Economía y mercados políticos

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Homero Cuevas, profesor y catedrático de Economía de la Universidad Externado de Colombia, en su libro Fundamentos de la Economía de Mercado, nos ofrece la definición del concepto de los mercados políticos que es consecuencia de una cultura mercantil, en donde los empresarios utilizan la política en su propio interés. Cuevas nos escribe lo siguiente:

Dentro de tal concepto, la política podría analizarse como un mercado que involucra un proceso de intercambios voluntarios entre empresarios y sus clientes. Aquellos reciben votos, dinero y otros recursos con los cuales pueden promover su propio beneficio. Ofrecen a cambio leyes, normas y reglamentaciones, influencia o en general, otros medios para el beneficio de sus clientes.

La demanda por regulación estatal surge no solo de la masa de electores, sino de poderosos grupos organizados, con intereses especiales en subsidios, controles para la entrada de competidores, de estímulos para actividades sustitutivas, estímulos para las complementarias, influencias sobre los precios no para métricos y contratos públicos.

La oferta de regulación es generada por los partidos políticos, cuya producción es permanente, no sólo durante los periodos electorales. Esto implica costos de operación, de competencia, de mantenimiento de la organización y de expansión. Parte de estos son cubierto mediante la colocación de miembros de los partidos en la nómina oficial. Y otra parte, cargando un precio por los servicios producidos para los grupos demandantes, el cual se desdobla en votos y recursos. Como contribuciones en dinero, servicios, instalaciones, comunicaciones, propaganda, recolección de fondos, colocación de miembros de los partidos en las nominas de las empresas y pagos de esta a los políticos bajo la forma de honorarios.

Este enfoque expuesto por el profesor Cuevas, fue tomado de la Escuela de la Economía Constitucional, corriente muy difundida en Estados Unidos, adquiere gran importancia en estos momentos por la situación que atraviesa Panamá, en virtud de las denuncias de corrupción que han sacudido los cimientos de nuestra sociedad.

La corrupción que envuelve en mayor o menor grado a las sociedades capitalistas producto de la imbricación de la economía con la política, no significa que la conducta de los políticos no sea  inspirada en motivaciones altruistas. Pero en una cultura de mercado, el problema es que las ilusiones sobre los gobiernos y los políticos es que descarrían las verdaderas soluciones que la población demanda.

La vigencia de los mercados políticos trae como uno de sus efectos la evasión de cumplimiento que se expresa en la no ejecución de las promesas electorales y que en virtud del carácter clandestino de la política como empresa lucrativa, para las personas fuera de esta actividad resulta difícil conocer sus verdaderos costos, beneficios y rentabilidad.

Los mercados políticos corroen la institucionalidad vigente al provocar distorsiones a favor de intereses especiales con el propósito de atender lucros clandestinos lo que genera una imagen de indolencia frente a las necesidades y reivindicaciones sociales.

Esto trae como efecto que la regulación del Estado no cumple la meta de satisfacer los intereses colectivos lo que da origen a la promoción de corrientes que plantean la ineficiencia de la acción estatal.       

Miguel Ramos
Economista

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