Del descuido a la marihuana medicinal

Del descuido a la marihuana medicinal

Marijuana Medical Choice

La Ley 14 de 2016 aprueba, de forma no intencionada, el uso medicinal de marihuana y otras sustancias. Su entrada en vigencia puede indicar que contamos con un Gobierno alineado con tendencias internacionales o que no evaluaron las consecuencias de sus actos y ocurrió un grave descuido en el proceso legislativo. Lastimosamente, la reacción del Ministerio de Salud (Minsa) es indicativa que se trata del segundo escenario. A pesar de la preocupante realidad que demuestra, otras instituciones podrían hacer cumplir el contenido de la ley.

Existen contradicciones en los cuerpos legislativos vigentes que gobiernan la materia; estos son el Código Sanitario y Penal, la Convención nica de 1961 Sobre Estupefacientes y su Modificación, el Convenio Sobre Sustancias Psicotrópicas y la Ley 14 de 2016. Todos comparten la misma jerarquía legal y la constitución no prohíbe el uso de drogas, sino que provee una dirección general sobre las políticas que debe seguir el Estado.

El Código Sanitario prohíbe la siembra, cultivo y cosecha de marihuana y el Código Penal criminaliza su tenencia, uso y transferencia. Los convenios ratificados por Panamá establecen un régimen de clasificación y fiscalización de diversas drogas, entre ellas, la marihuana. Resulta interesante que ambos convenios, dependiendo de la clasificación que tenga la droga, permiten su uso regulado y bajo ciertas condiciones. La Ley 14 replica la regulación de las sustancias incluidas dichos tratados al permitir su uso bajo aprobación y vigilancia de un profesional.

La Ley 14 es puntual en determinar las sustancias que regula, las formas de producirlas, adquirirlas y distribuirlas a nivel de establecimientos farmacéuticos. Incluye detalles sobre las licencias y permisos que deben tener las farmacias para poder manejar las sustancias controladas. Lo interesante es que establece que el público puede adquirir dichas sustancias a través de farmacias mediante prescripción médica. Tan solo un día después de su publicación en Gaceta Oficial el Minsa emitió un comunicado, que por cierto carece de fuerza legal, diciendo que No se incluyó la marihuana por ser un producto prohibido y que pasará a otro nivel para su discusión. El ridículo comunicado parece olvidar que lo primero que dice la ley es que incluye todas las sustancias en las listas de los convenios. A pesar de su incoherencia, el comunicado es la forma de decirle a la ciudadanía que no intenten accionar los procesos de la Ley 14 en búsqueda de marihuana medicinal dado a que serán negados. Flagrantemente, la autoridad demuestra que no están dispuestos a seguir la ley que los vincula por el simple hecho que no les agrada su contenido.

Asumiendo que el Minsa mantendrá la mencionada posición cualquier esperanza de una interpretación correcta descansa en la Corte Suprema de Justicia, que determinará la forma que debe ser aplicada la ley. Al tener varios cuerpos legales indicando diferentes direcciones se recurre a los principios legales que resuelven conflictos de leyes (jerarquía, especialidad y cronología). Los cuerpos legales tienen el mismo nivel jerárquico por lo que ninguno priva bajo este criterio; la Ley 14 provee una organización más detallada del manejo de las sustancias que cualquier otro cuerpo legal vigente y cronológicamente es la ley cuya entrada en vigencia es más reciente. Por lo tanto, la aplicación de la Ley 14 debe prevalecer sobre las demás.

El Gobierno nunca tuvo la intención de traer al debate público la legalización de la marihuana medicinal, sin embargo, la Ley 14 la permite. Tenemos la oportunidad de colocar nuestro país en la delantera, ser una sociedad más abierta y respetuosa a la individualidad de sus ciudadanos. La legalización de la marihuana es moralmente correcta de la misma forma que el alcohol lo es; siempre y cuando su uso no afecte un derecho ajeno. Existe poca voluntad por parte del Estado a aplicar correctamente la Ley 14, debemos mantenernos vigilantes a sus próximas acciones y exigir su cumplimiento. La marihuana es una sustancia prometedora no solo desde el punto de vista medicinal, sino recreativo; el Estado puede recibir nuevos ingresos y eliminar el costo de su prohibición. Colombia y Uruguay ya han aprobado su uso medicinal y recreacional, respectivamente. Resulta acertado capitalizar esta oportunidad.

Arturo Uribe
Abogado
Miembro de la Fundación Libertad

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