El 2012 entre angustia y optimismo

El 2012 entre  angustia y  optimismo

Manuel Luna G.

mluna@capital.com.pa

Capital

La llegada de un nuevo año, siempre viene acompañado de mucha esperanza, esperanza de que las cosas mejoren y en este caso en particular el deseo de los panameños es mayor, tomando en cuenta que el 2011 estuvo marcado por sobresaltos, escándalos, inseguridad, tranques y alto costo de los alimentos.

La aspiraciones de los panameños se centran en recuperar la paz y el sosiego, en poder caminar sin el temor de que en cualquiera esquina se forme una balacera y una bala perdida acabe con la vida de inocentes, que la policía finalmente juegue un papel más activo para reducir los niveles de violencia y no sólo aparezcan después que se cometen los crímenes, si ya al muerto no hay que cuidarlo.

Que el precio de la libra de pan y del resto de los alimentos baje y que el  juego del Gobierno gordo y un pueblo flaco llegue a su fin, como prometió el presidente Martinelli cuando asumió las riendas del Estado, porque hoy el pueblo sigue igual de flaco y los políticos cada vez más gordos, y prueba de ellos es que algunos hasta han tenido que irse a operar para bajar de peso, mientras muchos de sus votantes hacen milagros para poder llevar algo a la mesa.

Que los encargados de administrar justicia jueguen su papel y resuelvan los grandes escándalos de forma objetiva y que la justicia deje ser selectiva y sólo castigue a los que no tienen padrino y que el Procurador no gaste en viajes innecesarios como el que hizo a Francia.

Los panameños también verían con buenos ojos un cambio de Gabinete en el 2012, para ver si el Gobierno endereza el rumbo y no tengamos que seguir escuchando frases como seguiré dándole a este país la seguridad como corresponde, cuando todos saben que  la violencia va en aumento.

Que los altos funcionarios del Gobierno dejen de convertirse en los mayores promotores de la candidatura presidencial de Varela, para que no tenga ventaja frente a los otros aspirantes, incluyendo al ungido oficial.

La esperanza es lo último que se pierde, y los panameños son optimistas por naturaleza, pero el 2012 puede ser un año aún más agitado que el 2011, si no se toman los correctivos que se requieren.  Y ojalá el próximo año, para estas fechas, podamos decir ¡Vamos bien!

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