DGI: perseguir y recaudar

DGI: perseguir y recaudar

En las últimas semanas el accionar de la Dirección General de Ingresos (DGI) ha sido exteriorizado con una agresiva campaña sobre recaudación de impuestos para el fisco, así como para hacer un llamado de atención sobre las responsabilidades que deben tener las empresas y sus auditores.

Esto se fundamenta en la necesidad del gobierno de contar con los fondos necesarios para desarrollar el ambicioso plan de inversiones que se encuentra contenido en el presupuesto del 2011.

En este accionar se ha determinado, en investigaciones preliminares, que existen casos de empresas que han registrado doble facturación y declaración de pérdidas dudosas, entre otras cosas, lo cual riñe con las buenas prácticas corporativas, dando pie a que la DGI aplique medidas según se lo permite la ley.

Hasta aquí el asunto camina bien, por cuanto esa es la función que debe cumplir la DGI, recaudar los recursos que por ley deben aportar todos los contribuyentes sean particulares o empresas, de forma tal que esos dineros sean reinvertidos en obras sociales que satisfagan las necesidades de la población.

No obstante, lo negativo puede surgir cuando los objetivos principales traspasan la delgada línea entre lo correcto y lo incorrecto.

Es decir, que no es lo mismo perseguir para recaudar más dinero, que perseguir para recaudar más dinero y de paso afectar los negocios de empresarios o las actividades de particulares.

Si en algo estamos claros, es que todos debemos contribuir con el pago de nuestros tributos y aquellos que no lo hacen deben ser alcanzados por el brazo del recaudador.

Sin embargo, esa misión no se puede utilizar para hostigar a quienes el gobierno de turno identifique como enemigos de la administración, o simplemente porque sean adversarios en la política o los negocios.

Hay que tener cuidado con esto, porque la DGI no se debe convertir en el policía que abusa de sus poderes en perjuicio de la sociedad, ya que estaría mandando un mensaje negativo a los inversionistas.

De igual manera se estaría abriendo el espacio para desarrollar investigaciones con o sin méritos sobre empresas y ciudadanos.

Es necesario recordar que la DGI cuenta con información privilegiada que mal utilizada puede desatar situaciones controversiales y peligrosas para la vida democrática de nuestro país.

En síntesis, quienes tengan deuda con el fisco a prepararse para pagar porque tarde o temprano le tocará la puerta el recaudador.

Lo que no podemos permitir es que se vulnere los derechos empresariales y ciudadanos por acciones al margen de la ley que pretendan doblegar y coartar los derechos de los ciudadanos. Empresarios y ciudadanos deben estar alertas y denunciar cualquier intento de abuso.

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