Diatribas de Trump amenazan nuevo acuerdo del Tlcan

Diatribas de Trump amenazan nuevo acuerdo del Tlcan
A pesar de llegar a un acuerdo con México, no está claro si Canadá formará parte del trato| Fotolia

Los negociadores comerciales de Estados Unidos (EE.UU.) y Canadá hicieron todo lo posible para asegurar que un acuerdo sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) permaneciera sobre la mesa, incluso conforme anunciaron un descanso de cinco días en las negociaciones.

Entonces, mientras Washington estaba cautivado por el funeral de John McCain, Donald Trump, el presidente de EU, quien no fue invitado a asistir al servicio, arremetió contra sus vecinos del norte en Twitter.

“¡No deberíamos tener que comprar a nuestros amigos con malos tratos comerciales y protección militar gratuita!”, escribió el señor Trump. “No hay necesidad política para mantener a Canadá en el nuevo acuerdo del Tlcan. Si no podemos llegar a un trato justo para EU después de décadas de abuso, Canadá quedará fuera del acuerdo. El Congreso no debería interferir con estas negociaciones o simplemente acabaré con el Tlcan por completo y nos irá mucho mejor”.

La diatriba del señor Trump fue un recordatorio de los riesgos que enfrenta el acuerdo —conforme se acerca la reanudación de las conversaciones— comenzando con los impulsos impredecibles del hombre en la Oficina Oval.

Aunque los funcionarios canadienses han aprendido a rechazar las fanfarronadas del señor Trump, su falta de moderación puso de relieve cómo el camino hacia la negociación, el acuerdo y finalmente la aprobación del Tlcan por el Congreso de EE.UU. está plagado de trampas, ofreciendo pocas esperanzas de que la incertidumbre sobre el comercio en América del Norte se resuelva próximamente.

Aunque el señor Trump llegó a un acuerdo con México para renovar el Tlcan, aún no está claro si Canadá estará en condiciones de unirse. La ruptura en las conversaciones se produjo en medio de las persistentes diferencias sobre las reglas comerciales que rigen la agricultura —especialmente el proteccionismo canadiense de su industria láctea—, así como desacuerdos sobre las regulaciones que rigen las disputas comerciales y de inversión.

La grandilocuencia del señor Trump, que los analistas dicen tiene la intención de presionar a Canadá y demostrarle a su base política que es un duro negociador, hará que sea más difícil acabar con el estancamiento. En lo que respecta a la leche, por ejemplo, los funcionarios canadienses enfrentan cada vez más llamados de su industria doméstica y de los políticos locales para mantenerse firmes, especialmente en la provincia francófona de Quebec, que está celebrando elecciones en octubre.

Philippe Couillard, el primer ministro de Quebec y miembro del gobernante Partido Liberal, dijo: “No aceptaré ningún acuerdo que no sea aceptado por los productores. No los presionaré para que acepten un trato que no los beneficie”.

Aunque EU y Canadá esperaban llegar a un acuerdo, ahora enfrentan más dificultades para cumplir con el plazo para llegar a un acuerdo y entregar un texto final detallado al Congreso antes de fines de septiembre. Eso permitiría la firma de un Tlcan por parte de los tres jefes de gobierno a fines de noviembre antes del cambio en la presidencia de México: De Enrique Peña Nieto, el presidente saliente, a Andrés Manuel López Obrador. Las autoridades mexicanas ciertamente cuentan con esto, pero si EU y Canadá realizan cambios importantes que afecten a México, un acuerdo trilateral podría descarrilarse fácilmente.

En los últimos días, los negociadores de los tres países se han dado cuenta que negociar un trato puede no ser la parte más difícil, ya que la aprobación del Congreso en EU —posiblemente en 2019, después de las elecciones de mitad de período— podría convertirse en un gran obstáculo.

El señor Trump cuenta con un número sustancial de legisladores republicanos leales que respaldan un acuerdo revisado del Tlcan. Pero algunos legisladores republicanos clave, particularmente en el Senado, que simpatizan con el libre comercio, podrían causar problemas. No sólo no apoyarían un acuerdo que excluya a Canadá, sino que también les preocupa que el acuerdo en curso podría limitar el comercio en América del Norte en lugar de abrirlo y aumentarlo.

Entre los demócratas, el señor Trump está contando con el apoyo de escépticos comerciales como Sherrod Brown de Ohio, para compensar las deserciones republicanas. Pero si la Cámara es capturada por los demócratas en las elecciones de noviembre, el presidente podría enfrentar enormes obstáculos para lograr el acuerdo. Nancy Pelosi, la líder minoritaria de la Casa Demócrata, ya ha criticado el posible acuerdo.

“Reparar el Tlcan requiere alcanzar un acuerdo comercial tanto con México como con Canadá que mejore los salarios, las condiciones de trabajo y el bienestar de los trabajadores y agricultores estadounidenses”, dijo la señora Pelosi después del estancamiento de las conversaciones. “Todavía no conocemos los detalles de este acuerdo comercial, o si estará a la altura de los reclamos de una administración con un terrible historial de cumplimiento”.

James Politi
Financial Times

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