Delincuencia, Millennials y Efecto Nathan

Middle aged cop putting handcuffs on drunk driver

El principal sospechoso en la escalada delictiva que ha sufrido el país en los últimos 10 años es la drástica caída de la participación de los Millennials en la expansión del empleo. La evidencia es tan contundente como preocupante, máxime porque se seguirá agravando, a menos que hagamos algo al respecto.

En el 2004 se generaron 40.400 empleos juveniles estables (población de 15 a 29 años) y hubo 21.000 delitos. En el 2014 se perdieron 10.400 empleos juveniles y los delitos alcanzaron 65.000, es decir, en un período en el cual el tamaño de la economía se duplicó, se triplicó la delincuencia.

Estas cifras no son culpa de ningún Gobierno en particular, pues se han venido gestando durante varias administraciones. Pero si en algo hemos pecado como sociedad, es en ignorar los claros síntomas de la génesis social del fenómeno delictivo. El problema no es que haya aumentado la delincuencia, sino que nuestros jóvenes no encuentran empleo.

La sistemática exclusión de los Millennials del ámbito laboral panameño en el período 2004-2014 se ha dividido en dos etapas quinquenales (haciendo abstracción de consideraciones políticas), con un importante agravamiento a partir del 2012.

Entre agosto 2004 y agosto 2009 se crearon  228.096 empleos, de los cuales 53.234 (23%) beneficiaron a jóvenes menores de 30 años. Entre agosto 2009 y agosto 2014, 254.560 empleos fueron agregados a la economía, pero sólo 27.743 (11%) fueron juveniles. Es decir que en un período de  cinco años, el protagonismo juvenil en el crecimiento del empleo se redujo a la mitad.

En mayo 2012, la firma Nathan Associates, contratada por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) para evaluar el impacto económico de la ampliación del Canal, hizo entrega de su Informe Final, en el cual advirtió que entre el 28% y 45% de los nuevos empleos a ser creados en la economía entre el 2013 y 2025 requerirían mano de obra extranjera. El reporte agrega: Un importante efecto secundario de la mano de obra importada es que algunos trabajadores domésticos sean despedidos, o no puedan encontrar trabajo, debido a que sus salarios esperados son más altos que el de los trabajadores extranjeros.

El impacto ha sido dramático. Entre marzo 2012 y marzo 2015 la economía creció a un ritmo de 8,4% anual, se crearon 181.585 nuevos empleos, pero sólo 9.948 de éstos fueron juveniles (5,3%), 7.985 jóvenes varones del campo perdieron sus trabajos y se añadieron 20.000 nuevos Ninis (ni trabajan ni estudian) de 15 a 29 años. En ese período, el número de delitos en Panamá aumentó en 47%.

Las autoridades han logrado una importante disminución en los homicidios, pero la delincuencia sigue aumentando. El más reciente informe del Sistema Integrado de Estadísticas Criminales (Siec) del Ministerio de Seguridad señala que entre el 1 de julio 2014 y 30 de junio 2015 se contabilizaron 66.997 delitos, casi 2.000 por encima de los 65.000 reportados para los 12 meses transcurridos entre el 1 de enero y 31 de diciembre del 2015.

Si no resolvemos el problema de la sostenibilidad del empleo juvenil, la criminalidad seguirá creciendo. Debemos decidir entre, combatir el fuego, o seguir persiguiendo el humo.   

René Quevedo
Asesor empresarial

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