Distribución de mercancías, un dolor de cabeza

Distribución de mercancías, un dolor de cabeza

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Hace algunas semanas me referí a la necesidad de regular la circulación del equipo pesado y el transporte de carga, debido a los graves problemas que generan debido a la forma desordenada con que quienes se dedican a esta actividad conducen.

En esta ocasión quiero manifestar mi preocupación por una situación vinculada al transporte de carga. Me refiero específicamente a la entrega de mercancías al comercio al por menor, un tema que afecta a todos los ciudadanos que residen en alguna ciudad del país.

Debido a la falta de planificación, la ciudad de Panamá y el resto de las ciudades del país se construyeron sin contar con áreas específicas de carga y descarga de mercancías. Algunos años atrás esto no era mayor problema. El comercio al por menor estaba restringido a ciertas zonas específica de las ciudades. En la capital el comercio se concentró en la Avenida Central, desde la Cuchilla de Calidonia hasta el parque Santa Ana. Allí las calles  posteriores se convirtieron, y aun lo son, en zona de carga y descarga.

El problema es que con el crecimiento poblacional y espacial de ciudad, además del desarrollo de comercio al por menor, en la actualidad los almacenes, restaurantes, ferreterías y tiendas de víveres están por todas partes. Incluso muchas industrias y empresa importadoras de productos, que antes estaban ubicadas en las afuera de la ciudad o del centro urbano, hoy están en pleno centro de la urbe.

Y hasta la fecha ningún gobierno se ha tomado la tarea de regular la entrega de mercancías para que no afecte el libre tránsito y se desarrolle de manera ordenada.

En algunas ciudades de Estados Unidos (EE.UU.) las entregas se realizan en espacios construidos entre los edificios o en zonas designadas como espacios de carga y descarga, las cuales está marcadas para tal efecto. Sin embargo, en países asiáticos como Japón y Taiwán la entrega de mercancías debe realizarse en horas de la noche, cuando el tránsito es menor y los inconvenientes para los conductores particulares y el transporte público es mínimo.

Tal como dije en mi artículo anterior, Panamá tiene que abordar estos temas si es que realmente quiere convertirse en un centro logístico internacional. La mayoría de los ciudadanos nos quejamos cuando un camión que distribuye gaseosas, mercancía seca o víveres se estaciona en plena vía pública para surtir a un comercio.

Por supuesto, en la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Attt) parecen estar más preocupados por la contratación de grúas para el traslado de los autos que les son requisados a los conductores que comenten infracciones graves, como manejar en estado de ebriedad.

El tema tampoco parece ser prioridad la Secretaría de Competitividad de la Presidencia de la República, a pesar de que normar debidamente el movimiento de personas y de mercancías puede potenciar la competitividad de nuestra economía, generando ahorros importantes en el consumo de combustible, reduciendo de paso la emisión de gases de efecto invernadero y mejorando la calidad de vida de los ciudadanos, quienes tardarán menos tiempo al movilizarse de un punto a otro en cualquiera de nuestras ciudades.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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