Desafío del sector eléctrico en Panamá

Hay que diversificar la matriz energética y promover nuevas inversiones

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El suministro de la energía eléctrica es de vital importancia para el desarrollo de la humanidad. Cerca de una cuarta parte de la energía consumida en Panamá es electricidad, el resto son otras formas energéticas, en su mayoría producidas por derivados del petróleo para combustibles de transportes como gasolina, diésel, jet fuel,  entre otras.

Disponer de este recurso en forma sostenida es un reto para los consumidores, empresas comercializadoras, distribuidoras y generadoras, y para la administración pública en su rol de facilitador y de regulador.

El sistema de eléctrico es un proceso continuo, es decir, lo que se genera se consume inmediatamente, porque la electricidad no se puede almacenar. Esto impone otros desafíos, ya que su forma de comercialización es diferente de otras actividades. En el caso panameño el sector eléctrico tiene  varios retos.

Entre estos está la ampliación de la cobertura del servicio eléctrico a un mayor número de hogares. Según cifras que maneja la Contraloría General de la República, la electrificación en Panamá puede estar en el 92% (esta cifra basada en el último censo).

Ahora bien si se rescatan los millones de dólares invertidos en áreas apartadas en electrificación rural- mediante paneles solares financiados por entidades multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Alianza en Energía y Ambiente con Centroamérica (AEA) está cifra debe haber aumentado considerablemente.

La electrificación rural posee una importancia pocas veces valorada, tanto en el corto, mediano y largo plazo.  Ofrece mayor integración de los sectores rurales al desarrollo económico nacional, aumenta las posibilidades de generación de ingresos y mejora el nivel socio cultural de sus habitantes.

La mayor parte del 8% restante que no cuenta con servicio eléctrico, son hogares ubicados en regiones de difícil acceso, dispersos en muchos casos, lo que representa una inversión costosa.

Existen proyectos de energía renovable exitosos aplicados a regiones de características similares, en países en vías de desarrollo, que deben ser incluidos dentro de planes pilotos para determinar su viabilidad, por ejemplo, fuentes fotovoltaicas.

Datos proporcionados por la Secretaría Nacional de Energía indican que actualmente la inversión en el sector eléctrico entre el  2008 y  2015 asciende a más de $5.000 millones.

El principal proyecto hidroeléctrico a desarrollar en Panamá durante el  próximo quinquenio será Chan II, que es un esquema de colaboración público-privado, que tendrá un embalse con energía para 90 días.

De igual forma Panamá cuenta con el Parque Eólico más grande de Centroamérica, que aportará 220 megavatios (MW por sus siglas en inglés) de capacidad al Sistema Interconectado Nacional, constituyendo el inicio del aprovechamiento a gran escala de la electricidad generada por viento.

Por el momento la Secretaría de Energía asegura que se cuenta con la capacidad de satisfacer la demanda energética que crece cada año (en especial este año 2015).

Ahora bien, en el corto plazo se han tomado medidas que permiten estar vigilantes, pero no «holgados», ya que Panamá requiere cada año de 100 MW nuevos y se debe cuidar que estas inversiones lleguen al país y las que ya se están desarrollando lleguen a su fin.

La Secretaría de Energía  trabaja en el Plan Energético 2015-2019 que represente la ruta a seguir para que el país cuente con suficiente energía para los próximos años.

Panamá durante este quinquenio trazará su Plan de Energético 2015-2050, como principal meta. Con ello, se garantiza la continuidad en el horizonte de planeación, a la vez, que se complementa y perfecciona, mediante la inclusión de las condiciones y tendencias del sector energético global  y se fortalece con la actualización periódica de los objetivos y estrategias.

Este Plan Energético 2015-2050 hará énfasis en: Confiabilidad de suministro energético, diversificación de las fuentes primarias de energía respaldados en costos reales de producción de energía y sostenibilidad en el Sistema Interconectado Nacional (SIN),   y  ampliando la cobertura del servicio eléctrico en comunidades remotas utilizando energías renovables.

A partir de lo anterior, se establecen tres Ejes Rectores: Seguridad Energética, Eficiencia Económica y Productiva, y Sustentabilidad Ambiental.

La Secretaría Nacional de Energía, a través de la Ley 69 de octubre de 2012, orienta sus acciones en materia de aprovechamiento sustentable de la energía y promoción de la eficiencia energética en el marco de la de Uso Racional y Eficiente de la Energía, (Uree).

De acuerdo con un informe del Centro Nacional de Competitividad (CNC), el Gobierno Nacional debe promover la inversión en fuentes renovables de energía a través de modelos económicos de producción sostenible.

Si un mayor número de empresas generadoras ingresan al mercado, los costos de producción y las tarifas también disminuirán progresivamente, preferiblemente de fuentes energéticas renovables que no produzcan externalidades negativas.

Con la puesta en marcha de generación eólica en 2013, no solo se expande la capacidad del sistema, sino que, además se diversifica las fuentes de generación eléctrica de fuentes renovables, que sean amigables con el medio ambiente.

