Donald Trump no concuerda con los multimillonarios en asuntos de inmigración

Donald Trump no concuerda con los multimillonarios en asuntos de inmigración

Los Dreamers o Soñadores ahora pueden aspirar a un mejor futuro que un empleo de baja categoría en la economía sumergida.

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Un magnate de las propiedades ha puesto en marcha una ambiciosa e incluso audaz candidatura por la Casa Blanca, amenazando con deportar de Estados Unidos (EE.UU.) a los inmigrantes indocumentados si consigue la presidencia y contando con el hecho de que llamar a los mexicanos violadores podría darle los votos para lograrlo.

Considerando esta postura como una causa, expulsar inmigrantes del país no es algo típico del grupo de los multimillonarios pero, al fin y al cabo, Donald Trump siempre ha estado en su propia categoría.

De hecho, los ciudadanos más adinerados de EE.UU. están más dispuestos a darles dinero a los inmigrantes indocumentados que a darles problemas.

Una de las causas de mayor popularidad actualmente es la de financiar la matrícula universitaria de niños cuyos padres los trajeron a EE.UU., pero que, por su estatus ilegal, han quedado excluidos del sistema federal de subvenciones y préstamos. stos son los 2 millones de jóvenes colectivamente conocidos como «Soñadores» aquellos a quienes aplicaba el proyecto de ley conocido como la Ley Dream.

Esta causa, cuyos patrocinadores incluyen a Don Graham, ex propietario del Washington Post, a Bill Ackman, gerente de fondos de cobertura, y a Mark Zuckerberg, cofundador de Facebook, no está motivada políticamente como pareciera existen motivos humanitarios y económicos para querer apoyar la educación de los niños migrantes pero potencialmente tiene gran importancia política. Esta causa fortalece el argumento en pro de una reforma migratoria que ha eludido el Congreso durante décadas, y cuando el espectáculo de Trump finalmente llegue a su final, la reforma integral de la inmigración estará más cerca, no más lejos, debido a este movimiento filantrópico.

¡Ah, los Soñadores! Pudiera tratarse de uno de los casos de redefinición más significativos de la historia. stos son los hijos de inmigrantes ilegales que, debido a su condición de indocumentados, no han podido obtener un número de seguro social que les permita trabajar legalmente. Y, en numerosos estados, ni siquiera han podido conseguir una licencia de conducir.

Hace unos años se les llamaba «ilegales». Luego surgió la Ley de Fomento para el Progreso, Alivio y Educación para Menores Extranjeros (Dream, por sus siglas en inglés) que los habría puesto en un camino hacia la ciudadanía. La Ley Dream no fue aprobado por el Congreso, pero el nombre permaneció.

En 2012, el presidente Barack Obama utilizó una orden ejecutiva para otorgar permisos de trabajo de dos años a los Soñadores, brindándoles, como él mismo dijo, una oportunidad de obtener el sueño americano. En una nación de inmigrantes, la idea tiene un carácter personal y poderoso.

Tomemos como ejemplo a Bill Ackman. El año pasado, después de transcurridas dos horas durante una presentación de tres horas sobre por qué él estaba seguro de que las acciones de Herbalife iban a caer a cero, el gestor de fondos de cobertura comenzó a hablar de su familia: Su bisabuelo, quien llegó a EE.UU. de Rusia en los años 1880 y se abrió camino de la nada; y su padre, el primer Ackman en ir a la universidad, quien estaba entre el público.

Yo soy un gran beneficiario de este país, dijo, asombrando al público al casi quedarse sin habla mientras que se secaba las lágrimas.

La acción del presidente Obama amplió drásticamente las oportunidades de trabajo disponibles para los Soñadores, quienes ahora pueden aspirar a un mejor futuro que un empleo de baja categoría en la economía sumergida. La orden ejecutiva también eliminó los obstáculos administrativos para entrar a la universidad. Sin embargo, los Soñadores continúan sin tener acceso al sistema federal de subvenciones y préstamos estudiantiles subsidiados, lo cual significa que las condiciones siguen siendo desiguales.

TheDream.US fue fundada por el señor Graham en 2013, justo cuando estaba vendiendo el Washington Post al fundador de Amazon, Jeff Bezos, y ha recibido donaciones de celebridades de la filantropía incluyendo a Bill y Melinda Gates y al fundador de eBay, Pierre Omidyar.

Establecimos una meta de $25 millones, y la sobrepasamos rápidamente, declaró Gaby Pacheco, directora de programas de la organización. «Entonces dijimos que la meta era $50 millones y
actualmente nos encontramos en $91 millones. Ahora estamos planeando ofrecer 5.000 becas de hasta $25.000 cada una.

La organización se ha convertido rápidamente en la primera opción de los donantes adinerados. Penny Pritzker, descendiente de la dinastía de los hoteles Hyatt y secretaria de Comercio en la administración del presidente Obama, es una partidaria prominente de la causa que está utilizando su propia fundación en Illinois.

Facebook, por su parte, está cabildeando intensamente por una reforma migratoria, indicando que EE.UU. no está produciendo suficientes ingenieros de software. En una entrada de blog anunciando su donación, el señor Zuckerberg escribió: Debemos dar la bienvenida a los jóvenes inteligentes y trabajadores de todas las naciones, y ayudar a todos en nuestra sociedad a alcanzar su máximo potencial.

Como suele suceder, la filantropía y la política no son tan fáciles de separar. Los Soñadores, incluso aquellos con estudios universitarios, no van a conseguir el voto, pero ayudándolos a convertirse en mayores contribuyentes de la economía de EE.UU. a través de trabajos más lucrativos, los donantes de patrocinio están aumentando los argumentos a favor de proporcionarles un camino hacia la ciudadanía plena. Y cada beca crea una historia de un joven ambicioso que obtiene un título universitario y persigue el sueño americano contrarrestando los estereotipos negativos que ofrecen los pugilistas populistas. Estos factores contribuirán a darle forma al debate político.

Las donaciones a TheDream.US y los índices de popularidad de Trump en las encuestas se han disparado conjuntamente este año, pero yo sé cuál de las dos tendencias va a demostrar ser más duradera.

Stephen Foley
Financial Times

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