El drama de deuda de Puerto Rico podría enfrentar más giros

El drama de deuda de Puerto Rico podría enfrentar más giros

Convencer a la mayoría de los tenedores de bonos de que firmen el acuerdo no será suficiente para su éxito

San Juan, Puerto Rico

El acuerdo alcanzado entre el gobierno de Puerto Rico y los fondos de cobertura que poseen los bonos del Banco Gubernamental de Fomento (BGF) de la isla subraya los muchos giros y sobresaltos que le esperan al estado libre asociado en sus esfuerzos por reestructurar los cerca de $70.000 millones de deuda que asegura no poder pagar.

El acuerdo, anunciado el mismo día en que el banco se declaró en cesación de pagos sobre el vencimiento de $357 millones del principal de su deuda, muestra que Puerto Rico y las firmas que poseen su deuda pueden hallar un terreno común. Sin embargo, el pacto también resalta la dificultad para forjar estos arreglos por fuera de una corte de bancarrotascomo lo está haciendo Puerto Ricoy la magnitud de las contingencias.

Los procesos de bancarrota también pueden volverse desagradables, pero le dan a deudores y acreedores reglas claras para negociar y llegar a términos definitivos. En cambio, el BGF y los bonistas están negociando en un limbo legal y en medio de una tormenta política. Los líderes de la isla esperan que el Congreso de Estados Unidos apruebe una nueva ley que les permita reestructurar la deuda bajo protección judicial.

Según el acuerdo, un comité de bonistasentre ellos, las firmas Brigade Capital Management, Fir Tree Partners y Avenue Capital Managementacordó en principio canjear cerca de $900 millones de bonos no asegurados en su poder por nuevos bonos asegurados valorados en $513 millones, o $0,56 por dólar.

La vuelta de tuerca es que si Puerto Rico organiza una reestructuración global de su deuda antigua a cambio de un súper bono, los acreedores harían un nuevo canje de deuda por valor de casi $423 millones, o $0,47 sobre cada dólar de su relamo original.

Los fondos están dispuestos a aceptar un menor valor para los súper bonos, que serían emitidos por la Mancomunidad de Puerto Rico, debido a que dicha deuda sería más fácil de analizar y negociar que la deuda asegurada del BGF, dijo una persona al tanto.

Pero no está claro cómo Puerto Rico puede garantizar a los tenedores de bonos $423 millones en una reestructuración global, en la cual también participarían tenedores de bonos de obligación general y deuda respaldada por ingresos fiscales.

El BGF mantiene los depósitos de los municipios y otras entidades gubernamentales y hace préstamos para proyectos y entidades públicas. El banco también ha financiado préstamos mediante la emisión de bonos, muchos de los cuales fueron vendidos a los residentes individuales de la isla o a través de cooperativas de crédito.

Los fondos de cobertura comenzaron a comprar bonos del banco en 2013, cuando sus precios se redujeron de $1,00 a alrededor de $0,70, en medio de preocupaciones sobre la crisis de deuda de Puerto Rico. Los operadores apostaron a que los tenedores de bonos del BGF serían bien tratados porque gran parte de la deuda de $3.700 millones del banco estaba en manos locales. Pero ese cálculo resultó defectuoso el año pasado, cuando el gobierno de Alejandro García Padilla avanzó hacia una reestructuración del banco.

El BGF y su asesor, Millstein & Co., comenzaron las negociaciones con los fondos de cobertura en el tercer trimestre del año pasado. Los temores se incrementaron sobre la posibilidad de que el BGF permitiría a los depositantes retirar su dinero, dejando a los acreedores con las manos vacías, lo que a finales de 2015 llevó a los bonos a caer a casi $0,20 sobre el dólar. En contraste, los bonos de obligación general, que en una reestructuración global recuperarían más valor, se negociaban en ese momento a cerca de $0,70 centavos de dólar.

A finales de marzo, las dos partes aún no habían llegado a un acuerdo. A principios de abril, algunos de los fondos, incluyendo Brigade, Claren Road Asset Management y Solus Alternative Asset Management, tomaron la ofensiva. Los fondos demandaron al BGF en la corte de distrito estadounidense en Puerto Rico para impedir que el banco desembolsara dinero. Poco después, Padilla decretó un congelamiento de emergencia sobre los retiros no esenciales del banco, lo que desactivó la demanda.

Esa puede haber sido la parte más sencilla del acuerdo al que finalmente llegaron las dos partes.

Según lo propuesto, la reestructuración les da dos opciones a los inversionistas: O un canje de deuda sin rebaja por un nuevo bono par con una tasa de interés de por lo menos 1,5%; o un canje por nueva deuda descontada de alto rendimiento que sería más fácil de negociar. La oferta de bonos par está diseñada para jubilados individuales, que se resisten a perder el principal en sus carteras, mientras que el bono de descuento está dirigido a profesionales de las finanzas, dicen personas al tanto.

Convencer a la mayoría de los tenedores de bonos de que firmen el acuerdo no será suficiente para su éxito porque los términos de los bonos del BGF requieren la aprobación del 100% de los acreedores para cambiar las condiciones de pago. Puerto Rico está solicitando al Congreso imponer las llamadas cláusulas de acción colectiva que permitan una reestructuración con una gran mayoría en lugar de la participación plena.

El banco debe también negociar con el grupo de fondos de cobertura un mecanismo que les asegure que en una reestructuración global recuperarían $0,47 por dólar. Los fondos han concedido a Puerto Rico un período de gracia de 30 días para negociar el asunto.

Matt Wirz 
Dow Jones

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