El COVID-19 y la economía invisible

El COVID-19 y la economía invisible

El Gobierno Nacional ha promovido con mucho ímpetu que ha obtenido la suma de casi $3,800 millones ($2,500 millones en bonos emitidos internacionalmente y $1,300 millones en financiamientos recibidos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones del Banco Mundial (Miga, por sus siglas en inglés) para hacerle frente a la crisis económica y social generada por el coronavirus (COVID-19).

Aun cuando dicha cifra suena elevada, solo representa el 5% del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país.

En comparación los países desarrollados, han apoyado sus economías con medidas monetarias y fiscales equivalentes al 25% del PIB, o sea, cinco veces más que el esfuerzo hecho por el Gobierno Nacional.

Pero como veremos más adelante, el supuesto apoyo a la economía real de Panamá, que he llamado la economía invisible, es muy inferior al que nos han querido vender nuestras autoridades.

Al analizar el uso de los financiamientos obtenidos por el Gobierno, nos damos cuenta de que estos serán insuficientes. La mayoría de los fondos serán usados para que el Gobierno siga funcionando, y muy pocos recursos llegarán al resto de la economía y a los ciudadanos.

El déficit fiscal presupuestado del año 2020 del Gobierno Central asciende a más de $2,200 millones.

Al déficit presupuestado hay que sumarle la reducción en los ingresos del estado, producto de la crisis del COVID-19.

En otras palabras, el déficit será muy superior al presupuesto, y los $2,500 millones producto de la emisión de bonos internacionales no serán suficientes para financiarlo.

El Gobierno tendrá que volver a endeudarse este año, como ya lo anunció el ministro Alexander el 3 de junio ante la Asamblea Nacional de Diputados, sólo para mantener operando el aparato gubernamental.

El FMI en su blog titulado “Políticas económicas para la guerra contra el COVID-19”, del 1 de abril del 2020, dijo lo siguiente:

“El éxito del ritmo de la recuperación dependerá fundamentalmente de las políticas adoptadas durante la crisis. Si las políticas ayudan a garantizar que los trabajadores no pierdan sus empleos, los arrendatarios y propietarios de viviendas no sean desalojados, las empresas eviten la quiebra y las redes económicas y comerciales se preserven, la recuperación tendrá lugar antes y con más suavidad.”

Esta recomendación del FMI es sencilla de entender: si se mantienen las empresas en riesgo de cierre por el COVID-19 operando y se preservan los empleos, la recuperación económica serán más rápida y menos dolorosa. Pero pareciera que dicha recomendación ha caído en oídos sordos.

El Gobierno ha promovido que los $1,300 millones en financiamientos obtenidos de las multilaterales sean para apoyar al sector privado.

Según la entrevista del Superintendente de Bancos de Panamá, Amaury Castillo, en un diario de la localidad el 4 de junio del 2020, los financiamientos otorgados por el FMI y Miga que ascienden a $1,000 millones serán utilizados para crear un fondo de liquidez para el sector bancario, el cual atenderá necesidades de liquidez transitorias de algún banco en particular, y no podrán ser utilizados para estimular el crédito.

En otras palabras, el único apoyo que recibirá la economía invisible de Panamá son los $300 millones otorgados por el BID.

Pero todavía no hay claridad de cómo, cuándo y qué requisitos tendrán que cumplir las empresas para acceder a dichos financiamientos. En resumen, la economía invisible de Panamá sólo recibirá un apoyo del Gobierno equivalente al 0.4% del PIB para enfrentar los efectos de las crisis del COVID-19, una cifra insignificante.

En comparación, hemos visto como los países desarrollados le han otorgado subsidios directos y financiamientos por miles de millones de dólares a sus empresas con el objetivo de que estas puedan enfrentar la crisis, seguir operando y preservar los empleos.

La falta de apoyo por parte del Gobierno Nacional a la economía invisible tendrá un grave impacto en muchas empresas, en particular las pequeñas y medianas empresas (Pymes), que no podrán seguir operando y se perderán miles de empleos. A esto hay que sumarle decretos que le imponen nuevas obligaciones burocráticas que las empresas deben cumplir para volver a operar, una vez termine la cuarentena. Simplemente, muchas empresas no podrán cumplir con dichos decretos.

Hoy nos queda claro que el COVID-19 está teniendo un profundo impacto económico y social en Panamá y en el mundo. Este año Panamá enfrentará la primera recesión en los últimos 20 años, cientos de empresas no sobrevivirán y 400,000 panameños perderán sus empleos.

Es crítico que el Gobierno Nacional diseñe e implante un programa de apoyo económico a la economía real que mitigue el impacto del COVID 19 en nuestro país, en la forma de apoyos directos y financiamientos a las empresas en riesgo de cierre y a los ciudadanos que han perdido sus empleos, y no sólo enfocarse en obtener créditos para mantener operando al aparato gubernamental.

Dulcidio De La Guardia
Ex Ministro de Economía y Finanzas

 

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias
PHP Code Snippets Powered By : XYZScripts.com