El cuco PRD y panameñista de la segunda vuelta

El cuco PRD y panameñista de la segunda vuelta

Jaime Porcell

Investigador de Mercado

Los pocos que siguen mis escritos pueden atestiguar, tiendo a ser aguafiestas. Profetas de alocuciones triunfalistas los pago a dos por real. En medio de la euforia del ascenso, en 1990, toda ADO Civilista se persignaba ante quienes trompetean el PRD cantó su último cuplé.

¡Oh sorpresa! en la elección 94, Pérez Balladares y el PRD, aunque como partido aquél recoge un 31% del total, El Pueblo al Poder gana con apenas 33. La fragmentación del voto en siete candidaturas permite triunfar aún con aireadas invasión y dictadura.

Cegados por falsos profetas, los seguidores de Arnulfo tuvieron que someterse al escarnio de ver retornar a quienes ayer fueron sus verdugos. El incomprendido balotage aseguraba el triunfo de una Mireya Moscoso quien perdía ante el Toro por la friolera de dos puntos porcentuales.

Primera hipótesis: Los arnulfistas de Endara nunca consideraron la segunda vuelta.

Me dolió no convencer de ir al balotage a mis amigos arnulfistas. Insisto ante un panameñismo de fuerte identidad, pero, en posición vulnerable, no tanto por llegar tercero en últimas dos elecciones.

En 1852, con Napoleón III, los franceses introducen el ballotage. De allí lo toman, además de tres cuartos de Europa, buena parte de Latinoamérica. Permite a quien salga electo para liderar una nación representar a una mayoría nacional. Y yo añado, profundiza la democracia al dar sostenibilidad a partidos medianos y pequeños quienes deciden la presidencia.

Las sociedades modernas conviven en una eterna repuja de intereses. Los regimenes democráticos consultan y negocian. El balotage obliga a los grandes a considerar partidos medianos y pequeños en pro de alcanzar mayoría.

Segunda hipótesis: Los votos PRDs, incluso junto a los de sus aliados electorales, nunca alcanzan el 50%. Una segunda vuelta resultaría un cuco.

Cierto, con Balbina, el PRD remonta a 35%. La cosa anduvo por allí con Carlos Duque 89. En los comicios 2004, Torrijos eleva aporte partidario a un inusual 43%, el mejor de los cinco últimos. Mas, aquel cuco resulta tremendo mito, el PRD dispone de amplia capacidad negociadora, como cuento también, la manida lealtad de los miembros del partido.

Tercera hipótesis: Este aguafiestas duda que un panameñista cuaje como cabeza de alianza.

Martinelli advierte, Varela necesita popularidad para encabezar. ¿Conoce ud. algún país donde estar en medio de cónsules travestidos o ignorantes de historia genere popularidad? Juan Carlos permanecerá lejos de esas mayorías que dan opciones mientras no se haga de ministerio social.

Cuarta hipótesis: Los panameñistas siguen sin visualizar las ventajas de una segunda vuelta.

Entendería la desorientación del partido pasa por no asumir las ventajas de ser mediano, y equivoca la estrategia ante una asfixiante acumulación de poder del otro aliado. Con su estrategia fusión-inscripción masiva, Cambio Democrático llegará, y yo creo a su presidente, a medio millón de adherentes. El panameñismo expone su debilidad cuando responde de forma lastimera con inscripciones apenas modestas a una lucha, precisamente en el terreno donde el otro es fuerte.

No ubico razones de peso para CD entregar la cabeza de nómina. Juan Carlos anda escopeteando a todo quien insinúe que la misión luce imposible. Agotado, terminará por rifársela solo, incapaz de apelar a un Molirena fusionado, y de tercero. Tampoco encuentro gloria en poner a un partido que raya tres cuartos de siglo en lucha, en el peladero por el próximo quinquenio.

La idea de una candidatura independiente en primera vuelta, además de cumplir la exigencia de encabezar, entregaría opción de hacer gobierno en el balotage. El que votos panameñistas endosados decidan un presidente mejor CD, pero, cuidado PRD, garantiza cuota de poder nada despreciable. De incluir en la ley que todo quien llegue a dos dígitos pueda ingresar a segunda vuelta, podrían ser tres los posibles competidores.

Balotage llama a fidelizar su bastión a través de una verdadera escuela panameñista. ¿Acaso formación política seria no es lo que urge esta democracia? Cinco años adicionales con mejor espacio en gobierno implica sacar ventaja del ser el mediano sólido que inclina la balanza hacia 2014.

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