Decisión de la Fed sólo nos deprimió más

Decisión de la Fed sólo nos deprimió más

Neal Lipschutz 

Dow Jones

 

Sombrío es una palabra fuerte y poderosamente negativa.

Pero sombrío no es lo suficientemente fuerte para describir un panorama económico en Estados Unidos que requiere tácticas de emergencia que involucran mantener las tasas de interés al día en cero durante al menos cuatro años y medio.

Ese es el escenario expuesto por la Reserva Federal de Estados Unidos al describir el futuro de la economía de Estados Unidos. En un intento por fomentar el financiamiento y el oportunismo económico, pero que podría terminar deprimiendo aún más a los actores económicos, la Fed señaló que es probable que las condiciones económicas requieran niveles excepcionalmente bajos para la tasa interbancaria federal hasta por lo menos mediados del 2013. 

Esta medida de emergencia, de adoptar un rango de 0,25 puntos porcentuales en la tasa de referencia de la Fed, comenzó en diciembre de 2008. Se supone que las emergencias son agudas. Esta ha sido dolorosa, especialmente para los millones de desempleados, y comienza a sentirse eterna.

Y como se ha informado ampliamente, las opciones para la Fed son limitadas. Otra ronda de flexibilización cuantitativa tiene sus riesgos y las perspectivas de recompensa son limitadas. El titular de la Fed, Ben Bernanke, ha señalado que las condiciones para adoptar la que sería una QE3 son muy exigentes.

Tras el anuncio de la Fed el pasado martes, después que terminara la reunión regular de política monetaria de su Comité de Mercados Abiertos, las condiciones no parecen tan exigentes.

La Fed expuso una letanía de dificultades económicas. La falta de crecimiento en el gasto de los hogares, el deterioro del mercado laboral y un mercado de la vivienda aún deprimido. A eso se agrega el consenso en la Fed de que en los próximos trimestres la inflación llegará a niveles inferiores a los considerados aceptables por el banco central.

En esencia, la Fed podría empezar a preocuparse nuevamente por la deflación y eso, como en agosto de 2010, podría motivar a la Fed a tomar nuevas medidas, especialmente si los recortes presupuestarios en Washington desaceleran una economía ya ralentizada.

¿Tuvo sentido en este ambiente de mercado hacer el anuncio sobre el 2013, solo para hacer algo, aunque no sea mucho? Tres miembros de la Fed con derecho a voto pensaron que no. Estuvieron en desacuerdo, prefirieron quedarse con la conocida retórica de que las tasas a corto plazo permanecerían en niveles excepcionalmente bajos por un periodo prolongado.

Estoy de acuerdo con los disidentes. Todo lo que consiguió el lenguaje sobre el 2013 fue deprimirnos aún más.

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