El ballet, una opción para mantener la salud física

La práctica de  esta disciplina funciona como ejercicio

Smiling group people rehearsing ballet dance in studio

Llevar clases de ballet sirve también a quienes no quieran dedicarse a bailar: Son una herramienta  para mantenerse saludable.

La práctica de esta disciplina involucra la activación de diversos músculos, fortaleciéndolos y aumentando la flexibilidad general.

¿Y la fama de complejidad que acompaña al  ballet? Es real, sin duda, pero sobre todo para quienes aspiran a puestos en las compañías de baile. Cuando se practica como actividad física, un entrenador capacitado hace que los movimientos sean adecuados para todos.

La profesora María Solera, de Andamio Escuela de Movimiento, explica que en una clase de  ballet clásico se realizan ejercicios de fortalecimiento de los músculos de todo el cuerpo, a excepción de los brazos. De estas extremidades, únicamente se trabajan los deltoides, en los hombros. Además, se procura estirar cada músculo, desde los dedos de los pies hasta los del cuello, dice.

Eso sí, para que un adulto practique ballet clásico sí  necesaria experiencia previa (las clases comienzan alrededor de los 3 años de edad), pero los resultados evidentes de esta disciplina en fuerza y flexibilidad han provocado el desarrollo de modalidades de fitness derivadas de la base, como la versión de piso y el AntiGravity AirBarre.

Ballet de piso es una clase de bajo impacto, con ejercicios de ballet clásico que se
practica acostándose en el suelo.

En el AntiGravity AirBarre se sustituye la barra de balletpor una hamaca certificada de tela, que permite mezclar los movimientos básicos con giros y saltos.

Estas dos modalidades son aptas para principiantes y no requieren el uso de las zapatillas características del
ballet, sino que se practican con pies descalzos.

Y no se equivoque: Las clases de  ballet son abiertas para hombres y mujeres recuerde que toda compañía de ballet  necesita bailarines y los beneficios tampoco discriminan por género.

Son clases aptas para personas que nunca han recibido una sola lección ballet en su vida. La podrán entender, realizar y obtener beneficios en fortalecimiento de abdomen, glúteos y espalda y en elasticidad, asegura Solera.

Beneficios

Marco López, entrenador personal y educador físico, confirma que esta actividad clásica, y las opciones derivadas de ella, pueden contribuir de manera positiva al mejoramiento de la condición física.

Es una disciplina de habilidades múltiples: Desarrolla fuerza, coordinación, agilidad, flexibilidad. Al mezclar esas habilidades se puede hacer un buen entrenamiento, asegura.

José Herrera, educador físico y director del gimnasio Training House Gym, explica que las principales fortalezas de la práctica del ballet están en su alto contenido de técnicas para flexibilidad e isometría (ejercicios sin movimiento articular, concentrados en la tensión). Esta mezcla es muy buena a la hora de tonificar músculos, asegura.

Para que sepa si la clase le contará como un entrenamiento completo, verifique que cuenta con calentamiento, movimientos articulares, el contenido técnico de la disciplina y, al final, un buen estiramiento.

Cuáles técnicas o movimientos le resultarán más beneficiosos dependerá de sus objetivos y capacidades, los cuales debe discutir con quien imparte la clase.

Precauciones

Los tres especialistas coinciden en que las personas con algún tipo de lesión de rodillas o tobillos, hernias en la espalda y similares, que le impidan hacer saltos, cambios de dirección, deben tomar precauciones para practicar ballet con seguridad.

Algunas de estas dolencias podrían impedírselo por completo o comprometer su salud si decide bailar sin pedir consejo médico.

También quienes presentan problemas respiratorios e hipertensión deben conversar con sus doctores antes de comenzar con los pliés .

En todos los casos, debe calentar a conciencia, para evitar lesiones y molestias posteriores.

No obstante, el componente principal para el disfrute de este ejercicio es la paciencia. Esta es una disciplina de lento aprendizaje, pues es un lenguaje corporal nuevo y rígido. Hay que tener disciplina y paciencia para ver los resultados, recomienda Solera. 

Jéssica I. Montero Soto 
Dow Jones

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