El 64.5% de los accidentes en motocicletas se deben a la ausencia de una adecuada iluminación, revela estudio de 3M

El 64.5% de los accidentes en motocicletas se deben a la ausencia de una adecuada iluminación, revela estudio de 3M

A raíz de la pandemia de coronavirus (COVID-19), se ha registrado una transformación en los hábitos de movilidad en Latinoamérica; como consecuencia de las restricciones en el uso del transporte público y, tomando en cuenta los bajos costos de mantenimiento, una gran cantidad de usuarios han elegido a las motocicletas y otros vehículos alternativos como las bicicletas, para trasladarse.

En este contexto, durante el 2020 se observó un gran crecimiento en la intención de compra de motocicletas en toda la región.

Con un incremento del 44%, aquellas de baja cilindrada han sido consideradas como las estrellas de la cuarentena.

Cabe señalar que los usuarios vulnerables de las vías de tránsito (peatones, ciclistas y motociclistas) representan casi la mitad de todas las muertes causadas por el tránsito en la región.

Dicha vulnerabilidad, en la mayoría de las ocasiones, radica en los diseños de los vehículos y la priorización que las vías de tránsito realizan a favor de los vehículos por encima de la seguridad de los peatones, ciclistas y motociclistas.

Por lo tanto, estos grupos cuentan con una menor protección que los usuarios de los automóviles, y a menudo, no tienen otra opción más que usar infraestructuras viales inseguras; por ejemplo, sin separación de carriles ni cruces peatonales y con aceras inadecuadas o inexistentes.

En términos de siniestralidad, en Latinoamérica el 39% de los usuarios de motocicleta privada y el 45% de aquellas personas que utilizan este medio de transporte como una herramienta de trabajo ha tenido siniestros -incluyendo caídas- en el último año.

En lo que respecta a Panamá, más de 2,122 conductores estuvieron implicados en accidentes de tránsito relacionados con motocicletas durante el 2020.

Derivado de lo anterior, es de suma importancia la implementación de infraestructura que proteja la vida de los usuarios vulnerables.

Por ejemplo, los carriles separados para motociclistas pueden reducir el potencial de conflictos con vehículos más grandes, éstos se instalan en la carretera existente y generalmente se ubican en el exterior de la calzada principal para cada dirección del flujo de tráfico; otro modelo de infraestructura importante son las zonas de prioridad para motocicletas, la cual separa a los motociclistas del resto del tráfico vehicular minimizando el peligro de choque con otros vehículos cuando cambie el semáforo; y finalmente, es imprescindible contar con señalizaciones que adviertan a los motociclistas que deben extremar las precauciones y respetar en todo momento la señalización.

 

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