Ejecutar, ejecutar y ejecutar, esa es la tarea

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La semana pasada el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) presentó a la Asamblea Nacional el proyecto de Ley del Presupuesto General del Estado para la vigencia fiscal 2016, que asciende a $20.106 millones, lo que refleja un aumento de 2,7% respecto al  presupuesto del año 2015.

De acuerdo con el titular del MEF, Dulcidio De La Guardia,  este proyecto de Presupuesto está basado en las siguientes proyecciones macroeconómicas oficiales: El Producto Interno Bruto (PIB) crecerá 6,3% el próximo año, la inflación se ubicará en 1,9% y el Producto Interno Bruto (PIB) Nominal de Panamá alcanzará los $53.869 millones.

En cuanto a sus componentes, el más importante es el renglón de inversiones, ya que contempla en la programación económica del año entrante proyectos por un valor de $4.565 millones y, de ese total, $1.482 millones corresponden a obras consideradas por el Ejecutivo como emblemáticos y entre los cuales destacan la Línea 2 del Metro, la renovación urbana de Colón, el cuarto puente sobre el Canal y los programas Sanidad Básica 100/cero, $120 a los 65, Techos de Esperanza y Mi Escuela Primero, entre otros.

El proyecto de presupuesto destina $8.716,1 millones a los Sectores de Desarrollo de los Servicios Sociales. Entre los sectores con mayor asignación presupuestaria están: Salud  ($3.619,2 millones), Educación y Cultura ($2.307,9  millones) y Protección y Seguridad Social ($2.049,0 millones), precisó el ministro.

También se contemplan $186,4 millones para los Sectores de Desarrollo Ambiental y Tecnológico, $2.379,1 millones para los Sectores de Desarrollo de la Infraestructura y $2.036,7 millones para los Sectores de Desarrollo y Fomento de la Producción.

El déficit fiscal proyectado para este año en el Sector Público No Financiero (Spnf) equivale a 1,5% del PIB, conforme a lo dispuesto en la Ley de Responsabilidad Social Fiscal (Lrsf). Esta cifra es menor a la presupuestada para el año 2015 (2%).

Todo esto suena muy bien. El problema es que de nada sirve un presupuesto si no se ejecuta, es decir, de nada sirve contar con recursos para solucionar los problemas más urgentes de la población o realizar inversiones en infraestructura que ayuden a mejorar la competitividad del país si estos proyectos y esas obras no se ejecutan.

Hay que recordar que el último informe sobre la ejecución presupuestaria del MEF indica que al cierre del primer trimestre de 2015 el renglón de inversiones mostró compromisos totales por el orden de $1.440,8 millones, lo que representa una ejecución de 35% con relación a lo asignado al 31 de marzo.

El documento señala que el Sector Público No Financiero ejecutó el 28% de lo asignado, es decir $780,5 millones. Dentro de este sector observamos que las instituciones que conforman el Gobierno Central ejecutaron $574,1 millones (31%) según lo asignado, las Instituciones Descentralizadas $195,2 millones (35%), las Empresas Públicas $3,6 millones (1%) y los Intermediarios Financieros $7,6 millones (39%) de lo que le ha sido asignado a la fecha y por último el Sector Público Financiero ejecutó $660,3 millones (48%). Este sector incluye al Banco Nacional de Panamá (BNP) y la Caja de Ahorros cuyas carteras de préstamos que administran, tienen relación con la demanda de recursos que solicita el Sector Privado para hacerle frente a sus inversiones y la inversión financiera de la Caja de Seguro Social, que reflejó una ejecución del 37% del asignado para el período.

El proyecto de ley de Presupuesto General del Estado para el año fiscal 2016 supera al vigente actualmente en poco más de $500 millones, sin embargo, cabe la pena preguntarnos para qué más recursos si los que ya están disponibles no se han ejecutado. Lo que significa que la palabra de orden para el segundo semestre de este año y para el 2016 en las entidades públicas es ejecutar, ejecutar y ejecutar.

Lógicamente esto no quiere decir violentar los procesos que exige la Ley de Contrataciones Públicas ni realizar proyectos sin la debida autorización y fiscalización de la Contraloría General de la República, como se hizo en el pasado, pero tampoco se puede estar paralizado por el miedo a cometer algún error y luego ser procesado penalmente. De lo que se trata es de ejecutar con orden y transparencia, porque un error lo puede cometer cualquiera, siempre que no sea exprofeso o con la intención de percibir algún ingreso mal habido. 

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