) de 6,3% y con proyecciones de crecer este año al mismo nivel. Estas cifras llegaron luego que la economía panameña creció a dos dígitos durante el último quinquenio.

Este desempeño positivo, acompañado de otras acciones relacionadas al manejo del  presupuesto, la deuda y una disciplina fiscal, lograron que Panamá hiciera historia en marzo de 2010 cuando ingresó por primera vez al exclusivo grupo de países latinoamericanos con calificación de Grado de Inversión otorgada por tres de las principales calificadoras de riesgo internacionales.

Así como el Grado de Inversión apuntaló la reputación país, ahora los efectos de la lista gris empiezan a erosionar algo más que la imagen de Panamá, de no aplicarse con prontitud pronto las recomendaciones de Gafi se sentirán los efectos grises sobre los principales sectores económicos, que, de seguro, permeará directa e indirectamente en toda la sociedad. 

Los retos grises que debemos afrontar:

Tras el anuncio del Gafi en junio del año pasado, se han hecho diversos análisis de la repercusión nacional e internacional de estar incluida  en esta lista. En términos generales, podemos agrupar  los principales riesgos en tres grandes categorías:

Costos Financieros: El acceso a financiamiento para las entidades públicas como para el sector privado se encarece. La afectación toca primero al sector bancario, pero su efecto cascada llega a todos aquellos ciudadanos, pequeñas o grandes empresas que se desarrollan en Panamá y que requieren servicios bancarios. Por ejemplo, se afecta el servicio de los bancos corresponsales al momento de realizar transacciones internacionales. Los bancos corresponsales son aquellos que funcionan como intermediarios entre el banco que operan en la plaza panameña y uno en otro país.

Pérdida de negocios: Los inversores reducen su exposición en aquellos países que aparecen en este tipo de listas. El territorio es considerado una jurisdicción de riesgo y eso desincentiva la llegada de nuevas inversiones o planes de expansión de las empresas radicadas en el país.

Costos reputacionales: La importancia de la reputación como diferenciador competitivo que genera valor para las personas, empresas y naciones es indiscutible. En el caso de los países es una palanca que atrae inversiones, talento, turistas y alianzas estratégicas. Si la reputación país entre los principales stakeholders se ve afectada por esta situación, las percepciones, referencias, opiniones y apreciaciones que tengan ahora pueden variar.

Gestión de la reputación:

Los tiempos en que se percibía la reputación como un tema exclusivo del área de mecadeo y controlado desde la propia persona, empresa o país, ya forma parte del pasado. 

Una nueva sociedad basada en el intercambio libre de información y colaboración en las redes sociales, sin necesidad de intermediario, ha cambiado la forma de ver, medir, interpretar y gestionar la reputación, un intangible que afecta mucho más que la imagen.

Actualmente las redes sociales le han dado el poder a la ciudadanía de participar y exigir a sus líderes, empresas, entidades y países, lo que consideren importante desde la perspectiva y conciencia crítica que se ha formado intercambiando información y conocimiento en las propias redes.   

Si la percepción, confianza, admiración o estima que tengan los stakeholders sobre nuestro negocio o país no es positiva, se afecta la reputación, y trae  consigo desprestigio, mala imagen y la incontrolable pérdida de negocio.

La recuperación de la reputación a nivel país requiere de mayor tiempo que las empresariales sobretodo, porque a las autoridades y gobiernos se les exige mucho más, aunado a que en ese proceso intervienen factores como la política y el entorno donde se valoran los indicadores económicos, nivel de desarrollo y calidad de vida de sus habitantes entre otros  indicadores.

Por ejemplo, de acuerdo con la mediación 2014 que realizó el Reputation Institute en Latinoamérica, la reputación país de Panamá es de 53.6, unos puntos por debajo de la media global que es 55.0. El entorno económico, la seguridad, ética y transparencia apalancan esta valoración positiva sobre el Istmo.

Cómo podrían verse afectados estos atributos positivos si Panamá se mantiene por un largo periodo en una lista gris. El reto país es grande y se debe trabajar desde todas las aristas posibles para que estos atributos se mantengan y sigan creando valor. 

La percepción de las principales audiencias de un país como los inversionistas, empresarios, turistas y entes reguladores no se pueden controlar les pertenece, pero sí es posible influenciar. No olvidemos que la reputación se aloja en esa línea delgada entre la realidad de la empresa/país y la percepción de sus audiencias.

Al final del día, la reputación no es un fin en sí mismo, sino un vehículo a través del cual fortalecemos la relación y compromiso ante nuestros stakeholders. Ese colchón de confianza, credibilidad y transparencia del que hacemos uso en momento de crisis.

Claves para manejar el nuevo escenario:

El riesgo reputacional también impacta a los países, una realidad insoslayable que los líderes deben aceptar, entender y gestionar.

Tener una reputación país, también implica riesgos  reputacionales como aquellos que en este momento enfrenta Panamá, un riesgo que puede mitigarse o transformarse en una oportunidad al gestionar  una estrategia adecuada que impacte a los múltiples stakeholders del país. 

Esta tarea puede comenzar analizando 4 preguntas sencillas:

¿Crisis es oportunidad?: Sí. En las peores crisis la creatividad se impone y hay que buscar las claves para transformar la situación negativa en una oportunidad. El reto es convertir la salida de Panamá de la lista Gafi en un caso de best practice regional. 

¿A dónde llevamos este mensaje?: A todos aquellos que directa e indirectamente van a influenciar sobre lo que se dice y decide sobre el país. Manejar las expectativas de los stakeholders es fundamental para influir en su percepción.

¿Tenemos aliados?: La reputación país es el resultado de la suma de varios actores y factores que ahora deben caminar alineados para cumplir con un objetivo nacional.     

Margorieth Tejeira
Directora senior
Llorente & Cuenca

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