El agua potable, elemento esencial

El agua potable, elemento esencial

El agua se ha convertido en elemento de importancia para todos los países del mundo. En un escenario mundial las cuencas hidrográficas y los ríos se convertirán en elemento de conflicto entre naciones y el agua potable cada día es un recurso esencial de calidad de vida, los pueblos y las personas lucharán por este preciado líquido.

El agua no solo es importante y necesaria para el consumo humano, sino que es un factor vital para las actividades agropecuarias, la conservación del medio ambiente, el procesamiento industrial, las actividades comerciales, la producción de energía hidráulica y medio de transporte.  Por lo tanto, el tema del agua debe ser considerado una política de Estado por su impacto e implicación en la vida del planeta tierra.

En la República de Panamá el agua retoma importancia no solo para el suministro humano, sino por el Canal de Panamá que opera con esta materia prima, que de faltar o escasear pondría en peligro sus actividades, que es la fuente principal de ingresos y desarrollo económico de Panamá.  Conservar todas las cuencas hidrográficas del país es una gran responsabilidad del Estado y todos los panameños.  Mantener el medio ambiente apropiado para que el ciclo de la naturaleza procure el suministro de agua, es prioridad nacional.

La crisis producida en el mes de diciembre del 2010, llamó la atención a los panameños por lo frágil que es el suministro de agua potable en la urbe capitalina.  El Instituto de Acueductos  y Alcantarillados Nacionales (Idaan) se radiografió de cuerpo entero, demostrándole al país todas sus deficiencias, debilidades, problemas e incapacidades, que llevó a algunos políticos a sugerir que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) debería asumir el control y administración de esta institución.

El Idaan tiene problemas estructurales que requieren un nuevo enfoque sobre sus responsabilidades, objetivos y administración.  No es posible que la institución solo facture el 40% del agua que produce, y que el resto, el 60% se pierda, ya sea por el deficiente sistema de tuberías rotas y sin mantenimientos o por el consumo de panameños que no pagan el suministro del agua potable por falta de medidores, por conexiones brujas o porque el gobierno nacional gasta más de $7 millones anuales en la contratación de carros cisternas para llevar agua a asentamientos humanos que crecen sin ninguna planificación.  Además, las cuentas por cobrar del Idaan suman $120 millones que de cobrarse podrían utilizarse para la compra de medidores y reparación del sistema de tuberías rotas.

El Idaan debe sufrir una reingeniería institucional.  La solución no está en asignarle la responsabilidad a la ACP, sino en analizar e implementar el modelo de negocio, su formato y prácticas gerenciales, financieras y técnicas o realizar un bench mark o análisis comparativo de las mejores prácticas institucionales, de países en donde se han aplicado con éxito diferentes modelos para la administración del agua.

Esta reingeniería debe comenzar por garantizar un marco constitucional y  legal que vacune al Idaan de la politiquería de la cual es objeto con cada cambio de gobierno, y que su planilla sirva de clientelismo político, para los partidos de menor significancia que conforman la alianza ganadora.  La junta directiva debe estar conformada por personas con conocimientos, formación y experiencia y en lugar de militancia política.  El equipo técnico del Idaan debe ser de la mayor calidad profesional, con capacidad de desarrollo profesional, salarios competitivos al mercado y ambiente profesional con cultura corporativa de eficiencia y vocación de servicio público.

El Idaan debe contar con la más alta tecnología disponible desde el manejo de las cuencas hidrográficas, reserva de agua, procesamiento, distribución, facturación, cobro y administración en general, además de una real independencia institucional que exima a la institución de los vaivenes de la politiquería criolla.

Es responsabilidad de la Junta Directiva de esta institución presentar un plan estratégico para el suministro de agua potable en toda la República de Panamá.  Este plan debe ser a corto, mediano y largo plazo.  Sin este plan estratégico, el agua potable se convertirá en uno de los problemas más grandes de los próximos gobiernos.

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