El affaire Cochez-Insulza

El affaire  Cochez-Insulza

Marianela Palacios R.

mpalacios@capital.com.pa

Editora

Los ojos del mundo volvieron a volcarse sobre Panamá la semana pasada, pero esta vez no por un Grado de Inversión ni por un boom inmobiliario ni por liderar el crecimiento económico de América Latina, sino por la ruptura de la alianza política gobernante.

Y en medio de ese zaperoco, que lamentablemente opacó la imagen y la percepción del país en el exterior, el embajador de Panamá ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Guillermo Cochez, ganó protagonismo porque solicitó una auditoría externa sobre el uso de fondos del organismo, tras manifestar su desconfianza por la participación del ex presidente de Panamá, Martín Torrijos, como asesor del secretario general, José Miguel Insulza.

El diplomático panameño elevó su petición ante el Consejo Permanente del multilateral durante una reunión ordinaria en la que, por un problema de procedimiento, se acordó votar sobre el asunto en la próxima reunión del Consejo.

Queremos que responda con transparencia y sin tapujos, dijo Cochez, que lamentó esa especie de OEA particular y paralela que se está formando por el secretario general al margen del Consejo Permanente.

Por supuesto, semejante señalamiento no tardó en llegar a las pantallas de CNN, a debatirse en las redes sociales del planeta y a conseguir un espacio privilegiado en diarios, televisoras y emisoras de radio de la región.

Y la respuesta de Insulza no se hizo esperar. Molesto por los comentarios de Cochez, el diplomático calificó de groseras e infundadas las acusaciones y aseguró que el grupo de consultores está integrado por dirigentes de organismos internacionales y otras destacadas personalidades que concurren a la invitación del secretario general y a las que no se les paga por su tarea de asesoramiento.

Estas personas hacen en general aquello que se ha dicho aquí que hay que hacer, diplomacia discreta, tiene que ser gente conocida en la región, no podemos mandar a cualquier persona, añadió.

Abrir un frente de guerra internacional justo en medio de la peor crisis política de esta administración, parece cosa de locos.

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