EE.UU. y FMI consideran ayuda económica para Venezuela

EE.UU. y FMI consideran ayuda económica para Venezuela
Una de las cuestiones clave es qué ayuda ofrecerá la administración de Donald Trump a Venezuela.| Fotolia

Estados Unidos (EE.UU.) está discutiendo un paquete de ayuda de emergencia para Venezuela en caso que el régimen de Nicolás Maduro caiga, incluyendo una posible asistencia financiera junto con los programas de préstamos oficiales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras instituciones.

Mientras que el líder opositor Juan Guaidó viajaba por América del Sur, los funcionarios de la administración Trump han estado planeando calladamente la forma de abordar la caótica situación que probablemente le sucedería a cualquier cambio de régimen, incluso conforme EE.UU. continúa implementando duras sanciones petroleras diseñadas para privar al gobierno de Maduro de ingresos extranjeros.

Una de las cuestiones clave es qué ayuda ofrecerá la administración Trump —lo cual posiblemente requiera la autorización del Congreso— para mantener al potencial nuevo gobierno de Guaidó durante los primeros meses, antes que las entidades crediticias globales como el FMI puedan presentar sus propios programas integrales.

Las personas familiarizadas con la situación dicen que se podría necesitar ayuda de emergencia de miles de millones de dólares por parte de la comunidad internacional durante los primeros meses para contener una crisis humanitaria que ya ha provocado que 3.5 millones de refugiados abandonen el país.

La capacidad estadounidense para reunir apoyo global para un paquete de rescate tanto a corto como a largo plazo sería crucial para el destino del país en una transición democrática.

“Venezuela está experimentando una situación extremadamente compleja”, dijo David Lipton, del FMI. Es una crisis de alimentos y nutrición, de hiperinflación y de una tasa de cambio desestabilizada, de un debilitamiento del capital humano y de la capacidad productiva física, y de una situación de deuda muy complicada”.

El esfuerzo de estabilización tendría que estar muy bien financiado y ejecutado, agregó, porque “sólo tienes una buena oportunidad para detener una situación de hiperinflación. La comunidad internacional debe estar lista para apoyar la recuperación”.

La mala gestión y la corrupción han hecho que la economía hiperinflacionaria de Venezuela se reduzca a la mitad en cinco años en lo que ha sido el colapso económico más grande del hemisferio.

Según los economistas, las sanciones estadounidenses al sector energético podrían reducir a la mitad las exportaciones de petróleo este año, alcanzando solamente $14,000 millones.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, dijo que Moscú estaba lista para iniciar conversaciones bilaterales con EE.UU. sobre Venezuela, al tiempo que insistió en que “sólo los venezolanos tienen derecho a determinar su futuro”.

Rusia, que le ha prestado a Venezuela más de $17,000 millones desde 2006, se ha negado a reconocer al señor Guaidó y sigue siendo uno de los principales patrocinadores del gobierno de Maduro, junto con China y Turquía.

Rusia dijo que enviaría más suministros médicos y trigo a Caracas después de una reunión en Moscú entre el señor Lavrov y la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez.

El señor Lavrov también “condenó las amenazas estadounidenses” contra el régimen de Maduro, calificándolas de “franca injerencia en los asuntos de un Estado soberano y una flagrante violación del derecho internacional”.

Las deliberaciones de EE.UU. sobre un paquete de rescate para Venezuela han tenido altibajos con el paso de los años conforme las sucesivas administraciones han lidiado con las posibilidades de un futuro tras la salida del señor Maduro.

Pero las discusiones se han intensificado recientemente conforme altos funcionarios de la administración Trump han descrito el cambio de régimen en Venezuela como una de las principales prioridades de la política exterior, lo cual eleva las apuestas políticas para el presidente estadounidense.

Más de 50 países, entre ellos EE.UU., Canadá, la mayor parte de Europa y casi toda América Latina, han reconocido al señor Guaidó como legítimo presidente interino del país y han prometido su apoyo.

Los compromisos de ayuda por parte de la comunidad internacional hasta el momento suman alrededor de $200 millones, una cifra muy baja como para representar una diferencia sustancial.

Lo que hace que las consecuencias de la caída del régimen de Maduro sean particularmente difíciles es la falta de conocimiento que las instituciones internacionales tienen sobre la economía y las finanzas del país.

Han pasado 15 años desde que el FMI realizó uno de sus análisis regulares de la economía de Venezuela en el marco del Artículo IV, y no cuenta con funcionarios que trabajen en el país y que puedan examinar sus posibles necesidades de financiamiento.

Aunque, durante más de dos años, el FMI ha analizado los datos que posee para determinar un posible paquete de ayuda para Venezuela, las personas familiarizadas con las discusiones creen que tomaría al menos de tres a seis meses después de la entrada del potencial gobierno de Guaidó para que ese organismo multilateral pueda realizar un análisis de sostenibilidad de deuda en las finanzas públicas del país y evalúe qué magnitud de programa se requiere.

Esto no es una crisis estándar de balanza de pagos”, dijo una persona.

Conforme las condiciones continúan deteriorándose, las cifras siguen aumentando, pero es fácil imaginar un programa de tres años de hasta $100,000 millones”, dijo Ricardo Hausmann, un economista venezolano y jefe del centro de desarrollo internacional de Harvard. “La crisis de Venezuela es de una magnitud mucho mayor que crisis del tequila de México, el impago argentino o la crisis de Grecia. También hay aspectos humanitarios, una crisis de refugiados y crecientes problemas de salud pública”.

La profundidad y complejidad de los problemas de Venezuela probablemente pondrían a prueba las estrictas reglas del FMI para ofrecer asistencia.

Al principio, el FMI podría usar un instrumento de financiamiento rápido para ofrecer hasta $2,000 millones en asistencia a Venezuela, pero se necesitaría mucho más trabajo para lanzar un programa más amplio.

La situación también es compleja en el lado estadounidense, pues varias agencias tendrían que involucrarse en cualquier respuesta futura. Si la administración Trump decidiera recurrir al Congreso para asignar ayuda adicional a Venezuela, en lugar de utilizar los recursos existentes en el Departamento de Estado, se retrasaría cualquier asistencia inmediata.

La administración ha estado manteniendo conversaciones con el señor Guaidó, así como con aliados de EE.UU. y entidades crediticias internacionales para evaluar posibles respuestas a un cambio de régimen.

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, dijo la semana pasada que EE.UU. proporcionará $56 millones en ayuda a los vecinos de Venezuela para ayudarlos a lidiar con el flujo de migrantes que huyen del país. La Casa Blanca se negó a comentar sobre la elaboración de cualquier plan para un cambio de régimen.

Sam Fleming, James Politi y John Paul Rathbone

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