Decisión de la CSJ sobre Panamá Ng Power genera debate sobre el futuro del mercado eléctrico

Decisión de la CSJ sobre Panamá Ng Power genera debate sobre el futuro del mercado eléctrico
Podría obligar a suspender la realización de nuevas licitaciones para la compra de energía| Fotolia

La decisión de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que declaró en desacato al administrador general de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (Asep), Roberto Meana, y ordenó conceder la prórroga solicitada por la empresa Panamá Ng Power, S.A. de 150 días para presentar el cierre financiero del proyecto de construcción de una planta de generación eléctrica a base de Gas Natural Licuado (GNL) de 670 megavatios (MW, por sus siglas en inglés) ha generado un amplio debate sobre el futuro del mercado eléctrico del país.

Para el presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap), Gabriel Barletta, al margen de las consideraciones que la Asep pueda tener sobre el contrato otorgado en 2013 a Panamá Ng Power, S.A. vivimos en un país de derecho y, por tanto, el administrador de esa entidad debe cumplir el fallo de la CSJ y otorgarle a la empresa los 150 días de prórroga para presentar el cierre financiero del proyecto.

No obstante, Barletta admite que si la empresa cumple exitosamente los procesos establecidos para ejecutar su proyecto y construye finalmente la planta, el país podría enfrentar un exceso de energía contratada y los consumidores tendrían que pagar por esa situación.

El dirigente empresarial aclaró que en este momento no es posible precisar cuántos años podría el mercado eléctrico verse afectado por ese exceso de contratación de energía, porque eso va a depender de cómo evolucione la demanda en los próximos años y de cuándo entre en operación la planta de Panamá Ng Power, S.A., pero a su juicio esa situación se podría extender por dos o tres años.

La  oferta de energía superaría a la demanda por lo menos hasta el año 2025 cuando se estima que el consumo de energía alcanzará los 3.000 MW”.

Esto se debe a que esos 670 MW que deben entrar al sistema en el año 2023 por parte de Panamá Ng Power, S.A., se sumarían a los 381 MW que ya genera la recién inaugurada planta a base de GNL construida por AES Colón y de otra planta de más de 300 MW, también a base de GNL, que construye en la actualidad una empresa china, igualmente en la provincia de Colón.

Todo ello sin contar con las dos plantas de generación eléctrica a base de carbón construidas por Minera Panamá, con capacidad para generar 150 MW, para suplir su consumo y colocar el excedente en el mercado ocasional. Lo que implicaría que la oferta de energía superaría a la demanda por lo menos hasta el año 2025 cuando se estima que el consumo de energía alcanzará los 3.000 MW, el doble de lo actual. 

Por su parte, Miguel Bolinaga, presidente de AES Panamá, explicó que si la planta de Panamá Ng Power, S.A. se llega a construir, el país enfrentará una situación que hasta la fecha no se ha visto en el mercado, pues habría más energía contratada que la que necesitarán las empresas distribuidoras para suplir la demanda de los consumidores, y esa sobrecontratación tendrá que ser asumida por los clientes finales en el precio de la energía.

Agregó que otro impacto que tendría la construcción de esta planta es la necesidad de suspender las licitaciones para la compra de energía a largo plazo, ya que al haber una sobrecontratación de energía, aquellas generadoras cuyos contratos están por vencer no podrán ofertar su energía a las distribuidoras lo que podría modificar significativamente la matriz energética y el precio mismo de la energía a los consumidores.

Bolinaga aclaró que en el caso de AES Panamá la situación podría ser favorable porque la planta de Panamá Ng Power utilizaría GNL y estaría ubicada en Colón, por lo que abre la oportunidad que AES pueda ofertarle ese combustible desde su nueva planta de almacenamiento ubicada en esa provincia, sin embargo, esto no evita que surjan serias preocupaciones sobre el futuro del mercado eléctrico. 

En tanto, Gilberto Ferrari, gerente general de la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (Etesa), comentó previamente a Capital Financiero que la decisión de la CSJ nos coloca ante una situación difícil porque si la planta de Panamá Ng Power, S.A. se construye y entra en operación en 2022-2023, no se puede contratar más energía, toda vez que efectivamente, el país enfrentará una sobrecontratación de electricidad. Sin embargo, aclaró que, si esa planta no llega a construirse o no está operativa para 2022-2023, el país podría enfrentar un déficit en el suministro de energía. 

Hitler Cigarruista
[email protected]
Capital Financiero

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