El camino a la sostenibilidad global de la mano de la ciencia

El camino a la sostenibilidad global de la mano de la ciencia

A medida que la población mundial continúa avanzando hacia los 9,000 millones de habitantes, concentrando el mayor crecimiento en las economías emergentes, la comunidad global debe crear soluciones a los limitados recursos naturales, a la falta de acceso a la sanidad, al suministro inadecuado de alimentos, a la rápida urbanización, a los sistemas hídricos bajo presión y a la crisis climática mundial, dinámicas que desafían el crecimiento sostenible de las generaciones futuras.

De acuerdo con una encuesta realizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en colaboración con la Universidad de Oxford, existe un alto apoyo de la población a la necesidad de que se tomen acciones contra el cambio climático y a la percepción de que este fenómeno es una emergencia global.

Un futuro sostenible es aquel en el que los ecosistemas prosperan, las comunidades son seguras y saludables y las oportunidades son equitativas y accesibles para todas las personas. Por lo que las empresas deben establecer objetivos de impacto y medibles, que demuestren su progreso ambiental, social y de gobierno (ESG, por sus siglas en inglés). 

Actualmente, el modelo empresarial lineal de la economía mundial que consiste en “tomar, hacer y desperdiciar” está agotando los recursos naturales más rápido de lo que pueden recuperarse y, por supuesto, ponen a prueba nuestros ecosistemas. Imaginemos que se reutiliza un trozo de plástico al final de su uso, dándole otra vida como algo diferente.

En este caso, su utilización sería circular, y el fin del uso no significaría el fin de su ciclo de vida. En dicho contexto, una economía circular hace más con menos, mantiene los productos y materiales en uso, minimiza los residuos y la contaminación y regenera los sistemas naturales.

Cabe señalar que el entorno natural del mundo está experimentando un cambio sin precedentes, ya que factores como el aumento del nivel del mar, los elevados índices de contaminación, la mala calidad del aire, la escasez de recursos y los fenómenos meteorológicos extremos han provocado una mayor preocupación por la salud actual y futura del planeta.

Durante los primeros meses de la pandemia, se generó la mayor caída en la emisión de CO2 de la que se tenía registro en la historia del último siglo; sin embargo, de acuerdo con expertos en el tema, dichos impactos positivos visibles no fueron más que temporales. Además, la NASA afirma que la disminución en las emisiones de gases como el CO2 necesitarían ocurrir durante un periodo de tiempo largo y sostenido para que pueda tener un impacto medible en el clima.

Por ello, debemos seguir a la ciencia para ser más sostenibles, mitigar los efectos del cambio climático y, por ende, reducir la contaminación de plástico en los océanos e impulsar las fuentes de energía renovables.

Hoy en día, la ciencia es más importante que nunca para ayudar a la creciente población a tener acceso a todos los recursos necesarios para vivir de manera sostenible. Necesitamos soluciones científicas y enfoques de colaboración para los desafíos globales como la pandemia de COVID-19, las desigualdades sociales, la educación, la atención sanitaria accesible, los lugares de trabajo seguros y el cambio climático.

Ante este panorama, la edición 2021 del estudio “El Estado de la Ciencia en el Mundo” desarrollado por 3M, afirma que, a raíz de la pandemia, 7 de cada 10 encuestados a nivel global son más conscientes del medio ambiente. Además, 9 de cada 10 personas consideran que la comunidad global debería continuar interesándose por la ciencia con la finalidad de que el mundo sea un lugar más sostenible para todos.

Asimismo, existe un sentido de urgencia con relación al cambio climático, ya que el 89% de los encuestados a nivel mundial está de acuerdo en que se deberían implementar mejores soluciones de manera inmediata para mitigar este fenómeno.

Sin duda alguna, cualquier impacto ambiental positivo que resulte de esta pandemia debe implicar un cambio en nuestros hábitos de producción y consumo hacia un ambiente más limpio y ecológico. La situación actual nos está mostrando maneras alternativas de hacer las cosas, pero todo depende de qué tan abiertos estemos para cambiar nuestros comportamientos y lograr un futuro más sostenible.

La pluma invitada de ElCapitalFinanciero.com es:

 

Enrique Aguirre,

director general de 3M para Centroamérica y el Caribe

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