Disfrutando una noche de béisbol

Disfrutando una noche de béisbol

Hitler Cigaruista

Capital

No hay un hecho que caracteriza la llegada de la estación seca en Panamá desde hace más de 50 años es que con ella comienza la temporada de béisbol, en el que los equipos que representan a once provincias deportivas que año tras año se enfrentan en una dura batalla para tratar de levantarse con el título de campeones.

Panamá ha logrado muchos títulos mundiales de boxeo, es considerado una potencia regional en el baloncesto, en los últimos años muestra un importante avance en el fútbol y ha comenzado a descollar en otras disciplinas como el atletismo y natación, sin embargo, ninguno de estos deportes logran llevar a los coliseos tanto público como su majestad el béisbol, de hecho el Campeonato Nacional de Béisbol Mayor ha logrado recaudar en taquilla más de $1 millón en varias ocasiones.

Y no hay que extrañarse por ello, ya que ir a un estadio para disfrutar de un partido de béisbol es una experiencia alucinante, en donde la rivalidad deportiva se confunde con la venta de prendas de vestir que permiten identificarse con uno u otro equipo, la música que aportan las comparsas, murgas y tamboritos con las que los fanáticos tratan de animar a los representantes de su provincia y una amplia oferta gastronómica con la que personas humildes se ganan su sustento y el de sus familias.

Ahora bien, si usted quiere vivir esa experiencia, ya sea sólo o en familia, debe tener presente que las vivencias que se desprenden de acudir a un estadio de béisbol varían dependiendo del escenario que se escoja para disfrutar de un partido.

Por ejemplo, el Estadio Nacional Rod Carew, sede de los equipos de Panamá Metro y donde se realizan la mayoría de los partidos de las series semifinales y finales de los campeonatos juveniles y mayor, ofrece un campo inmejorable para jugar y observar un partido de béisbol, pero el costo de la entrada es más alto que en el interior del país y la oferta de alimentos está dominada por la comida rápida (hamburguesas, pollo frito, pizzas, hot dog, palomitas de maíz, etc.).

En cambio, a sólo 40 kilómetros de la ciudad capital se encuentra el estadio Justino Salinas de la ciudad de La Chorrera, sede de la provincia deportiva de Panamá Oeste, en donde cada partido de béisbol es un derroche de tradiciones similares a las que se pueden disfrutar en cualquier coliseo del interior del país.

El costo de la entrada es de $2,00 para los adultos y $1,00 para los infantes, y tal como ocurre en todos los estadios los fanáticos de uno y otro equipo se confunden en la misma grada, algo muy diferente a lo que ocurre en otros deportes masivos como el fútbol, donde las barras son separadas para garantizar la seguridad de los asistentes.

En la entrada del Justino Salinas usted encontrará una gran variedad de comidas y bebidas para degustar mientras transcurre el partido. Hablamos de los tradicionales chorizos a la parrilla, el pollo frito y asado, la carne azada con yuca sancochada, las empanadas, hojaldres y carimañolas fritas, los ceviches de corvina, camarón y combinación, los platanitos con chicharrón o salchicha frita, los patacones y la carne frita y por supuesto los populares raspao y churros rellenos de leche condensada para los más pequeños, todo ello a precios módicos.

Un enfrentamiento que atrae a una gran cantidad de público al Justino Salinas año tras año es el que protagonizan las novenas de Panamá Oeste y Los Santos, algo lógico si se toma en cuenta la gran cantidad de santeños que desde la década de 1960 se han asentado en los distritos de Arraiján, La Chorrera, Capira, Chame y San Carlos y al importante crecimiento poblacional que han registrado esas regiones de la provincia de Panamá.

Si usted llega temprano podrá ubicarse en la grada que está detrás de del home play, lo que le garantiza una vista completa del cuadro de juego y con ello la posibilidad de apreciar mejor cada jugada que se verifica durante las nueve entradas que dura un partido.

Pero cualquier retraso en su arribo al estadio le llevará a la grada popular, a la izquierda del home play, de cara a la tercera base. Ciertamente en esta ubicación se observa todo el campo de juego, pero la maya de alambre de ciclón que protege a los asistentes de cualquier batazo de foul y los fanáticos que llegan tarde o se ponen de pie con cada imparable o carrera de uno u otro equipo dificulta apreciar todos los detalles.

 De no contar con la parafernalia adecuada para identificarse con uno u otro equipo en la entrada del estadio encontrará varias opciones. Fuera de la puerta podrá comprar gorras a $3,00 pero ya dentro del estadio encontrará a representantes de las Ligas Provinciales ofertando gorras, camisas y suéteres con el logo de los equipos en disputa, aunque los precios son más altos ya que las gorras cuestan $10,00 y las camisas pueden llegar a los $30 dependiendo del diseño y la talla.

En el primer episodio Panamá Oeste toma la ventaja al anotar una carrera, pero eso no amilanó a las fanáticas santeñas que al ritmo de los tambores entonaban cánticos tradicionales, para animar a su equipo que reaccionó en el tercer episodio empatando el partido, hecho que fue acompañado por una murga con la celebre frase paque respeten, tonada popular en tanto en Los Santos como en Herrera.

En el séptimo los vaqueros del Oeste aprovecharon el parpadeo de los lanzadores santeños para ponerle cifra definitiva al partido al anotar otras tres carreras. Pese a ello, las barras de ambos equipos continuaban disfrutando del partido al ritmo de la música y fueron sorprendidos con la presentación de las diez jóvenes que se alternarán el reinado de la Feria de Internacional de La Chorrera 2011.

Al final del partido, los seguidores de ambas novenas se retiran en paz, algunos más felices que otros, pero todos pensando en el próximo partido y en el buen momento que pasarán al visitar nuevamente el Justino Salinas o al acudir a cualquier otro estadio del país para seguir las incidencias de su majestad el béisbol.

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