Delincuencia, estadística y percepciones

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pesar de que las autoridades reportan una reducción de más del 40% en el número de homicidios en relación al mismo período del año pasado, la más reciente encuesta de Dichter & Neira (Mayo 2015) ubica a la Inseguridad como el tema que más preocupa a los panameños.

En el 2014, la Segunda Encuesta de Victimización y Percepción de la Seguridad Ciudadana, llevada a cabo la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) en el 2014, encuestó a 3.000 personas, de las cuales el 83% reportó haber sido víctima de robo en los 12 meses anteriores, implicando el uso de armas de fuego en el 42% de los casos.

Los artículos mayormente robados o hurtados son: Dinero (45%), celulares (44%), la cartera (44%), documentos (25%). Otros apuntan a billeteras, joyas y relojes, computadoras/laptop, autos o carros y las compras, apunta el informe. Según este estudio tres de cada cuatro de estos delitos ocurrieron en la calle, hogar o parada del bus, y menos de la mitad de las víctimas informó a las autoridades.

De hecho, en febrero 2013, fuentes del Sistema Integrado de Estadísticas Criminales (Siec), adscrito al Ministerio de Seguridad, indicaron que según los registros de esa entidad, el 76% de las víctimas nunca reporta el delito. Esto quiere decir que nuestras estadísticas delictivas sólo reflejan la cuarta parte de la actividad criminal.

Los delitos más comunes tienden a ser los más subdimensionados, mientras que los delitos violentos o de alto perfil mediático los menos. En el 2013 se reportaron 55.238 actos delictivos (Siec), de los cuales el 57% fueron hurtos y robos. Los homicidios (665) representaron el 1,2% de la criminalidad.

Pero si estas cifras sólo reflejan el 24% de la actividad delincuencial, en el 2013 realmente ocurrieron más de 230.000 delitos, es decir, un cada dos minutos, hubo muchos más hurtos que los 20,710 reportados, y los homicidios representaron el 0,3% de la actividad criminal. Sin embargo, son estos últimos los que reciben mayor cobertura mediática.

Nuestras percepciones sobre seguridad se basan en la información que nos llega a través de los medios, gente cercana a nosotros y nuestras propias experiencias. De tal manera que somos influenciados por lo que vemos o leemos con respecto a los delitos que menos ocurren, y lo que nos pasa a nosotros o gente cercana, típicamente en relación a delitos comunes.

Pero el fenómeno que más impacta la criminalidad es social, no policial, pero poca atención le prestamos porque no lo entendemos. La explosión delictiva que ha venido viviendo el país en los últimos años guarda directa relación con la dramática reducción del protagonismo juvenil en la expansión del empleo.

En el 2004, 40.425 nuevos jóvenes de 15 a 29 años encontraron trabajo estable, en el 2014, 10.452 lo perdieron. De hecho, con la economía creciendo a más del 8% por año, entre el 2013 y 2014 sólo se agregaron a la economía 6.244 empleos sostenibles, para una demanda de 88.000 jóvenes que anualmente completan algún programa educativo (21.000 profesionales universitarios) e incursionan en el mercado laboral. Los adultos están obteniendo los empleos, los jóvenes, trabajos temporales, informales y camarones. De hecho, el 44% de la expansión del empleo 20132014 fue informal.

Las cifras indican que tres de cada cinco personas que busca trabajo en Panamá tiene entre 15 y 29 años, pero sólo obtienen uno de cada 12 nuevos empleos generados por la economía y uno de cada cuatro de ellos no trabaja ni estudia (Nini), representan el 54% de la población penitenciaria del país y se ven involucrados en el 60% de las 70.000 detenciones que hace la Policía anualmente.

Independientemente de nuestras percepciones, si no enfrentamos la realidad del empleo juvenil en Panamá, tendremos delincuencia, violencia y pandillerismo para rato.     

René Quevedo
Asesor empresarial

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