El Diálogo Nacional por la CSS, un compromiso de todos

El Diálogo Nacional por la CSS,  un compromiso de todos
En 2018 se utilizaron $48 millones de las reservas para financiar el déficit de pensiones del subprograma de beneficio definido del IVM| Archivo

Desde que la Junta Directiva de la Caja de Seguro Social (CSS) rechazó la propuesta del director de esa entidad, Enrique Lau, para vender los activos de programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) a fin de fortalecer sus finanzas y afrontar el déficit actual que enfrenta el subprograma de beneficio definido, tanto el Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (Conato) como el presidente de la República, Laurentino Cortizo,  han hecho llamados a un nuevo Diálogo Nacional que permita generar consensos sobre este tema.

No obstante, las cifras de los estados financieros no auditados nos colocan ante un escenario crítico que además se viene agravando debido al impacto de la pandemia de coronavirus (COVID-19) están teniendo sobre los ingresos de la CSS y las finanzas públicas.

Y es que, de acuerdo con cifras oficiales de la CSS, en 2018 se utilizaron $48 millones de las reservas para financiar el déficit de pensiones del subprograma de beneficio definido del IVM, mientras que en el año 2019 con cifras preliminares el déficit del programa fue de otros $249 millones, lo que sumó un total de $297 millones.

Además, los ingresos de la CSS ya venían cayendo con relación al presupuesto, de hecho, en enero del presente año 2020 cayeron 6% con respecto al presupuesto de ese mes; en febrero, cayeron 13%; en marzo cayeron 19% y en abril, ya con el cierre y paralización de la economía por el COVID-19, la caída fue de 36%.

La actual dirección de la CSS, encabezada por el director general Enrique Lau, presentó a finales de febrero un análisis sobre el posible impacto del COVID-19 en las finanzas de esa institución y estableció tres escenarios:

1. El peor escenario sería que los ingresos de la CSS fueran solamente el 10% de lo presupuestado.

2. Un escenario medio implicaría que los ingresos fueran el 25% de lo presupuestado.

3. Mientras que el mejor escenario sería que los ingresos fueran del 50% de lo presupuestado.

En ese momento se advirtió que, si se asume peor escenario, la CSS necesitaría tomar recursos de las reservas por el orden de $1,100 millones; y en el mejor de los escenarios, que se requerirían alrededor de $540 millones, esto solamente para cubrir las pensiones en su totalidad hasta finales del año 2020.

La conclusión es sencilla, y así la definió el subdirector general de la CSS, Francisco Bustamante: “Claramente, es un sistema no sostenible. Este subprograma tendría una capacidad de pagar las pensiones hasta el año 2026”.

A lo que agregó: “Realizadas todas las corridas actuariales posibles, se determinó que la opción menos costosa desde el punto de vista social, era fundir nuevamente ambos programas en un esquema solidario. Con esta opción, se lograba una sobrevivencia mayor que permitiría tomar medidas más profundas para hacer sostenible en el largo plazo el programa de pensiones”.

Ante este panorama la actual administración de la CSS complementó con una propuesta de orientar las reservas del programa IVM a inversiones más rentables que la tenencia de depósitos bancarios, y migrar a posiciones de inversión más agresivas y activas que la mera tenencia de depósitos a plazo fijo y títulos de renta fija (bonos).

Para enfrentar esta situación se propuso varias medidas:

(a) La eliminación de restricciones que limitan el acceso a los recursos del Fondo Fiduciario que se creó para contribuir a financiar déficits temporales del programa IVM;

(b) la fusión de los programas IVM de Beneficio Definido y Mixto, como existía previo a la reforma del año 2005;

(c) la creación de otros ingresos adicionales de rentas del Estado para reforzar los ingresos del IVM;

(d) la capacidad de la Caja de poder invertir en proyectos de Asociación Pública Privada (APP) para el desarrollo de valiosos terrenos que forman parte del patrimonio y que la Caja no tiene capacidad financiera ni técnica para explotarlos;

(e) la capacidad de la Caja de poder obtener financiamiento externo para el desarrollo de proyectos de facilidades propias que se pagarían con los ahorros en alquileres que actualmente gasta;

(f) ampliar la capacidad de inversiones de la Caja en otros instrumentos financieros, y adicional, mejoras para lograr ahorros en el consumo de energía, entre otros.

El problema es que estas iniciativas fueron incluidas en una propuesta de Resolución de la Junta Directiva de la CSS autorizando a la Administración del director general Lau para vender gradualmente los activos del programa IVM lo que incluye Bonos y Letras del Tesoro emitidos por el Estado panameño y terrenos ubicados en diversos puntos del país, documento que fue rechazado.

Conato salió al paso de estas iniciativas, solicitando la destitución del director general Lau y del subdirector general Bustamante, recordando que tan sólo hace siete meses la actual Administración negó que la CSS enfrentara una crisis financiera y se comprometió a no tomar ninguna medida para afrontar el supuesto déficit del IVM mientras no se contara con los estados financieros auditados y sin el desarrollo de un amplio Diálogo Nacional.

“Desde siempre y de manera insistente hemos manifestado a los gobiernos de turno, incluido el actual, la urgencia de convocar a un Diálogo Nacional por la CSS entre los sectores involucrados, trabajadores, empresarios y el Gobierno Nacional, para buscar las alternativas de solución integral a la situación financiera deficitaria que afecta el programa de IVM, agudizada por efectos de la Ley 51 de 2005”, enfatizó en un comunicado Conato.   

La respuesta del Ejecutivo no se hizo esperar, ya que el presidente Cortizo hizo pública una solicitud dirigida a los miembros de la Junta Directiva de la CSS para que “no se tome ninguna decisión (con respecto al fondo de IVM), hasta no encontrar una solución integral, producto de un Diálogo Nacional”.

A través de su cuenta de Twitter, el mandatario dijo que la solución para superar la crisis financiera que afronta la entidad no debe afectar a la población asegurada.

“Solicito a los miembros de la Junta Directiva de la CSS no tomar ninguna decisión que afecte a la población asegurada hasta encontrar una solución integral”, afirmó presidente Cortizo en su cuenta de Twitter.

Sin embargo, vale la pena advertir que además de urgente el nuevo Diálogo Nacional requiere que todos los sectores sociales se comprometan a flexibilizar posiciones y buscar soluciones creativas, que permitan salvar el sistema de pensiones sin que esto signifique un aumento insostenible del aporte del sector privado, que ya está bastante maltrecho debido a la pandemia del COVID-19, o convertir la jubilación en una meta inalcanzable para lo trabajadores.

De hecho, algunas de las ideas planteadas por la actual Administración de CSS parecen viables, como la unificación de los dos subprogramas del IVM, una exigencia que el movimiento sindical viene planteando desde 2005 cuando se dio el último Diálogo Nacional desarrollado con el fin de salvar el sistema de pensiones.

También valdría la pena evaluar algunas opciones como elevar la edad de jubilación de las mujeres y establecer la posibilidad de que los superávits que se registren en los programas de Salud y Administración puedan destinarse a fortalecer las reservas del IVM.

La idea es que el país desarrolle una verdadera lluvia de ideas y que mediante el diálogo abierto y proactivo empresarios, trabajadores y Gobierno Nacional encuentren el consenso necesario para prolongar la vida y darle estabilidad al sistema de pensiones sin que el tema se convierta en fuente de tensiones y protestas sociales que agraven aún más la difícil situación económica que atraviesa Panamá y el mundo este momento.

Editorial
Edición 982
Capital Financiero

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