El desfase entre la educación superior y la oferta laboral aumenta el desempleo juvenil

El desfase entre la educación superior y la oferta laboral aumenta el desempleo juvenil
Autoridades universitarias coinciden en la necesidad de mantener un diálogo con el sector productivo | Sassha Fuenmayor

Mantener una comunicación constante y fluida entre las universidades y la empresa privada para preparar a los profesionales en  las carreras que tienen mayor demanda, continuar con la acreditación de las universidades para garantizar  la calidad de las ofertas académicas, permitir la transferencia de conocimiento de los profesionales extranjeros que participan en proyecto innovadores en Panamá y mayor flexibilidad para adecuarse a los futuros trabajos fueron las principales conclusiones del foro organizado por Capital financiero, denominado “Formación técnica, profesional y virtualización, los nuevos caminos de la educación superior”.

La evolución del empleo entre el 2014 y el 2018 confirmó los pronósticos del informe presentado en el 2014 por la Alta Comisión para el Empleo de una sobreoferta de profesionales universitarios y un déficit de técnicos, debido a la desconexión entre la educación superior y el empleo; lo que se traduce en una estrepitosa caída en la contratación de profesionales, toda vez que, de 26,000 graduados en el 2017 sólo 5,594 obtuvieron empleo, mientras que 74,519 técnicos encontraron trabajo, principalmente en el comercio, la construcción y la agricultura, sectores, que, sin embargo, empiezan a contraerse (Ver recuadro: Evolución de empleo juvenil)

En los últimos 10 años la escolaridad promedio de la fuerza laboral panameña solo aumentó seis meses, lo que significa que la gran mayoría de las personas que están ingresando al mercado laboral tienen baja formación académica.

Informes del Ministerio de Educación (Meduca) indican que la deserción escolar en premedia y media se ubicó en  56% en los últimos seis años, con una constante de más de 13,000 deserciones  por año, lo que resulta contraproducente, ya que los empleos que se necesitarán para el 2022 exigirán personas con entre  11 y 13 años de escolaridad, es decir, individuos que hayan terminado la educación media y estudien un año adicional de competencias técnicas.

Según el consultor René Quevedo, el 81% de la fuerza laboral panameña son agricultores, artesanos, trabajadores de comercio, choferes, mano de obra no calificada, lo que significa que se avecinan problemas porque la disrupción tecnológica está eliminando plazas de trabajo y la única forma de enfrentarla es mediante el estudio constante, de lo contrario Panamá seguirá siendo uno de los países más desiguales de la región e incapaz de cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) acordados por los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el  2030.

A este problema se le suma la pérdida de protagonismo juvenil (15-29 años) en la expansión del empleo, al pasar de una participación de 23% en el periodo comprendido entre el 2004 y el 2009 a 10% en 2014-2018. (Ver recuadro: Expansión del empleo 2004-2018)

Por otro lado, el trabajo formal ha caído en picada en los últimos años y el informal, por el contrario, se ha disparado.

La expansión del empleo entre el  2004 y el 2018 refleja que los empleos de los asalariados en el sector privado  pasaron de 99% entre el 2004-2009 a 9% en el periodo 2014-2018, mientras que los independientes o freelancers aumentaron de 5% a 59%.

Adriana Angarita, rectora de la Universidad del Istmo y presidenta de la Asociación de Universidades Privadas de Panamá, cuestionó el hecho que la acreditación de las universidades públicas y privadas que realiza  el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá (Coneaupa) se encuentre estancada.

De acuerdo con la Ley 30 del 20 de Julio de 2006, la certificación de acreditación emitida por el Coneaupa tendrá una vigencia de seis años y, concluido ese periodo, la universidad debe realizar nuevamente los procesos de evaluación y acreditación.

“Coneaupa está estancada, no tiene a una persona al frente  que continúe el proceso de calidad que inició en el 2012, si hablamos que la acreditación es cada  seis años, significa en el 2019  venció la acreditación, lo que para efecto de las  universidades y del país es delicado para la empleabilidad”, explicó Angarita.

Otro tema espinoso para Angarita es la transferencia de conocimiento porque  las universidades tienen limitaciones para contratar a ese personal, citando como ejemplo el proyecto de Ampliación del Canal de Panamá que trajo a los mejores ingenieros del mundo, pero que las universidades no pueden contratar, porque lo más seguro es que tuvieran un permiso laboral SEM (Sede de Empresa Multinacional), que no les permite dar clases.

Angarita destacó que la Universidad del Istmo mantiene, desde hace tres año, una relación estrecha con el sector productivo, consultándoles constantemente sobre lo que necesita y cómo ayudarlos, además a los egresados se los aplican exámenes de conocimiento, evaluado no por un profesor, sino  por un profesional que ya está en el mercado.

Olmedo Estrada, decano de la Facultad de Negocios y director de Educación Continua de la Universidad Latina de Panamá, dijo que esa entidad académica mantiene alianzas con universidades locales e internacionales para ofrecer una amplia oferta académica de diplomados, seminarios, cursos y programas de perfeccionamiento profesional en áreas como marketing digital, project management, negocios, logística, derecho, ingeniería y contabilidad.

En finanzas, la Universidad Latina de Panamá cuenta con el primer laboratorio Bloomberg de Centroamérica, que permite utilizar la famosa plataforma  financiera, bursátil y de negocios.

Stanley Muschett, rector de la Universidad Interamericana, coincide en que hay que mantener un diálogo con el sector productivo,  que debe entender que las universidades tienen autonomía y  no existen solo para atender las demandas de trabajos, sino para formar ciudadanos, ya que las universidades que trabajan en función del mercado traiciona la razón de su existencia .

El informe de la  Alta Comisión señala que el sector logístico, comercio, turismo, construcción, industria y agricultura mantienen hasta el 2020 una proyección de 232,289 nuevas plazas de trabajo.

Es por ello, que el actual gobierno decidió invertir más de $180 millones en la construcción del Instituto Técnico Superior Especializado (Itse), en Tocumen.

Muschett se preguntó si detrás de ese reclamo de formar técnicos está el interés de pagar menos por los graduados de carreras técnicas superiores, que pese a no tener el glamour de una licenciatura, pasan por una acreditación de estudios similar.

Muschett considera que frente a la proliferación y competencia de los Cursos en línea masivos y abiertos (Mooc, por sus siglas en inglés), las universidades en vez de enseñar deben educar, priorizando la formación transversal que desarrolle habilidades o actitudes para el trabajo.

El vicerrector Académico de la Universidad de Panamá (UP), Emilio Moreno, reveló que de los 68,000 estudiantes que ingresan a la primera casa de estudios del país, sólo el 30%  obtiene el título.

“Se retiran en tercer año y no tienen ningún documento  que avale que estuvieron en la universidad, por lo que evaluamos darle una salida de técnico”, informó Moreno.

Orlando Rivera
orriver22@gmail.com
Especial para Capital Financiero

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias