Demora de la FED ayuda a las divisas

Demora de la FED ayuda a las divisas

Algunos gestores de fondos ya están reduciendo sus posiciones en dólares

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El alza frenética del dólar estadounidense podría hacer una pausa, cortesía de la Reserva Federal (FED, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos

(EE.UU.). La decisión de la FED de no alterar las tasas de interés de corto plazo por el deterioro del crecimiento global limitará los avances de la divisa de EE.UU. durante el resto del año, proyectan operadores y analistas.

Ese es un giro radical frente a la apreciación significativa de los últimos 12 meses y una buena noticia para los mercados emergentes, que han sufrido salidas de fondos ante el deseo de los inversionistas de anticipar el alza de tasas en EE.UU. Una apreciación moderada del dólar también sería bienvenida por las multinacionales estadounidenses, cuyas ventas han sido perjudicadas por un tipo de cambio desfavorable.

Aunque la FED podría elevar la tasa de fondos federales su tasa de referencia por primera vez en nueve años en las reuniones previstas para octubre y diciembre, numerosos gestores de portafolio dudan que el banco central adopte tal medida hasta que mejoren las perspectivas de la economía mundial, algo que pocos esperan que ocurra en forma inminente. El WSJ Dollar Index, que mide el desempeño de la divisa estadounidense contra una canasta de monedas de sus principales socios comerciales, ha subido 14% en los últimos 12 meses.

Luego que la FED postergó un alza de los intereses, no hay mucho espacio para
un gran aumento del dólar, señala Ugo Lancioni, responsable de gestión de divisas de Neuberger Berman, que administra activos por cerca de $251.000 millones.

Un debilitamiento del dólar, sin embargo, dista de ser una panacea en una economía mundial que lucha contra una demanda insuficiente de bienes y servicios y altos niveles de endeudamiento. Un aumento de la cotización del yen y del euro, por ejemplo, podría socavar las titubeantes recuperaciones de las economías de Japón y Europa, cuyos bancos centrales han tenido problemas para reactivar el crecimiento. Muchos inversionistas prevén nuevas políticas de estímulo del Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón en un intento por restringir cualquier apreciación de sus monedas y mantener a flote las mejoras de la actividad.

Aunque un dólar que no suba, o se aprecie levemente, aliviará parte de la presión sobre economías emergentes como China y Brasil, tendencias más amplias como el desplome de las materias primas y la falta de dinamismo del comercio probablemente no serán mitigadas por un estancamiento de la divisa estadounidense.

En suma, muchos inversionistas opinan que la decisión de la FED de esperar para subir las tasas abre las puertas a un nuevo régimen cambiario, un escenario en el que el dominio del dólar no se puede dar por descontado y las consecuencias no son nada claras. La decisión de la FED cambia la situación, afirma Jonathan Lewis, director de inversión de Samson Capital Advisors. Tenemos que
aceptar que hemos entrado
en un período de gran incertidumbre.

Algunos gestores de fondos ya están reduciendo sus posiciones en dólares y sus apuestas en contra de las monedas que han sido vapuleadas en las últimas semanas, como las de los mercados emergentes.

Hasta el 15 de septiembre, las apuestas de los fondos de cobertura y otros inversionistas a favor de un fortalecimiento del dólar se ubicaron en su nivel más bajo desde fines de julio de 2014, según los datos provistos por la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de EE.UU.

Un estancamiento del dólar beneficiaría a las economías y las divisas de países emergentes. Muchos mercados emergentes dependen de la llegada de capitales internacionales para financiar su crecimiento. La posibilidad de un alza de tasas de EE.UU. ha llevado a los gestores de fondos a retirarse de estos países, lo que ha contribuido a un debilitamiento de las monedas locales y un alza de los costos de financiamiento.

En última instancia, sin embargo, el destino de los países emergentes y sus monedas dependerá en gran medida de lo que ocurra en China, dice Alan Ruskin, director global de estrategia de divisas de mercados desarrollados de Deutsche Bank AG. China es el mayor consumidor mundial de materias primas y satisfacer esa demanda es una fuente clave de ingresos para numerosas economías emergentes.

Algunos bancos centrales de los países en desarrollo parecen frustrados tras la decisión de la FED de posponer un aumento de las tasas. Un alza de tasas generará estabilidad en los países emergentes de modo que podamos seguir desarrollándonos y reformando nuestras economías, dijo en un mensaje de texto Mirza Adityaswara, vicegobernador sénior del banco central de Indonesia.

La decisión de la FED de no tocar las tasas de corto plazo también podría obligar a los bancos centrales de otras latitudes a multiplicar sus esfuerzos para debilitar sus monedas y, de esta manera, estimular sus economías, dijo el viernes Andrew Balls, ejecutivo de la firma de inversión global Pacific Investment Management Co. Ejerce presión para que el Banco Central Europeo y el Banco de Japón tomen cartas en el asunto, manifestó en una entrevista.

El BCE y el Banco de Japón han iniciado grandes programas de flexibilización cuantitativa para reanimar sus economías. Estas políticas tienden a reducir el valor de la moneda y apuntalar las exportaciones. La decisión de la FED de aplazar un alza de tasas en EE.UU. probablemente debilitará el dólar, lo que reduce el impacto del estímulo.

Balls expresó que la inactividad de la FED aumenta la probabilidad de que el presidente del BCE, Mario Draghi, cumpla la promesa que hizo en septiembre de expandir el programa de compra de bonos si la situación lo ameritaba.    

Ira Iosebashvili
Dow Jones

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