¿Dónde vivirán los humanos si la Tierra se vuelve inhabitable?

¿Dónde vivirán los humanos si la Tierra se vuelve inhabitable?
La única diferencia es que viviremos en enormes cilindros giratorios.| Cortesía

¿Dónde podrían vivir los humanos en el espacio? La vida en un futuro lejano como la ha imaginado el fundador de Amazon, Jeff Bezos, será, en muchos sentidos, como la vida de hoy. La gente socializará, se trasladará al trabajo y tendrá fines de semana para descansar.

La única diferencia es que viviremos en enormes cilindros giratorios que se asemejarán mucho a nuestro planeta pero que, en realidad, estarán orbitando a su alrededor.

El hombre más rico del mundo, según Forbes, es una de varias personas prominentes que están seriamente pensando en lo que los humanos pudieran hacer si alguna vez tuvieran que desarrollar hábitats fuera de los confines de la Tierra.

La visión del señor Bezos se basa en las ideas presentadas por vez primera en la década de 1970 por el científico de la Universidad de Princeton Gerard O’Neill (el señor Bezos fue uno de sus estudiantes en esa institución a mediados de la década de 1980). El Sr. O’Neill propuso que los humanos podían vivir en un conjunto de cilindros gemelos, cada uno de aproximadamente 7 kilómetros de diámetro y 26 kilómetros de longitud. Los cilindros rotarían en sentidos contrarios para permanecer mirando al Sol.

En un reciente evento para su compañía espacial, Blue Origin, el señor Bezos sugirió que se pudieran diseñar una serie de estas “colonias O ‘Neill” para usos específicos: Algunas residenciales, otras para la industria y otras para recreación y entretenimiento. Él incluso propuso que algunos cilindros pudieran tener una fuerza gravitacional más baja para que los residentes pudieran “volar con sus propias alas”.

El clima, él dijo, será “como Maui en su mejor día, todo el año”, refiriéndose a la pintoresca isla hawaiana.

“Imagínense cómo sería la arquitectura si no tuviera que cumplir su principal objetivo de servir como refugio”, dijo el señor Bezos durante el evento en Washington, D.C., en mayo de este año.

El señor Bezos no es la única persona que está explorando la idea de vivir en el espacio. A medida que los efectos del cambio climático se hacen más evidentes, los gobiernos, los científicos y los empresarios de todo el mundo han comenzado a analizar más seriamente los conceptos que alguna vez se consideraron más como ciencia ficción.

“La gente siempre ha demostrado que hará lo que sea necesario para sobrevivir“, comentó Therese Griebel, administradora adjunta de programas en la Dirección de Misión de Tecnología Espacial de la Agencia Nacional para la Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés). “Si la Tierra se vuelve insostenible, habrá una razón para irse a otro lado”, ella agregó.

Otros planes para vivir en el espacio toman varias formas. La señora Griebel predice que los humanos pudieran vivir de manera sostenible en la Luna para 2028 si la NASA puede encontrar una forma para que sobrevivamos la helada noche lunar. Mientras tanto, el fundador de SpaceX, Elon Musk, prefiere a Marte, una opción a mayor distancia.

El principal reto que presenta cualquier propuesta es encontrar una forma de extraer recursos de donde sea que los humanos elijan vivir. En la Luna, es probable que esto signifique utilizar el hielo encontrado recientemente en sus polos y convertirlo en agua, en oxígeno y en hidrógeno, como combustible.

La empresa japonesa ISpace es sólo una de un puñado de compañías que cree que esa oportunidad pudiera convertirse en ganancias. La compañía de tecnología de naves espaciales robóticas dice que ha recaudado casi $100 millones en su búsqueda para llegar a la Luna y comenzar la explotación minera. Su fundador y director ejecutivo, Takeshi Hakamada, ha dicho que éste será el primer paso para establecer una colonia permanente allí.

“El mayor obstáculo para vivir en el espacio es encontrar los recursos necesarios para alimentar tus necesidades de transporte”, explicó el señor Hakamada. “Se necesita mucho propelente, por lo que extraer los recursos en la Luna es la mejor manera de conseguirlo”, él agregó.

La compañía planea aterrizar en la Luna en 2021: El señor Hakamada predice que habrá una comunidad de al menos 1,000 personas viviendo y trabajando allí para 2040.

Extraer recursos de la Luna también es una parte crucial del plan del señor Bezos. Él ha prometido vender $1,000 millones de sus acciones en Amazon al año para ayudar a financiar Blue Origin, la cual planea aterrizar en la Luna para 2024.

Sin embargo, incluso entre los entusiastas del espacio, existe cierto escepticismo con respecto a si la minería lunar realmente pudiera funcionar.

Al Globus, un excontratista de la NASA, es partidario de las colonias O’Neill, pero él cree que los materiales tendrán que venir de la Tierra en vez de provenir de otro cuerpo planetario. “Las minas fallan en la Tierra todo el tiempo”, él comentó. “No creo que nos va a salir todo bien en la Luna, particularmente no la primera vez”, opinó.

Algunos piensan que ni la Luna ni las colonias construidas con el propósito de albergar a las personas serán lo suficientemente grandes como para alojar a la humanidad si se agotan los recursos de la Tierra. El señor Musk pudiera contrarrestar esto con su plan de transportar humanos a Marte durante los próximos cinco años como el primer paso en la lenta colonización del planeta.

Él ha comentado que puede superar las condiciones frías de Marte activando explosiones nucleares en su atmósfera, un plan al que se ha referido como “bombardear a Marte con bombas nucleares”.

Los críticos han dicho que estos proyectos representan las ociosas fantasías de los hombres de mediana edad, los cuales amenazan con apartar la atención de los intentos de resolver el cambio climático en la Tierra. Emily Cunningham, una empleada de Amazon, le dijo al señor Bezos en la reunión anual de accionistas de la compañía este año: “Nuestro planeta Tierra, nuestro hogar, no los lugares lejanos en el espacio, desesperadamente necesita un liderazgo audaz”.

ISpace ha predicho que es probable que cueste hasta $10,000 millones sólo para comenzar a producir combustible del hielo en la Luna, lo cual hace necesaria una sólida inversión por parte del gobierno, algo que parece poco probable dados los problemas domésticos más inmediatos que la mayoría de los países desarrollados están tratando de resolver.

Sin embargo, algunos involucrados en la investigación espacial han pronosticado que, a medida que las primeras misiones experimentales comiencen a dar resultados, el interés público y gubernamental en la vida interplanetaria crecerá, dándole el ímpetu que necesita.

La señora Griebel ha opinado: “Una vez que se comience a construir la infraestructura para extraer recursos de la Luna, se podrá mantener a las personas durante más y más tiempo. Se vuelve más real a medida que comienzas a hacerlo”.

Por: Kiran Stacey
Financial Times

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