El desafío de Panamá: Mantenerse como país de altos ingresos

El desafío de Panamá: Mantenerse como país de altos ingresos
De acuerdo con el MEF, el análisis realizado por el BID servirá de base para diseñar el Plan Estratégico de Gobierno 2019-2024.

Recientemente concluyó su visita a Panamá una delegación de economistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para evaluar la situación económica y social del país.

Y si bien se podría decir que sus conclusiones sobre los desafíos que enfrenta Panamá para mantener sus niveles de crecimiento y desarrollo económico son conocidas por todos, hay que admitir que es la primera vez que queda claro que de no superar esos obstáculos corremos el riesgo de perder el estatus de país de altos ingresos que alcanzamos en la última década.   

Estos desafíos para que Panamá pueda mantenerse como un país de alto ingreso son: Aumentar la competitividad, profundizar la diversificación de la economía, fortalecer el sistema educativo y las capacidades de la fuerza laboral, mejorar la calidad institucional, y lograr un desarrollo territorial equilibrado, conforme al estudio “Panamá: Desafíos para consolidar su desarrollo”, un diagnóstico de la situación económica y social presentado por el economista en jefe del BID en Panamá, Carlos Garcimartín, al equipo técnico de Programación de Inversiones y Políticas Públicas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

De acuerdo con el MEF, el análisis realizado por el BID servirá de base para diseñar el Plan Estratégico de Gobierno 2019-2024 (PEG), una hoja de ruta que le permitirá al país sostener el dinamismo de su economía, lograr una mayor modernización del aparato productivo e incorporar a ciudadanos y territorios que han quedado rezagados.

Por supuesto, hay que resaltar que, de acuerdo con el BID, Panamá cuenta con activos importantes como el conglomerado logístico, la fortaleza financiera y la estabilidad macroeconómica que brindan confianza a los inversionistas, además de la seguridad relativa a otros países de la región, la conectividad estratégica y el aspecto cosmopolita que ha adquirido la ciudad de Panamá, entre otros.

También debemos reconocer los esfuerzos que adelanta el Gobierno Nacional para reactivar la economía, mejorar su competitividad y realizar los cambios institucionales que el país requiere para salir adelante. De hecho, ya se han aprobado en la Asamblea Nacional de Diputados un número de iniciativas con ese fin, como la reforma a la Ley de Intereses Preferenciales y la Ley de Asociaciones Público Privadas, mientras otras, como las reformas a la Ley de Contrataciones Pública y a la Ley de Medicamentos, registran avances importantes en su discusión dentro del Legislativo.

Igualmente, han surgido algunas iniciativas dentro del propio Órgano Legislativo para apuntalar la reactivación económica, como el proyecto de ley que establece una Amnistía Tributaria, el cual busca que los contribuyentes que mantienen compromisos pendientes con el fisco puedan cumplir con sus obligaciones y normalizar su situación. 

Sin embargo, la institucionalidad, la calidad de educación, las brechas sociales y un sistema judicial poco confiable siguen marcando entre los problemas más acuciantes del país y más allá de reconocerlo, ya es hora que comencemos a trabajar en estos temas porque es evidente que ya han comenzado a impactar la competitividad de nuestra economía y que de no afrontarlos exitosamente terminarermos por sufrir los males de una sociedad cada días menos tolerante y equitativa, un país donde la pobreza aumenta.

Esto implica el diseño de políticas pública de largo plazo que permitan adecentar la administración pública, promover una cultura de respeto a la Ley y reestructurar el sistema educativo para que vuelva a jugar un papel determinante en materia de movilidad social.

Además, la empresa privada también debe jugar un rol preponderante en la definición de estas estrategias, tomando en cuenta que no puede haber empresas exitosas en sociedades fracasadas.

Las estadísticas demuestran que los países más democráticos, es decir los países que respetan la institucionalidad, los que tienen estado de Derecho, los que tienen independencia de los poderes del Estado, los que tienen reglas del juego claras, los que tienen un sistema judicial creíble son los menos corruptos, son los países de mejor nivel de educación y los de mayor ingreso por habitante y, por ende, los países de mayor progreso social para sus ciudadanos.

Y es hacia eso a lo que debemos apuntar todos los panameños, a nada menos.

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias
PHP Code Snippets Powered By : XYZScripts.com