El delicado equilibrio entre las aspiraciones y realidad

El delicado equilibrio entre las aspiraciones y realidad
La ocasión fue aprovechada por López, para plantear la aspiración de Conusi ante la revisión del salario mínimo que adelanta el Gobierno Nacional a través de la Comisión Nacional de Salario Mínimo.| Cortesía

La semana pasada el presidente de la República, Laurentino Cortizo, se reunió con la alta dirigencia de la Confederación de Unidad Sindical Independiente (Conusi), encabezada por su secretario general, Genaro López, para abordar diversos temas económicos y sociales de interés para los gremios sindicales del país y el resto de los trabajadores.

La ocasión fue aprovechada por López, para plantear la aspiración de Conusi ante la revisión del salario mínimo que adelanta el Gobierno Nacional a través de la Comisión Nacional de Salario Mínimo, ubicando en $1,040 mensuales sus pretensiones.

De ser ingenuos, podríamos pensar que esta es una postura de negociación y que la cifra planteada por Conusi bajará, en la medida en que la Comisión de Salario Mínimo pase de la etapa de consulta, en la que se encuentra, a la de presentación de propuestas y finalmente a la negociación entre patronos y trabajadores. Sin embargo, no debemos olvidar que la columna vertebral de Conusi es el Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs), del cual López fue secretario general y que se caracteriza por su falta de flexibilidad a la hora de negociar incrementos salariales y otras peticiones.

Basta recordar que contra todos los esfuerzos y advertencias de la Cámara Panameña de la Construcción (Capac) y otros gremios empresariales, Suntracs protagonizó en el año 2018 una huelga de casi 30 días de duración para tratar de imponer incrementos salariales completamente ajenos a las realidades del sector. Las consecuencias de esa huelga todavía las estamos experimentando. En 2018 el Producto Interno Bruto (PIB) del país perdió 1% debido a la paralización de las obras de construcción y la contratación de mano de obra en el sector se desplomó. De hecho, los contratos por obra determinada se mantienen a la baja, ya que en la sede central del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) se registraron 46,285 al cierre de agosto de 2019, para una caída de 10.5%, mientras que en las sedes regionales del interior sumaron 41,324 para una merma de 6.7%, ambos respecto al mismo período de 2018.

Esto nos coloca ante la necesidad de demandar que el diálogo tripartito que se desarrolla en la Comisión Nacional de Salario Mínimo atienda las realidades del país y que no se repita lo ocurrido en la negociación de la Convención Capac-Suntracs. Y es que el país está experimentando desde hace 5 años un proceso de desaceleración que parece estar tocando fondo este año, ya que al cierre del primer semestre de 2019 el PIB apenas creció 3% y las previsiones para el cierre del año ubica el crecimiento de la economía entre 3.5% y 4.5%.

Además, es evidente que un aumento del salario mínimo que responda a las aspiraciones de un sector de la sociedad, y no a las realidades económicas del país, podría no sólo frenar la necesaria reactivación económica, para la que el Ejecutivo adelanta toda una serie de medidas consideradas como positivas por el sector empresarial, sino también una posible reactivación de la demanda de mano de obra.

Recordemos que sectores económicos como la industria manufacturera, la Zona Libre de Colón (ZLC), el sector portuario, la construcción, los hoteles y los restaurantes no sólo han crecido por debajo del promedio nacional, sino que incluso en algunos casos han experimentado un crecimiento negativo este año.

Nadie niega que es necesario reestablecer el poder de compra de los trabajadores que devengan salario mínimo para mitigar el incremento del costo de la vida, lo que no es factible es establecer emolumentos que están fuera de la realidad económica del país y de muchas empresas, porque debemos recordar que más del 85% de ellas son micro y pequeñas y su estructura de costos operativos no soportaría de ninguna manera pasar de un salario mínimo promedio de $725 mensuales a uno de $1,040 mensuales.

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