Edificios verdes se abren paso en Panamá

Edificios verdes se abren paso en Panamá
Plaza Real, Costa del EsteCortesía/Plaza Real

Construir edificios verdes  requiere de una inversión entre un 10% y 15% más de los que costaría una edificación tradicional, pero también genera beneficios, y no solo a sus inquilinos.

A su vez, estas estructuras promueven lo que el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) denomina una economía verde, que resulta del mejoramiento del bienestar humano e igualdad social, mientras que reduce los riesgos medioambientales.

Un edificio verde es una estructura que, en su diseño, construcción u operación, reduce o elimina los impactos negativos al ambiente, preserva los recursos naturales y ayuda a mejorar la calidad de vida del ser humano. Esta es la definición que proporciona el United States Green Building Council (Usgbc).

Reducir los costos operativos, disminuir la generación de desechos, lograr menor consumo de recursos naturales y mermar la emisión de gases de efecto invernadero son atributos que toda estructura verde debe poseer.

El caso panameño

En Panamá se adoptó la certificación LEED (Liderazgo en energía y diseño ambiental, por sus siglas en inglés), creada por el Usgbc, en 1998, la mayor organización internacional influenciando la construcción verde desde 1993.

* En 2008, el edificio de la Embajada de Estados Unidos en Panamá se convirtió en la primera estructura certificada LEED en el istmo.

El Usgbc es miembro del World Green Building Counci (WGBC), que se creó en 2002 con el fin de agrupar a las naciones interesadas en formar parte de una organización dedicada al desarrollo sostenible.

El desarrollo de  Panamá en la construcción sostenible ha sido lento, pero a pasos seguros.

No fue hasta 2008 que el edificio de la Embajada de Estados Unidos en el país, ubicada en Clayton, logró certificarse como nueva construcción con 26 créditos y se convirtió así en la primera estructura certificada LEED en el istmo.

Embajada de Estados Unidos en Panamá, primer edificio en lograr una certificación LEED en el país.    |  Foto Capital Financiero

Esta certificación, que brinda la categoría de verde o sostenible, es la más predominante alrededor del mundo. Se utiliza en más de 164 países.

Estudios revelan que este tipo de construcciones generan una reducción entre un 24% y 50% en el uso de la energía, entre 33% y 39% en las emisiones de CO2, disminuye el consumo de agua en un 40% y la generación de desperdicios en un 70%, según el Panama Green Building Council (PGBC), organización que forma parte del WGBC y promueve la sustentabilidad en la manera en que las comunidades son concebidas, los edificios diseñados, construidos y operados.

¿Cómo convertirse en LEED?

En Panamá hay 30 estructuras, entre edificios, oficinas, sucursales de bancos, e interiores comerciales certificados LEED en sus distintas categorías, que son obtenidas a mayor escala de puntos o créditos, según los criterios que utiliza el Usgbc.

La localización, eficiencia en el uso de agua, energía y atmósfera, materiales y recursos y la calidad del aire en interiores son las cinco particularidades en las que se enfoca la certificación LEED.

Pero, no se dejan por fuera otras  características como la cantidad de iluminación natural en el edificio y el uso eficiente de agua para el “espacio paisajístico”, que también otorgan puntos junto con otros aspectos.

Entre más características verdes albergue el edificio o estructura, cuyos propietarios aspiran a convertir LEED, mayor será el puntaje y logrará posicionarse en una de las cuatro categorías, según el tipo de estructura, ya sean construcciones nuevas, edificios existentes, interiores comerciales, centros educativos, hospitales, barriadas, establecimientos o solo núcleo y cubierta (Core and Shell).

Es decir, si un edificio es certificado en núcleo y cubierta, y sus administradores se interesan posteriormente en certificar las áreas internas, tendrán que realizar nuevamente el procedimiento específicamente para interiores comerciales.

Las estrategias que se encaminen a la sostenibilidad de los edificios marcan la hoja de ruta para obtener uno de los cuatro tipos de certificaciones.

Está la certificación sencilla, para la cual se deben acumular entre 40 y 49 puntos, en orden ascendente, continúa el nivel plata que se obtiene con un puntaje entre 50 a 59, el oro que se logra reuniendo entre 60 y 79 créditos y el platino, la certificación más alta, que se alcanza con 80 puntos o más en una tabla máxima de 110.

En Panamá, los dormitorios de Ciudad del Saber, han logrado el nivel platino.

Para esto, deben pagar una tarifa por registro al inicio de mil 200 dólares que se hace por adelantado y luego una cuota única que alcanza los 4 mil dólares, según la información disponible en el sitio web del Usgbc.

El costo de “ser verde”

En Panamá el porcentaje de edificios verdes no alcanza el 1%, pero sí hay decenas de proyectos, cuyas certificaciones LEED están en proceso.

La nueva sede del Metropolitan School, Banistmo Villa Zaíta, Capital Bank Casa Matriz, oficinas de Grupo Lefevre, entre otros varios proyectos se han sometido al reto de levantar construcciones sostenibles.

Para el ingeniero Roberto Samaniego H, en Panamá sí existe interés en estos proyectos, sin embargo; el costo tiene mucha relevancia al momento del desarrollo o compra.

Si la inversión en un edificio verde es mucho mayor, el precio para los inquilinos también aumentará, reconoce la administradora de MMG Tower.

Políticas fiscales que incentiven a las promotoras a desarrollar este tipo de proyectos es lo que propone Samaniego H. para lograr que crezca en Panamá la iniciativa de edificar proyectos sostenibles.

El Panama Green Building Council resume que la aceptación del reto implica un cambio de mentalidad de promotores y tomadores de decisiones hacia un mercado sostenible.

El progreso en esta materia, según este organismo, dependerá de la capacidad del sector construcción de identificar y superar barreras tales como el desconocimiento de los beneficios a mediano y largo plazo por construir verde, las limitadas capacidades técnicas de los profesionales en temas LEED y la falta de variedad de productos con baja huella de carbono en el mercado.

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