Efectos de la cuarentena y distanciamiento social en la propagación de la COVID-19

Efectos de la cuarentena y distanciamiento social en la propagación de la COVID-19

Los primeros casos de coronavirus (COVID-19) se registraron a finales de 2019, en Wuhan, República Popular China, incrementando sus cifras de manera exponencial en diciembre 2019; sin embargo, no fue hasta marzo 2020 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasificó como una emergencia en salud pública de importancia internacional (ESPII).

Ante la transmisión acelerada y descontrolada de esta enfermedad en diferentes países, y siendo un virus de reciente data, y aún bajo investigación, la OMS recomendó entre otras medidas, la implementación del distanciamiento social y la cuarentena de los ciudadanos para controlar la propagación; ya que el aumento de los contagios implicaba una alta demanda de camas de hospital y escasez de equipos médicos, además de una crisis de atención por personal insuficiente.

No obstante, algunos de los países decidieron seguir las recomendaciones de la OMS y otros implementaron sus propias medidas, lo que propició las variaciones de las curvas epidemiológicas de cada país, las cuales se comportaban de manera distintas.

Estudios de modelización realizados, han demostrado que las medidas de cuarentena simuladas reducen el número de personas con COVID-19 y el número de muertes.

En el caso de Panamá, el Ministerio de Salud (Minsa) optó por seguir las recomendaciones de la OMS, aplicando la cuarentena y limitando la movilidad de las personas por sexo y horas para evitar las aglomeraciones. Este tipo de medida significaba aislar a personas sanas que no presentaban ningún cuadro infeccioso por COVID-19, o pudiendo ser asintomáticas; lo cual podía entorpecer el respectivo proceso de control que se llevaba a cabo. Parte de las medidas contemplaba el aislamiento para los pacientes que sí habían sido diagnosticados por COVID-19 o de aquellas personas que estuvieron en contacto con los pacientes infectados.

Ante este escenario lleno de incertidumbre, en donde acatar una cuarentena y aislarse socialmente estuvo dirigido a aplanar la curva epidemiológica del COVID-19, entre marzo y mayo de 2020 las cifras de casos confirmados se mantuvieron por debajo de los 300 en promedio diario.

Muchos son los cuestionamientos que surgen acerca de la efectividad o no del confinamiento y del distanciamiento social al que fue sometida la población panameña, especialmente en las provincias de Panamá y Panamá Oeste. Algunos incluso, tildaron esta medida como de ineficiente.

De forma comparativa, estudios realizados en Colombia; evidenciaron diferencias significativas entre los promedios de contagio en dependencia de las políticas aplicadas por el Estado, la cuarentena y la apertura gradual o controlada para algunos sectores de la economía en Colombia.

Los resultados arrojaron mayor número de contagios de personas por COVID-19 con la apertura global y sistemática de varios sectores de la actividad económica.  Mientras que, en Panamá, de acuerdo al Reporte No. 31 del Informe de Situación Panamá, después de la reactivación de las actividades comerciales del primer y segundo bloque, se pasó de un promedio de 272 pacientes en sala en mayo a 492 en el mes de junio y de 78 pacientes en las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) a 110 pacientes en promedio.

Estos aumentos significativos de las cifras de contagios, sugieren que, de una manera u otra, la cuarentena y el distanciamiento social, mantenían bajas las cifras de forma momentánea, sin embargo, no fue suficiente para aplanar la curva. Muchos piensan que, si se hubiera contado con una mayor comprensión y participación por parte de la población sobre la importancia de acatar esta medida, no se habría disparado la curva epidemiológica, que según BBC News Mundo ha situado a Panamá como la nación más impactada por el coronavirus en Centroamérica.

Con la inminente apertura de los bloques económicos restantes y la remoción del confinamiento se espera, en el escenario más alentador, que el bombardeo mediático de las medidas de higiene y distanciamiento social sean suficientes para, sino aplanar la curva, evitar el colapso del sistema de salud, que ya se encuentra en estado crítico, y en el peor de los escenarios un rebrote similar al ocurrido en diversos países europeos y que ha dado como resultado un regreso a las medidas de confinamiento.

Finalmente, solo nos queda, como ciudadanos, seguir las medidas de higiene recomendadas, mientras ponemos nuestras esperanzas en la pronta producción y comercialización de una vacuna que demuestre no solo ser eficaz, sino también con los menores efectos secundarios posibles.

Shantal Marlene García Díaz
Cédula: 8-792-436
Estudiante de maestría en Administración de Negocios con énfasis en Gerencia Estratégica
Universidad Interamericana de Panamá (UIP)

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