También se proyecta la inclusión a la red nacional de transmisión, la energía que es producida por pequeñas centrales y autogeneradoras de empresas que no consumen toda su capacidad de producción, cuyo excedente puede ser vendido a las distribuidoras.

Entre el 2011 y 2013, el 60% de la generación eléctrica procedieron de centrales hidroeléctricas que no liberan material tóxico, también producto de la estrategia de desarrollo nacional. Las fuentes fotovoltaicas son otra opción que la iniciativa pública y privada han incorporado en el proceso de diversificación de generación en Panamá.

Para Miguel Bolinga, gerente general de AES Panamá, la matriz energética de Panamá depende de un porcentaje muy alto de hidro y otro porcentaje alto de diésel y  bunker. Agregó que eso no es del todo sano para  la matriz energética de un país donde la demanda crece al 6% y  necesita 120 MW todos los años para cubrir esta demanda.

Yo pienso que la matriz energética debe tener un poco de gas natural licuado, un poco más de carbón, que se tiene muy poco en este momento. Estoy seguro que se están dando los pasos adecuados para que otro tipo de combustible pueda entrar a la matriz energética a partir del 2017 y 2019 con las dos nuevas licitaciones que se están lanzando, por que  lo importante es que la gente que  gane el beat, pueda construir las plantas, aseguró Bolinga.

En lo referente a un posible racionamiento energético para este año, aseguró que podemos respirar tranquilos, debido a que los dos últimos años fueron muy duros, porque se dependía de un precio alto del petróleo.

La matriz energética de Panamá depende cerca de un 40% de los derivados del petróleo y un 60% de energía hidroeléctrica.

Hace dos años falló todo lo que tiene que ver con hidro, porque se registró una sequía muy prolongada y el precio del petróleo era muy alto y al combinarse ambas situaciones con problemas en las líneas de transmisión y la salida de algunas  térmicas  llevó al país a un razonamiento de energía.

Yo pienso que con estas licitaciones que se están abriendo, va a cambiar la situación. Hoy los embalses están mucho mejor que los niveles anteriores, por lo que esperamos que la lluvia se mantenga en el promedio,  para no tener problemas mientras entren en funcionamientos las plantas nuevas de generación, detalló el gerente de AES Panamá.

Sobre el tema de los costos, Bolinga indicó que el existir  una apertura en las licitaciones para otros combustibles como  carbón o gas licuado, que  son más económicos que los que tienen que ver con el petróleo, podrían tener una incidencia en el costo final.

Los  derivados del petróleo como fuel oil, diésel o bunker están competitivos en estos momentos, pero es un mercado muy volátil,

Nosotros estamos recogiendo en estos momentos precios de spot mucho más baratos. En lo que va del año tenemos un precio en el mercado spot de $99 el megavatio, comparado con el año pasado que alcanzó los $217 el megavatio hora, informó.

Igualmente señaló que vamos a tener precios bajos con las nuevas licitaciones y no se tendrá que implementar planes de ahorro energético.

Por otro lado, Panamá está comprometida con los proyectos de integración energética que permitirán un mayor desarrollo de los países del Hemisferio. Por razones geográficas el país es el  puente que permite la interconexión eléctrica de la Comunidad Andina  con los países Centroamericanos.

Las interconexiones contribuyen a la confiabilidad del suministro, generar mayores niveles de competencia en los mercados nacionales y atraer la inversión extranjera.

En el caso de América Central la interconexión eléctrica está operando de forma óptima. Se ha cumplido con todos los pasos para la homologación de criterios que permitan este intercambio de energía. Son 1.788 kilómetros de línea de transmisión de 230 Kilovatios (KW) y capacidad de 300 MW entre Guatemala y Panamá, así como mejoras a los sistemas existentes.

Igualmente la Interconexión de  Panamá con  Colombia fue retomada durante la actual administración del Presidente Juan Carlos Varela.

Las partes han acordado desarrollar un trabajo estratégico de revisión del diseño conceptual del proyecto, que le dé continuidad al objetivo de viabilizar la interconexión.

El producto de este trabajo permitirá ajustar el plan de actividades de los gobiernos de los dos países y de la región.

Se busca reducir incertidumbres para los participantes (agentes interesados en adquirir derechos de capacidad de la interconexión), con el fin de que esto se traduzca en precios más competitivos de energía y mayores oportunidades de negocio, sin dejar de lado las normas ambientales que exige su construcción y respeto de criterios culturales de los habitantes de estas regiones.

La integración eléctrica entre  Centroamérica y Colombia puede ser una opción para facilitar la posibilidad de que el país importe electricidad en momento de escasez, ya que operan como una planta más del sistema, no representan peligro alguno para el mercado local, muy por el contrario son oportunidades que se abren para quienes operen desde Panamá.

Sobre qué se ha hecho en cuanto a políticas confiables y transparentes del mercado eléctrico, la Secretaría de Energía dijo que han enviado un mensaje claro al inversionista, procesos de licitación claros con reglas claras y convocatorias con anticipación para darles tiempo a prepararse, prueba de ello es la concurrencia de  los últimos tres actos de licitación de energía realizados por Etesa. 

Leoncio Vidal Berrío M.
lberrio@capital.com.pa
Capital Financiero

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