Diversas formas del combatir el estrés

Diversas formas del combatir el estrés

El cultivo japonés del bonsái implica interactuar con otro ser y cuidarle

High tea, Gran Bretaña

Estamos comenzando un nuevo año, nuevas metas y nuevas oportunidades para hacer las cosas de la mejor manera. Esto incluye, no solo la planificación necesaria para entrenar y ponerse en forma.

Este año la mayor propuesta que debe hacerse es como lidiar con el estrés y evitar que lo consuma. En cada rincón del planeta se  han ideado formas de combatir los efectos negativos del estrés sobre nuestras vidas con remedios ligados a la naturaleza, la comunidad o el recogimiento individual.

Después  de todo, el estrés es global y nos puede afectar a todos.

El libro Calm (Lonely Planet, 2014) habla de hasta 50 secretos culturales para relajar nuestra mente y nuestro cuerpo que suponen, a la vez, una vuelta al mundo por las diferentes culturas del planeta.

Capital Financiero ha seleccionado algunos de estos tradicionales secretos que podemos aplicar frente al estrés cotidiano.

Tejer, Australia

Una mente estresada es como un gran ovillo lleno de enredos y cabos sueltos. Dar vueltas a nuestros problemas es como tirar de esos cabos sueltos y solo se consigue empeorar las cosas. Los pueblos aborígenes de Australia tienen tradiciones textiles que hoy siguen vigentes, a menudo reservadas a las mujeres.

La tradición del tejido tiene propósitos prácticos,  decorativos y como objetos para ceremonias sagradas. Y es que  las tareas complejas para el cuerpo calman los problemas complejos de la mente.

Compartir sueños, Ecuador

Cada mañana antes del amanecer, las familias Achuar de los bosques del Amazonas de Ecuador se reúnen para beber té y contarse sus sueños. Para los Achuar compartir los sueños es como ver dentro de las mentes de los demás, favorece la comprensión mutua, cohesiona a la comunidad, estimula la consideración de otros puntos de vista y, además, proporciona un sensación  de paz.

Backgammon, Egipto

En la era digital es fácil que cualquier momento libre pueda ser  absorbido por los teléfonos y las pantallas, pero hay otras formas más antiguas y sabias para pasar el rato. El backgammon nació en Oriente Medio hace  5.000  años.

En Irán se han encontrado pedazos de antiguos tableros en excavaciones y en Egipto se han hallado tableros de senet, un predecesor de este juego, en algunas tumbas antiguas.

Aún hoy es fácil encontrar a ancianos en El Cairo jugando al backgammon,  mientras fuman sus pipas de agua y toman café.

Kombolói, Grecia

Tenga un kombolói, esto es un juguete con cuentas que los griegos manipulan para obtener calma y  reconciliarse  con el sentido del tacto. La creciente virtualidad de nuestra vida moderna hace que nos olvidemos del tacto de las cosas.

La textura de las cuentas de madera de olivo, ámbar o cristal entre las yemas de los dedos y la palma de la mano o el sonido que producen al moverlas son sensaciones para disfrutar.

Bonsáis, Japón

El antiguo arte japonés del bonsái cultiva árboles en miniatura y les da formas bellas. Requiere una poda meticulosa de las raíces y la copa, más el alambrado de las ramas, a fin de lograr la representación perfecta de un árbol en miniatura.

El arte del bonsái exige concentración, paciencia y visión a largo plazo en lugar de satisfacción instantánea, pero sobre todo, implica establecer una relación con otro ser vivo, interactuar con él y responder a sus demandas, lo que lo convierte en una actividad terapéutica que va creciendo a medida que el pequeño árbol crece.

High tea, Gran Bretaña

La ceremonia de una taza de té por la tarde se remonta a la década de 1840 y se convirtió en toda una tradición británica. Allí donde hubiera británicos, detenían el tiempo como lo hacían las madres de sus madres y como lo harían los hijos de sus hijos. Aunque hoy el té de la tarde oscila entre una taza solitaria y el té completo o high: Té con tetera,  sándwiches refinados sin corteza u otros dulces. Conserva la estructura familiar y acogedora del evento.

Un paso más allá está también la Ceremonia del té japonés, inspirada en el zen.

Sassha Fuenmayor Yépez
sassha.fuenmayor@capital.com.pa
Capital Financiero

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